El Consejo Económico y Social (CES) publicó en el tercer trimestre de 2017 el que hasta ahora era su último informe sobre la digitalización de la economía española. Desde entonces, el proceso de transformación digital que está cambiando la realidad económica y social del país ha avanzado de forma imparable y la pandemia del Covid-19 lo único que ha hecho es acelerarlo.

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Pero la digitalización no trata sólo de algo que esté marcando el presente del país, sino que también es una cuestión de futuro, ya que ofrece a España un instrumento para cambiar su patrón de crecimiento. El objetivo, mejorar su resistencia ante posibles nuevos desafíos y alcanzar un desarrollo estable, sostenible e inclusivo a medio y largo plazo.

De hecho, la importancia que tiene la digitalización se ve reflejada en el reparto de fondos europeos anunciado por el Gobierno de España, que destinará un tercio de los alrededor de 72.000 millones de euros comprometidos para los próximos años a la transición digital del país. 

En este contexto, este órgano consultivo del Gobierno dedica parte de su informe a vincular las necesidades detectadas con las medidas incluidas en la agenda España Digital 2025, lanzada por el Ejecutivo el pasado verano, y en el desarrollo nacional del Plan de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea (Next Generation EU). 

El informe presentado por el presidente en funciones del CES, Pedro Fernández Alén, constata la "significativos logros" en algunos aspectos de la transición digital registrados en España en los últimos años, pero remarca que el país comparte con Europa la necesidad de avanzar "con decisión" en su proceso de digitalización.

En concreto, apunta que el uso de las tecnologías digitales en España resulta escaso respecto a su potencial y queda muy lejos del realizado por los países que lideran la transformación digital. Además, presenta una clara desventaja en la integración de esas tecnologías digitales en la actividad productiva y en la dotación de capital humano provisto de competencias digitales básicas.

En este sentido, advierte de que la transformación digital española puede verse comprometida por la falta de cualificación y competencias, la escasa inversión en I+D+i y en activos intangibles o por la elevada presencia de pequeñas y medianas empresas escasamente digitalizadas dentro de su tejido empresarial.

Afrontar el desafío de la digitalización

"Estas debilidades aumentan la vulnerabilidad de la economía española frente a los potenciales riesgos que plantea la transición digital y limitan su capacidad para extraer el máximo potencial de esta transformación", advierte el CES, que, sin embargo, recuerda que ningún riesgo está predeterminado y depende de cómo España afronte el desafío de la digitalización.

En este sentido, considera esencial una "adecuada explotación" de las fortalezas del país, como las infraestructuras de comunicaciones y la existencia de grandes empresas digitalizadas o de ecosistemas digitales. Además, agrega que para extraer todo el potencial de la digitalización, se debe combinar la inversión en TIC, inteligencia artificial y otras innovaciones disruptivas, con la inversión en activos intangibles, en los que España está muy rezagada.

El CES remarca que esta transformación urgente tiene en los fondos europeos y en la oleada de innovaciones que se vislumbran en el horizonte una "enorme oportunidad", pero considera que el éxito de la agenda España Digital 2025 y el buen aprovechamiento de los recursos del Plan de Recuperación y Resiliencia europeo destinados a la inversión dependerá de la articulación de una buena gobernanza.

Por ello, considera esencial para lograr el mayor grado de eficacia del plan España Puede que todos los requisitos fijados se apliquen y se cumplen de la forma más rigurosa, así como que su aplicación y resultados sean evaluados con transparencia en todas las fases de los proyectos.

Colaboración público-privada

Asimismo, considera necesario impulsar la colaboración y coordinación entre el conjunto de Administraciones públicas (europea, nacional, regional y local), el sector privado y los interlocutores sociales, con el fin de "potenciar sinergias efectivas" e identificar y desarrollar proyectos de inversión de "elevada rentabilidad económica y social a largo plazo".

