¿Estamos aplicando como sociedad todos los recursos tecnológicos a nuestro alcance para acabar con el desperdicio de alimentos? En medio de la emergencia climática, con una población mundial que crece de forma exponencial y un salto cualitativo en tecnologías muy transformadoras como la inteligencia artificial o la computación cuántica, tirar miles de toneladas de comida a la basura cada año es un drama que nuestra sociedad no se puede permitir.
Este 29 de septiembre, Día Internacional contra el Desperdicio de Alimentos, analizamos la foto fija en España tras con la ley que regula esta cuestión en nuestro país como marco y tras la entrada en vigor de las principales sanciones el pasado mes de abril.
DISRUPTORES - EL ESPAÑOL recoge las valoraciones de las principales startups que asesoraron al legislador en la elaboración de la ley contra el desperdicio de alimentos en vigor y agentes protagonistas del ecosistema como KM ZERO Food Innovation Hub y Eatable Adventures, así como pulsamos cuál ha sido la aportación desde la ingeniería a este mayúsculo reto de la mano de María Cruz Díaz, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España y presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos.
Los datos conocidos recientemente por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación presenta un escenario de claroscuros alrededor del desperdicio de alimentos en España. Según el Informe de Desperdicio Alimentario de 2025, un total de 1.129,91 millones de kilos o litros de comida acabaron en la basura, es decir, 24 kilos por persona y año.
La cifra representa una reducción del 19% desde 2020 y sitúa a España entre los países de la Unión Europea con menor tasa de desperdicio alimentario.
La aprobación de la ley contra el desperdicio en nuestro país supuso un punto de inflexión, pero salvado este escalón, llega la hora de la verdad para motivar una verdadera transformación de la gestión del excedente en España, con un cambio de actitud que pase de ser reactivo a proactivo. Así lo defienden las startups Naria, Coometas y To Good to Go, compañías que están en la primera línea de este sector.
"La Ley marca un hito fundamental, pero no nos engañemos: el verdadero reto empieza ahora. Tener un plan de prevención guardado en un cajón no significa estar evitando que la comida termine en la basura. El peligro real es que las empresas traten la norma como un mero trámite burocrático, cuando lo que necesitamos es una transformación radical en nuestra relación con los alimentos".
Tecnología al servicio del excedente alimentario
Habla para DISRUPTORES - EL ESPAÑOL Kilian Zaragozá, CEO de Naria. "Reducir el desperdicio no va solo de llamar al banco de alimentos más cercano. El desafío que estamos detectando es anticiparse: saber con precisión qué va a sobrar, dónde está, cuántos días de vida le quedan y cómo moverlo de forma rápida y segura. Pretender resolver esa ecuación “a mano” en una red de decenas o cientos de tiendas es remar contracorriente".
"La buena noticia es que el arsenal tecnológico ya está listo en España: predicción de demanda impulsada por IA, control dinámico de caducidades y precios, plataformas ágiles de gestión de la donación y trazabilidad en tiempo real. Y esto no es ajeno al espíritu de la norma. La propia ley habla de impulsar la innovación, las soluciones tecnológicas, la medición y la colaboración público-privada", añade.
"La buena noticia es que el arsenal tecnológico ya está listo en España: predicción de demanda impulsada por IA, control dinámico de caducidades y precios, plataformas ágiles de gestión de la donación y trazabilidad en tiempo real"
Kilian Zaragozá, CEO de Naria
En esta línea, Gabriel Ramas, CEO de Coometas, lamenta que todavía se está aprovechando "solo una parte muy pequeña de todo lo que la tecnología puede aportar". Ya quedó patente tras la aprobación de la ley, como publicó este diario en 2025, cuando las propias startups consultadas por esta redacción reconocieron que se había logrado una "ley del siglo XXI con tecnología del XX".
Este frente sigue abierto. "Hoy existe tecnología para identificar excedentes, conocer dónde están, cruzarlos con necesidades concretas, generar trazabilidad, automatizar restricciones, conectar empresas, administraciones y entidades sociales y medir qué ocurre finalmente con esos alimentos".
"Todo eso permite pasar de una gestión reactiva del desperdicio a una gestión mucho más inteligente y preventiva", indica Ramas.
El responsable de Coometas es claro al aseverar que "digitalizar no significa simplemente sustituir un mecanismo físico por uno digital".
Colaboración público-privada
"La verdadera transformación aparece cuando la tecnología permite coordinar a supermercados, administraciones, entidades sociales y beneficiarios, aplicar reglas sobre los productos que pueden adquirirse, disponer de información prácticamente en tiempo real y generar trazabilidad sobre el uso de los recursos".
Desde Too Good to Go, Marie Lindström, directora en España, insta a esperar todavía un margen de tiempo más amplio para valorar la aplicación de la ley en nuestro país y brinda la mano para colaborar desde la entidad con Administraciones y entidades privadas en este mayúsculo reto.
"Los consumidores tienen una parte importante de la responsabilidad, pero también las empresas y negocios de alimentación pueden seguir mejorando sus procesos para prevenir la generación de excedentes y facilitar su redistribución"
Marie Lindström, directora en España de Too Good to Go
Los hogares y el consumidor son pieza clave en este reto. Marie Lindström pone el acento en el último informe del Ministerio. "Sus cifras se refieren al desperdicio generado desde el ámbito del consumidor, tanto dentro como fuera del hogar. Si ampliamos la mirada a toda la cadena alimentaria, los datos de Eurostat sitúan el desperdicio alimentario en España en 3,1 millones de toneladas lo que ayuda a entender y dimensionar un reto que se produce a lo largo de toda la cadena y que requiere de la implicación de todos los actores".
