Creada en 1994, la Real Academia de Ingeniería (RAI) es la más joven de todas las reales academias que existen en España. Una juventud que les ha permitido diseñar un modelo de institución singular, que va más allá de la concepción de academia tradicional centrada en el conocimiento y en el mérito de sus académicos y apuesta por ser un puente entre la ingeniería y la sociedad

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En declaraciones a D+I, el director gerente de la Real Academia de Ingeniería, Javier Pérez de Vargas, detalla que el foco de la institución está en cómo emplear la ingeniería para mejor el entorno y el desarrollo social con foco en las personas y en la sostenibilidad del planeta. 

"La ingeniería del siglo XXI está centrada en la persona y en la sostenibilidad del planeta", incide Pérez de Vargas, quien remarca que esta Real Academia tiene una doble vertiente: estar próxima a la sociedad con vocación de generar valor para la misma y tener acceso a las altas instancias de las instituciones más relevantes de España.

Así, remarca que esta apuesta por lograr que el conocimiento en torno a la tecnología y la ingeniería genere valor para la sociedad de base ha permitido a la institución crecer y consolidarse en los últimos años. Y además, será clave para superar con éxito la fase de recuperación de la crisis generada por la covid-19. 

Pérez de Vargas incide que actualmente "nos jugamos mucho como sociedad", por lo que la mejor solución, y "quizás la única", es la intensiva en conocimiento. "Se trata de gestionar un ascenso en la liga en la que juega España y para alcanzar este ascenso a primera división tenemos que apostar todos por él y arrimar el hombro", resalta. 

Para este fin, el director gerente de la Real Academia de Ingeniería considera "fundamental" seguir las líneas marcadas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que apuesta por la digitalización, la reindustrialización inteligente, la transformación ecológica y una España diversa.

Sin embargo, advierte de aspirar a que España se reposicione como lo que era el país en 2019, antes de la pandemia de la covid-19, es un error, y remarca que hay que aprovechar "este paso atrás para coger carrerilla, pero iniciando otros caminos alternativos".

Objetivos y hojas de ruta

En este contexto, Pérez de Vargas señala que el conocimiento que posee la Real Academia puede ayudar a definir objetivos que tengo impacto en el sector productivo singular español. "No se trata de business as usual, sino una redefinición de la arquitectura de nuestro sector productivo, que lógicamente tiene que ser intensivo en servicios", incide. 

En este sentido, subraya que no se puede dar marcha atrás en la apuesta de España por el sector servicios, pero apunta que sí hay que ser "particularmente selectivos y críticos a la hora de definir un nuevo catálogo de servicios" por los que apostar". Un proceso en el que la tecnología es un instrumento que "tiene mucho que decir".

Asimismo, añade que también puede colaborar en el diseño del camino para alcanzar estos objetivos, campo en el que la especialización de la Real Academia puede ayudar a definir los retos y problemas que existen y acompañarlos de unas soluciones y de los medios para implementarlas, de una forma además independiente en términos políticos. 

Así, apunta que, como se suele decir coloquialmente, "el cementerio esta lleno de grandes ideas que no se han sabido llevar a la práctica", de ahí la importancia de contar con hojas de ruta que faciliten de una manera inteligente y eficiente el alcanzar esos objetivos.

"Nuestro posicionamiento institucional facilita perfilar de forma inteligente esos procesos. No se trata de que en la empresa se pongan a trabajar como locos, sino que entre todos seamos capaces de habilitar un ritmo que sea seguido por los agentes de conocimiento, los agentes públicos, los agentes privados, los trabajadores y la sociedad de base", resalta. 

Además, resalta de importancia de contar con indicadores que permitan monitorizar ese proceso, que es como un partido de fútbol en el que no hay que esperar en ver si se ha ganado o perdido, sino que se trata de gestionar minuto a minuto ese partido para asegurar y maximizar esas posibilidades de victoria, de alcanzar sus objetivos estratégicos.

Sector público y talento

Para que este proceso tenga éxito, Pérez de Vargas también advierte de que el sector público tiene que hacerse intensivo en profesionales, ya que lo importante son las políticas, y no la política. Así, destaca el impacto positivo de apuestas lanzadas por la administración como la compra pública innovadora, pero añade que hay que seguir perfilando y revisando prioridades

En este sentido, defiende la necesidad de una relación más estrecha entre la Real Academia y el sector público, como la que existe en Estados Unidos, donde a su homóloga se le consulta sobre los proyectos de ley que se presentan relacionados con la digitalización, la industria o la innovación. "Nuestra aspiración es que repliquemos esta relación tan constructiva y tan de sumar", resalta. 

Por otro lado, también apunta que, en términos generales existe una "dispersión muy grande" entre la universidad y la empresa, por lo que abogó por definir nuevos modelos que ayuden a entender cuál es la propuesta de valor que sale desde la Universidad para el sector productivo y acompasar los tiempos y compartir objetivos. 

Así, Pérez de Vargas asegura que hay mucho talento en las universidades españolas y que el problema está a la hora de convertirlo en una competencia útil. Por ello, el reto está en rentabilizar ese talento, algo especialmente relevante en la actual fase de recuperación, transformación y resiliencia de la economía española.

Con este fin, aboga por hacer un esfuerzo por redefinir el modelo de relación entre el talento y la institución responsable de su formación. En el caso concreto de la universidad, considera que hay que intentar replicar los escenarios que los jóvenes se van a encontrar cuando entre en el mundo laboral.

Asimismo, Pérez de Vargas también se muestra crítico con las políticas de captación del talento en algunas empresas, que no son favorables al talento técnico o intensivo en conocimiento digital. En concreto, menciona problemas que tienen que ver con la valorización que desde las organizaciones corporativas se hace de un conocimiento o al hecho de que los jóvenes hoy en día también se mueven con aspectos intangibles

Innovación real

Por otro lado, el directo gerente de la Real Academia defiende que para que la innovación tenga más éxito en España "realmente tiene que ser innovación", es decir, que el conocimiento se concrete en resolver una demanda del mercado, que a su vez conduzca a un producto, a un servicio o a un proceso monetizable en el mercado.

Así, añade que hay que ser capaces de generar un círculo virtuoso que alimente el sistema de innovación porque hay garantía de que ésta nos lleva al éxito. Por ello, hay que asegurarse que las subvenciones en investigación orientadas a innovación llegan con éxito al mercado y poner el foco no tanto en financiar proyectos en universidades como en optimizar la puesta en el mercado de esos conocimientos de esos conocimientos. 

En este sentido, remarca que la administración pública tiene que ser un cliente muy importante de innovación, así como ser un facilitador de la innovación en otros ecosistemas. Para ello, reivindica el papel que puede desempeñar la empresa pública como tractor de los procesos de innovación, sobre todo en un campo especialmente importante para España como el de la pequeña y mediana empresa.

Otro tema en el que la Real Academia de la Ingeniería está poniendo mucho foco es en impulsar la presencia de la mujer en este campo, algo que, según Pérez de Vargas, requiere un cambio de cultura, un proceso que, admite, va a costar años. 

Por ello, ve necesarias medidas tácticas como las políticas de cuotas, que deben ser una solución coyuntural y temporal para mejorar la situación. También considera fundamental mejorar la políticas de conciliación en línea con el modelo familiar del siglo XXI. 

Asimismo, apunta que este cambio debe empezar desde los colegios, con nuevas metodologías educativas, dado el impacto que tienen los profesores en las vocaciones incipientes de los alumnos y a la hora de fomentar la percepción de la diversidad de género. 

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