El Consumer Electronics Show 2021 ha dado ya el pistoletazo de salida a su edición más particular. La mayor feria de tecnología del mundo, la última que se celebró en 2020 antes de que la Covid-19 lo cambiara todo, vuelve como cada año, pero con notables diferencias.

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En primer lugar, por el propio formato en que se produce (de copar todos los hoteles de Las Vegas a un modelo virtual puro). En segundo lugar, por la enorme velocidad a la que se están desarrollando innovaciones en la frontera de lo imaginable, como la inteligencia artificial, la computación cuántica o el coche autónomo. Y, todo ello, en un contexto de tensión política constante y la alargada sombra de Donald Trump que acompaña a la industria digital desde 2016.

De hecho, este último ha sido uno de los puntos que ha destacado Gary Shapiro, presidente de la CTA, durante la inauguración del CES 2021: "Esperamos poder tener un debate basado en hechos con la nueva Administración Biden. La industria tecnológica necesita saber lo que es legal y lo que no. Solo con esa base podrá seguir innovando".

Una llamada a la sensatez y la estabilidad regulatoria que ha escaseado -por ser generosos- en los últimos cuatro años. Además, el momento es crucial para que se establezcan estas regulaciones básicas, en pleno debate sobre el uso del reconocimiento facial y el debate creciente sobre los sesgos y la ética en el desarrollo de la inteligencia artificial.

Porque la tecnología sin propósito, como decía el popular anuncio de neumáticos, no sirve de nada. "Necesitamos innovar y evolucionar como especie. Es la forma que tenemos de solventar los problemas fundamentales de la sociedad en las próximas décadas. Y la tecnología es una herramienta que pueden usar los gobiernos y empresas para mejorar la sociedad, para que sea más diversa e inclusiva", confirmaba Shapiro.

Puede parecer un mensaje obvio, pero en estos tiempos de conspiraciones y neoludismo, casi mejor dejarlo bien claro. "La tecnología tiene la oportunidad de demostrar que está aquí para solucionar los problemas de la sociedad. De hacernos más felices, productivos, sanos y seguros. en definitiva, es la promesa de hacer nuestras vidas mejores", añadía el presidente de la asociación tecnológica que organiza la cita.

"El futuro del trabajo requerirá mucha más flexibilidad. Debemos incluir más colaboración y medir no sólo la productividad, sino también el bienestar de los trabajadores", añadía a renglón seguido Satya Nadella, CEO de Microsoft. 

Pero no sólo de inteligencia artificial o discusiones políticas va la cosa. Gary Shapiro ha tenido tiempo para adelantar la importancia de la 5G en el CES 2021, "esencial para llevar la conectividad a las zonas rurales y suburbios, donde tenemos que seguir haciendo un gran esfuerzo", o de la salud digital "que está en pleno despegue".

Y una advertencia final. Aunque el CES es una feria nativamente estadounidense, su vocación es global por definición. Fiel reflejo de la realidad misma, por mucho que haya políticos y grupos sociales que piensen que se le pueden poner puertas al campo. "La innovación no tiene fronteras y tiene el potencial de ayudarnos a todos a crecer", sentenciaba Shapiro.