Por ello, ve conveniente alcanzar un "amplio consenso político y social" sobre el plan de recuperación español, en el que todas las partes sean conscientes de que el objetivo inmediato es la recuperación tras la pandemia, pero también impulsar la transformación estructural de la economía. El fin es hacerla más resiliente, sentar las bases para enfrentar mejor otras posibles crisis y desafíos económicos y sociales a medio y largo plazo y promover un crecimiento sostenible e inclusivo.

Por otro lado, cree que el plan debe otorgar un "impulso decidido" a algunas líneas de inversión prioritarias, como las relacionadas con la conectividad, las competencias digitales de los ocupados y de la población en general y la digitalización de las pymes, así como aquellas otras orientadas a reforzar las fortalezas: sector audiovisual, atracción de talento y de inversiones estratégicas digitales, ciberseguridad, supercomputación, economía del dato e inteligencia artificial.

Del mismo modo, el plan debe recoger actuaciones orientadas a impulsar una mayor participación de pymes y autónomos, tanto como beneficiarios directos de muchas
de las medidas de digitalización adoptadas, como garantizando la implicación activa del pequeño empresariado mediante estrategias colaborativas en los proyectos a desarrolla.

Respecto a la estrategia España Digital 2025, cree que sería deseable que tuviera recorrido en el medio y largo plazo como el instrumento para articular el desarrollo digital de España, incluyendo en cada momento aquellas actuaciones adicionales que se consideren necesarias. Para ello, ve imprescindible una evaluación continuada de la misma que permita valorar el avance en el logro de los objetivos previstos y realizar los cambios que fueran necesarios.

Además, apunta que más allá de los objetivos concretos, se podría realizar un mayor esfuerzo para situar a España como referente en algunos ámbitos tecnológicos específicos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la economía del dato, la computación cuántica o la garantía de derechos digitales.

Esfuerzo conjunto por el bien común

El acto contó con la presencia de la secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (IA), Carme Artigas, quien señaló que informes como el presentado por el CES reflejan la importancia de consolidar y sumar esfuerzos que "redunden en el bien común", al mismo que tiempo que aseguró que tomarán nota de las recomendaciones realizadas, como la de llevar a cabo una evaluación continua de las medidas.

Artigas remarcó que está absolutamente convencida de que estamos ante un "momento histórico" que va a definir el futuro de la España de la próxima década, así como de que se están dando los "pasos adecuados" como país para consolidar la transformación que definirá "una auténtica economía digital llena de oportunidades para todos". 

En este sentido, la secretaria de Estado subrayó que en la actualidad se dan las condiciones para construir "un presente y un futuro digital" para que la sociedad que venga sea "más justa, más inclusiva y más responsable". 

En este contexto, ha señalado que el despliegue de la agenda España Digital 2025 es "una realidad" y ya están en marcha los planes para desarrollar los siete principales ejes de esta hoja de ruta, entre los que se encuentran la digitalización de las pymes y la administración, la formación en competencia digitales o el impulso de la IA. 

Por su parte, el director del Barcelona Supercomputing Center, Mateo Valero, insistió en la idea de que, en medio de todo el daño causado la pandemia del Covid-19, los fondos europeos representan una "oportunidad única" para salir adelante fortalecidos mediante el desarrollo de tecnologías que ayuden al país a ser "más competitivo" y a resolver de una manera "seria y más justa" los grandes problemas de la sociedad. 

Por ello, desde el centro animan a las administraciones a ser "más ambiciosas y atrevidas que nunca" en la implementación de los fondos europeos, ya que sería un desastre que la tramitación burocrática frenara planes bien pensados para el futuro como la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA). 

Asimismo, Valero apuntó que Europa está retrasada con respecto a Estados Unidos o China en cuanto a desarrollo de tecnologías, pero afirmó ser "optimista" al saber que ahora existe la oportunidad de acercarse a estos países gracias al "marco propicio" que se está creando para avanzar en la soberanía digital europea