Asistentes al CES de Las Vegas. Imagen: CTA.
Suiza y Corea lideran la presencia de startups 'deep tech' en el CES 2026
Más de 1.400 proyectos en Eureka Park muestran cómo la IA, la robótica y el hardware inteligente se aplican a problemas reales de empresas, salud humana o movilidad.
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En el CES 2026, lejos de los grandes escenarios, las grandes sesiones plenarias coreografiadas y el brillo hiperbólico de la electrónica de consumo, el verdadero pulso del ecosistema startup se concentra en su propio territorio, el Eureka Park. Es allí donde se despliega un mapa global de deep tech que tiene difícil encaje entre rivales de mucho mayor tamaño, pero que logra cautivar a los no pocos clientes industriales, socios tecnológicos y capital paciente que se dan cita en Las Vegas.
No en vano, más de 1.400 proyectos early-stage convierten este espacio del espectacular Venetian en una suerte de mercado mundial de tecnología más vanguardista, donde la inteligencia artificial, la robótica, los sensores avanzados y el software industrial se aplican a problemas empresariales muy concretos.
La lógica que ordena este ecosistema no es tanto la de la startup individual como la de los clusters. Países y centros de investigación aterrizan en la ciudad de los neones con carteras curadas, mensajes coherentes y una narrativa clara de país. Suiza lo hace a través del Global Deep Tech Battle de swisstech, Corea despliega una presencia casi industrial con 470 startups bajo una misma estrategia, e Israel y los grandes polos universitarios asiáticos, como KAIST, refuerzan su apuesta por la intersección entre IA y hardware inteligente.
El énfasis en deep tech es explícito. Así, el Global Deep Tech Battle suizo premia proyectos en IA, robótica, healthtech y cleantech, pero con una condición clara: foco en tecnología núcleo, ya sea modelos avanzados de inteligencia artificial, mecatrónica, nuevos materiales o electrónica de frontera. En paralelo, el propio CES 2026 refuerza este mensaje con espacios como The Foundry, orientado a startups de IA avanzada y a las primeras aplicaciones comercializables de tecnologías cuánticas en ámbitos como transporte, espacio o biotecnología.
Robótica inteligente
La robótica y el hardware inteligente son, probablemente, los terrenos donde esta orientación industrial se hace más visible.
El ecosistema XbotPark junto a InnoX lleva a Las Vegas más de cuarenta startups que trabajan desde exoesqueletos hasta robótica avanzada para obra civil. Por ejemplo, Matrix Innovation desarrolla piel electrónica táctil y sensores de presión flexibles que permiten a los robots humanoides percibir contacto y fuerza, una capacidad clave para la manipulación segura en logística e industria.
A su vez, Hengbot presenta Sirius, un “robot perro” programable concebido como plataforma para inspección, seguridad o I+D, lejos del juguete de consumo. Y el Hong Kong Center for Construction Robotics aplica IA y automatización a procesos de construcción, con el objetivo explícito de mejorar productividad y seguridad en obra.
No todo es robótica pesada. XenRobo K1 propone un exoesqueleto de rodilla orientado a mejorar resistencia y movilidad, una pieza que encaja en una narrativa más amplia de convergencia entre IA, biomecánica y rendimiento humano. En todos estos casos, el mensaje es el mismo: tecnología aplicada, validada y pensada para integrarse en procesos existentes.
La inteligencia artificial aparece, además, cada vez más verticalizada. GenGenAI, con su plataforma GenGenSense, trabaja en datos sintéticos multisensor para entrenar modelos en movilidad, defensa o seguridad, reduciendo la dependencia de datos reales sensibles.
Mientras que RebuilderAI ofrece con VRING:ON una solución de diseño generativo 3D que cubre desde la conceptualización de producto hasta los datos de fabricación, orientada a acelerar el I+D industrial. Kristin Company, con ShoeCatch, automatiza todo el proceso de diseño y fabricación de calzado a partir de un concepto inicial, un ejemplo claro de IA aplicada a manufactura concreta, no genérica.
Movilidad del futuro
La movilidad es otro de los ejes donde se cruzan IA, sensores y robótica. Vueron Technology presenta en esta feria VueX, una plataforma integral para LiDAR que cubre desde la captura y etiquetado de datos hasta el entrenamiento y despliegue en dispositivos, pensada para vehículos autónomos e infraestructuras inteligentes.
Whereable.ai muestra linq, un shuttle autónomo para grandes espacios interiores como aeropuertos o campus, basado en conducción “mapless”, una propuesta especialmente alineada con la logística indoor. Incluso la creatividad industrial se automatiza: STUDIOLAB, con GENCY PB, ha desarrollado un sistema de fotografía robotizada para ecommerce y producto que se ha llevado un Best of Innovation Award, combinando robótica y visión artificial en un flujo creativo automatizado.
Salud y ciencia
No podemos dejar de lado el interés específico de los ecosistemas emprendedores de algunos países en el vertical de salud.
Es el caso de Corea del Sur, que orquesta su presencia como un auténtico escaparate global, alineando 470 startups bajo una estrategia común centrada en IA, movilidad, salud digital y smart manufacturing.
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KAIST, por su parte, reúne doce spin-offs, ocho de ellas basadas en IA fundacional, que aplican modelos avanzados a visión industrial, diagnóstico médico, interfaces hombre-máquina y plataformas de datos científicos. No es una colección dispersa, sino un escaparate coherente de transferencia de conocimiento desde el laboratorio a la industria.
Suiza completa este triángulo con una constelación deep tech especialmente sólida en salud y cleantech. Neurosoft Bioelectronics, ganadora del primer premio en la categoría de IA del Global Deep Tech Battle, trabaja en interfaces cerebrales mínimamente invasivas apoyadas en IA para tratar trastornos neurológicos. A su alrededor orbitan startups como Ovomind, AI Tails, Alivion, BTRY o Ionic Wind, que cubren desde IA aplicada al comportamiento hasta nuevas baterías o tecnologías de viento iónico, dibujando un ecosistema de ciencia dura con vocación industrial.
También los grandes centros de investigación utilizan CES como escaparate de transferencia. Desde el ecosistema KIST llegan proyectos como Aidall, con Bedivere, un robot guía basado en IA para personas con discapacidad visual, o Phytoworks, un dispositivo para recolectar datos del ciclo de vida de plantas orientado a agricultura de precisión y gestión ambiental. En ese mismo contexto se muestran tecnologías de modelado climático basado en IA o incluso un procesador cuántico fotónico, que sirven más como tendencia de innovación que como producto inmediato que vaya a ser comercializado.