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La expansión de la inteligencia artificial en las empresas está planteando un problema que trasciende su adopción tecnológica: comprobar si las inversiones realizadas se traducen realmente en mejoras de productividad. Vykintas Maknickas, CEO de Saily, compañía especializada en conectividad móvil mediante tecnología eSIM, considera que buena parte de los trabajadores utiliza estas herramientas para delegar tareas sin aprovechar necesariamente el tiempo liberado para generar más valor.

"La mayoría de las personas pertenece al segundo grupo. Por eso es difícil medir las mejoras de productividad, porque siguen dedicando la misma cantidad de tiempo, aunque el trabajo lo haga la IA y no ellos", explica el directivo durante Valencia Digital Summit. A su juicio, las compañías tendrán que afrontar este desafío para determinar si el gasto creciente en herramientas inteligentes está proporcionando los retornos esperados.

Saily ha experimentado un crecimiento acelerado desde su lanzamiento, impulsado por la adopción de las tarjetas eSIM y la demanda de alternativas a los servicios tradicionales de itinerancia internacional. "Ya hemos incorporado a más de siete millones de clientes, más del doble de la población de Lituania", asegura Maknickas, quien atribuye buena parte de esta expansión al ahorro que los viajeros pueden conseguir respecto a las tarifas de sus operadores habituales.

El ejecutivo también destaca el posicionamiento tecnológico de los países bálticos, especialmente en inteligencia artificial, y considera que su reducido tamaño facilita la incorporación de nuevas soluciones digitales en administraciones y servicios. "Creo que Lituania, Estonia y todos los demás países pequeños están muy bien posicionados para convertirse en grandes potencias de inteligencia artificial", sostiene.

La competencia por los profesionales capaces de aprovechar las posibilidades de la IA constituye otra de las prioridades de Saily, que está adaptando tanto sus herramientas de trabajo como los perfiles profesionales que incorpora a su organización. Maknickas explica que la empresa busca personas especialmente interesadas en experimentar con esta tecnología y les proporciona acceso a modelos y recursos avanzados para desarrollar nuevas soluciones.

"Tenemos personas como los ingenieros de producto de IA, un perfil que no existía antes de la inteligencia artificial", señala el CEO, quien explica que estos profesionales pueden responsabilizarse del desarrollo completo de nuevas funcionalidades, frente a la distribución tradicional de pequeñas tareas entre diferentes especialistas. La compañía también apuesta por reconocer estas nuevas capacidades mediante puestos específicos y mayores oportunidades de autonomía técnica.

La conversación se ha producido en el media-corner de VDS y DISRUPTORES en la novena edición del evento tecnológico internacional organizado por Startup Valencia en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Este 2026 se prevé la asistencia de más de 12.000 profesionales de más de 120 países, tras generar 26 millones de euros de impacto económico en Valencia el año pasado. Además, más de 800 inversores que gestionan conjuntamente más de 300.000 millones de euros en activos pasarán por VDS.

La agenda de VDS 2026 se desarrollará entre este 21 de octubre y mañana 22 de octubre y aborda inteligencia artificial y deeptech, defensa y aeroespacial, energía, salud, movilidad o futuro del trabajo.