Miguel Elizondo Eduardo Ortega Socorro

La llegada de fondos europeos para impulsar la recuperación de la economía española está más cerca. Según ha podido saber Invertia, tras semanas de conversaciones, Bruselas ha comunicado a representantes del Gobierno su apoyo al diseño y al concepto de los PERTE, el instrumento clave de la estrategia con la que el ejecutivo pretende captar y distribuir los 140.000 millones que servirán para relanzar sectores clave de la economía española. 

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Durante los últimos meses, el Gobierno ha mantenido dos vías de trabajo para pulir el concepto de los PERTE, los instrumentos con los que quiere poner en macha proyectos estratégicos que potencien la recuperación y la transformación económica. La primera ha tenido que ver con el diálogo tanto con asociaciones sectoriales como con compañías clave de los sectores estratégicos del país para detectar potenciales proyectos que pudieran beneficiarse de los fondos europeos.

El objetivo era, de la mano del sector empresarial, valorar las áreas donde estas inversiones tendrían un efecto multiplicador a la hora de que el retorno de la inversión prevista fuera lo mayor posible. Del otro lado, a medida que llegaban los primeros bocetos de estas iniciativas, el Gobierno ha mantenido contacto con ejecutivos comunitarios para explicar las fórmulas con las que se pretende distribuir los fondos. 

Pedro Sánchez, entre sus cuatro vicepresidentes, en el Consejo de Ministros. Moncloa

No hay que olvidar que Bruselas debe dar su visto bueno a cada una de las iniciativas antes de desbloquear la llegada de esas inversiones. Ahora, con más de un PERTE ya prácticamente definido, el Ejecutivo de Sánchez ha recibido el beneplácito al diseño de este instrumento.

En concreto, se valoran una serie de cuestiones. La primera de ellas es la más obvia: los fondos se van a destinar a proyectos 100% alineados con los objetivos europeos de sostenibilidad. Es clave que estas iniciativas permitan acelerar la transición verde que persigue la Unión Europea.

Además, hay otra serie de factores que también están siendo muy bien valorados. Entre ellos destaca que se tratan de proyectos con impacto transversal en industrias relacionadas, que pretenden afectar diferentes territorios y que potencian las alianzas público-privadas.

Del mismo modo, al margen de qué empresas de primer nivel lideren estos proyectos, se persigue que se sumen a ellos el mayor número de participantes y que las pequeñas y medianas empresas de la industria auxiliares se vean beneficiadas.

Estos factores han provocado que desde Europa se comunique al Gobierno que los PERTE como instrumento ya podrían comenzar a cristalizarse en propuestas concretas. Tanto es así que, fuentes conocedoras del proceso, señalaron que los representantes comunitarios llegaron a señalar que se estaba llegando a un nivel de detalle muy exhaustivo.

Un euro público, cuatro privados

Los PERTE se han ideado con la intención de facilitar la colaboración público-privada masiva y que sirvan de palanca para mover miles de millones de euros del sector privado. Concretamente, el Ejecutivo espera movilizar 4 euros privados por cada euro público.

Como reza su nombre, son proyectos que las empresas, en alianzas que se pueden formular previamente, deben registrar en los ministerios, que luego analizarán su viabilidad e importancia estratégica. Unas iniciativas que deben tener "gran capacidad de arrastre para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad de la economía española", como reza real decreto-ley (RDL) que les dio existencia. 

La declaración de un proyecto como PERTE tiene que proponerla un ministro y solo puede ser aprobada por el Consejo de Ministros. La propuesta, que estaría respaldada también con fondos públicos (procedentes de las ayudas europeas) tiene que estar acompañada de una memoria explicativa en la que se describirá la "planificación de medidas de apoyo y colaboración público-privada proyectadas y los requisitos para la identificación de los posibles interesados".

Una vez se haya dado el visto bueno al PERTE, la idea es configurar un consorcio que aglutine a las empresas vinculadas y a las Administraciones Públicas presentes. Tras ello, se presentaría a la Comisión Europea, que tiene que dar el visto bueno final. El PERTE permite acelerar los trámites burocráticos y no dependería de presupuestos anuales, sino que sus asignaciones presupuestarias serían plurianuales. 

Automoción y farmacia, los primeros

El trabajo en paralelo de estos meses ha permitido que, una vez que todos los miembros cumplan el proceso para aprobar definitivamente el plan de recuperación y Bruselas de su visto bueno al plan de Sánchez, los primeros PERTE puedan presentarse inmediatamente. En este sentido, los dos primeros sectores cuyas iniciativas podrían ser presentadas a la valoración comunitaria serían los de automoción y el farmacéutico.

El primer PERTE que España presentará a Europa está esperando en la línea de salida como si de un Fórmula 1 se tratase. Se trata del conocido como Future Fast Forward de Seat, y en el que participan 14 empresas entre las que destacan Iberdrola, Telefónica o CaixaBank. El proyecto pretende alinear todas las piezas necesarias para que España pueda producir de forma local un coche 100% eléctrico y conectado.

EL Rey Felipe VI, junto a Pedro Sánchez y Reyes Maroto en la fábrica de Seat en Martorell (Barcelona). Moncloa

El diseño de este PERTE está totalmente terminado y está compuesto por diferentes elementos que tendrán un impacto muy profundo en la industria de la automoción española. Gracias a esta iniciativa las plantas del grupo Volkswagen en España, en Cataluña y Navarra, podrán acelerar el proceso de modernización que las colocará como centros muy atractivos para recibir encargos de producción de modelos eléctricos del gigante automovilístico alemán.

Para ello, el plan incluye un elemento clave: la puesta en marcha de una gigafactoría de baterías en España de gran capacidad. Este elemento permitirá disparar la competitividad de España como hub de producción de vehículos eléctricos.

Además, otro elemento que le hace contar con muchos puntos para ganarse el respaldo de Bruselas es que incluye el aprovechamiento de materias primas del país, concretamente litio de Extremadura, hasta la modernización de toda la cadena de valor de la industria auxiliar de componentes. Algo básico en la industria del motor.

Por otro lado, la patronal del medicamento innovador, Farmaindustria, presentó hace semanas su propio PERTE. En colaboración con más de una decena larga de laboratorios, ha presentado al Ministerio de Industria el proyecto Medes (Medicamentos Esenciales y Capacidades Industriales Estratégicas para la cadena de valor de la Industria Farmacéutica Innovadora en España).

Con él se aspira a recuperar la producción de medicamentos esenciales y aumentar las capacidades industriales estratégicas de España en el campo farmacéutico, con una inversión inicial de 500 millones y que podría llegar a ser de entre 800 y 1.000 millones de euros.

Con el visto bueno de Bruselas al instrumento clave del plan de recuperación ideado por el Gobierno de España todo parece alineado para la puesta en marcha de una de las iniciativas que más impacto va a tener en la economía española durante las próximas décadas. Proyectos ideados a largo plazo pero que necesitan el chispazo de las ayudas comunitarias para arrancar una transformación que puede suponer un salto de décadas en sectores clave de la economía española.

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