"Alrededor del 40% del desperdicio se genera en el ámbito doméstico, unos 36 kilos de comida desperdiciada cada segundo, por lo que está claro que es un área clave en la que actuar", añade.
Los hogares son clave en la generación del desperdicio alimentario.
"Por tanto, sí, los consumidores tienen una parte importante de la responsabilidad. Pueden contribuir planificando mejor sus compras y raciones, aprovechando los alimentos que tienen en casa o entendiendo correctamente las fechas de consumo".
"Pero también las empresas y negocios de alimentación pueden seguir mejorando sus procesos para prevenir la generación de excedentes y facilitar su redistribución cuando estos se producen, y las Administraciones tienen un papel fundamental para crear el marco adecuado, lanzar campañas de sensibilización y facilitar que todos los actores puedan avanzar".
La ingeniería en la lucha contra el desperdicio
En este proceso de transformación, la ingeniería ha sido una de las palancas para la transformación tecnológica que en la actualidad permite hacer un uso más eficiente de los alimentos en toda la cadena de valor, desde el campo y la industria hasta los hogares y las empresas.
Así lo defiende María Cruz Díaz, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España y presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos, quien destaca el papel de la ingeniería agronómica en la investigación y selección de variedades agrícolas más resistentes. "Que sean capaces de encontrar variedades más resistentes, que no que no maduren rápidamente, que tengan determinadas cualidades que les haga adecuarse más a las necesidades del mercado".
"El papel de la ingeniería agronómica ha sido muy importante en la investigación y selección de variedades agrícolas más resistentes"
María Cruz Díaz, presidenta del Instituto de la Ingeniería de España y presidenta de la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos
Desde la ingeniería también se ha permitido una revolución en los últimos años en el perfeccionamiento de las cadenas de frío y conservación. "Estos avances técnicos en los sistemas de refrigeración permiten preservar los alimentos en condiciones óptimas por mucho más tiempo, aumentando la seguridad y eficiencia tanto en la cadena de distribución como en las viviendas".
Por último, Díaz insiste en la optimización del transporte y diseño de empaquetados seguros: "Se han desarrollado métodos de transporte logístico más ágiles y envases ligeros pero resistentes que garantizan que el producto llegue al mercado en menor tiempo y adecuadamente protegido".
Un mercado a dos velocidades
¿Cómo ven desde el sector de la alimentación estos primeros pasos del periodo sancionador de la ley contra el desperdicio? Eatable Adventures y KM ZERO Food Innovation Hub nos aportan sus puntos de vista.
Mila Valcárcel, Managing Partner de Eatable Adventures asegura que "la ley ha cambiado algo fundamental: el desperdicio ya no es un asunto de responsabilidad social corporativa, sino de gestión. Toda la cadena tiene que medir lo que pierde, tener un plan para evitarlo y responder de él, con sanciones que pueden llegar a los 500.000 euros".
No obstante, identifica un mercado a dos velocidades. "La mayoría de las empresas está cumpliendo lo mínimo: un plan de prevención en papel, registros manuales y acuerdos de donación. Otras, pocas todavía, han entendido que la ley les da la oportunidad de revisar cómo producen y qué hacen con lo que les sobra".
"La propia norma establece un orden de prioridades: transformar un excedente en otro producto va por delante de enviarlo a compost o a biogás. Pero para subir en esa escala hacen falta tecnología y un modelo de negocio".
"La mayoría de las empresas cumple lo mínimo: un plan de prevención en papel, registros manuales y acuerdos de donación. Otras, pocas todavía, han entendido que la ley les da la oportunidad de revisar cómo producen y qué hacen con lo que les sobra".
Mila Valcárcel, 'Managing Partner' de Eatable Adventures
Sobre el papel del consumidor en este reto, Juan Requena, director de Innovación e Inversión de KM ZERO, pone sobre la mesa el peso del hogar en este reto, aunque reparte responsabilidades. "En términos de volumen el dato es contundente: según el informe [en relación al estudio del Ministerio citado más arriba], el 97,5% del desperdicio medido se produce en el hogar. Ahí existe un margen enorme de mejora a través de concienciación, planificación de la compra, mejor gestión de la despensa y aprovechamiento de sobras".
Ahora bien, puntualiza, esa "batalla" no es solo del consumidor. "La industria tiene un papel determinante porque puede facilitar hábitos de consumo con menos desperdicio mediante formatos adaptados a hogares más pequeños, envases que alarguen la vida útil, un etiquetado de fechas más claro y soluciones de producto pensadas para aprovecharse por completo".
"Además, muchas compañías llevan años trabajando en esta línea porque reducir desperdicio en su propia operativa ya era una cuestión de eficiencia. La ley, en ese sentido, ayuda a ordenar, homogeneizar y dar visibilidad a ese esfuerzo", argumenta.
En definitiva, la lucha contra el desperdicio de alimentos tiene en la ley que aprobó el gobierno una oportunidad para ir más allá de lo plasmado sobre el papel y dar pie, de la mano de la tecnología y la innovación, a una verdadera transformación del sector. El camino aún es largo, pero se está avanzando en la buena dirección.
