En el año de la Covid-19, la inventiva española no se ha frenado, sino al contrario, según los datos provisionales de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) a 11 de enero de 2021, que reflejan un crecimiento de casi un 9% en las solicitudes de patente, en comparación con 2019. A lo largo de 2020 se registraron 1.479 peticiones, frente a las 1.358 del año anterior.

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Curiosamente, en enero y febrero hubo disminuciones en comparación con los mismos meses de 2019. Y también en marzo, mes del shock en el que comenzó el encierro domiciliario en toda España por la pandemia.

Sin embargo, a partir de abril, los innovadores confinados produjeron más solicitudes de manera continuada, con relevantes picos en el verano, hasta octubre y noviembre, que volvieron a registrarse leves descensos.

Esta peculiar oscilación podría interpretarse como que el confinamiento agudizó el ingenio, idea que se refuerza con el análisis de Patrica Ramos, directora de patentes de Pons, sobre la actividad registrada en la OEPM: "Debemos hacer especial mención también a los modelos de utilidad, cuya tendencia al alza en solicitudes ha sido incluso más relevante, con un crecimiento del 24% con respecto a 2019".

"Hay que recordar que los modelos de utilidad, conocidos como el hermano pequeño de la patente, también protegen una invención", prosigue su aclaración. "Si pensamos en la Covid-19, no solo se trata de vacunas o tratamientos, también entran las pantallas de separación, mascarillas, los sistemas de desinfección, de protección… En nuestra opinión, ha habido un boom de este tipo de invenciones por las pymes que recogen fielmente las estadísticas de la OEPM y que confirmamos en la actividad de nuestro despacho".

Los datos a los que se refiere registran un incremento del 24,5% respecto a 2019 con picos muy destacados y continuados de mayo a septiembre. En total, los modelos de utilidad solicitados en 2020 fueron 3.409 por 2.737 en el año anterior.

Solicitudes de patentes en España por meses en 2020.

Otro dato que hay que señalar es que, en este caso, el 83% de las solicitudes fue presentado por vía telemática y el 17% restante en papel. En el caso de las solicitudes de patentes, que como se deduce de las consideraciones de Ramos suelen ser presentadas por organizaciones más grandes, la presentación telemática en el ‘año online’ supuso el 90%.

En 2019, el 14% de las solicitudes de patente y el 22% de los modelos de utilidad fueron presentados con documentación en papel.

Más de una década a la baja

En todo caso, la actividad en la OEPM marca un cambio de tendencia, que Ramos valora como "especialmente significativo, si tenemos en cuenta que no se recuerdan cifras al alza desde hace más de una década, concretamente 2008, en que superábamos las 3.000 anuales".

La directora de patentes de Pons IP observa que "el crecimiento en las solicitudes de patente y modelos de utilidad puede estar ligado a varios factores: las pequeñas empresas y solicitantes particulares, han debido poner en marcha en tiempo récord su creatividad para adaptarse a la reciente ‘normalidad’, con invenciones que facilitan estos nuevos escenarios y aprovechar las nuevas oportunidades de negocio vinculadas a la lucha contra la pandemia".

Por otra parte, "los centros públicos y universidades, -origen de aproximadamente el 70% de todas las solicitudes de patente y donde, de los 10 primeros solicitantes, nueve son centros públicos-, los proyectos de I+D+i no relacionados con la Covid-19 han tenido más tiempo, mientras no podían acudir a sus laboratorios o centros de trabajo, de parar y redactar o analizar los desarrollos que habían hecho en los últimos tiempos".

Y añade que "para todo lo demás, Covid-19 y sus ‘colateralidades’, ha habido prisa y recursos económicos para proteger esos resultados de la innovación. Al fin y al cabo, las patentes son el resultado de la innovación e históricamente los españoles nos volvemos creativos con las crisis".

"Nos consta que las grandes empresas han mantenido el ritmo de siempre en actividad vinculada a patentes. Aunque no debemos olvidar que las cerca de 2.000 solicitudes de patente están lejos de las cifras de los países más innovadores del mundo, o simplemente de Europa", advierte Ramos.

Estadísticas comparativas

Las estadísticas que, por el contrario, sí reflejan una sensible bajada son las de solicitudes concedidas, por el parón obligado en la propia OEPM durante abril y mayo. En patentes las concesiones caen de 1.206 en 2019 a 587 en 2020. Estos procesos requieren muchos meses y, por tanto, se refieren a peticiones bastante anteriores.

En modelos de utilidad, el descenso es menor. De 2.430 a 2.391, pese a que en abril y mayo no se concedió ni una sola petición. La OEPM compensó el periodo de cierre con un esfuerzo visibilizado en agosto, cuando otorgó 841 (frente a 298 el mismo mes de 2019), y manteniendo un tono intenso desde julio hasta final de año.

Otro dato que suele observarse en estas estadísticas es la comparación por regiones. En 2020, Madrid fue la que más patentes solicitó, 316, seguida por Valencia, 230, Andalucía, 200, y Cataluña, 184. Ninguna otra comunidad llega a las 100 solicitudes.

Protección de marcas

Carmen González, directora de marcas de Pons IP, también llama la atención sobre el incremento de inscripciones de la protección de marcas, aunque en este caso sea un más modesto 0,8%. En 2019, este capítulo había menguado en la OEPM más del 3% respecto a 2018.

"Entre los factores que pueden haber influido, teniendo en cuenta lo que hemos visto directamente este año en nuestro departamento, está la ampliación de la cobertura aplicativa de las marcas para proteger ‘productos Covid-19’, como mascarillas, geles hidroalcohólicos… así como la creación de nuevas marcas para estas nuevas actividades", explica González.

Se refiere, además, a la "creación de nuevas imágenes de marca para su adecuación al mundo ‘online’, negocios ‘offline’ que se pasan a ‘online’, donde la marca es fundamental. Es importante también tener en cuenta que para poder vender en los principales ‘marketplace online’, el requerimiento de poder disponer de una marca es un requisito fundamental".

"Por último, pero no menos importante, también percibimos la creación de nuevos negocios o reestructuración de proyectos que necesitan de nuevos registros que les den cobertura, como son cambios en el sector energético, en el ámbito de la movilidad, por citar dos sectores con mucho dinamismo en las últimas fechas", concluye González.

Para valorar lo que significa este tipo de protección, indica que "habitualmente los registros de marcas siempre habían sido un termómetro fiable del estado económico, pero este año parece que también es disruptivo. En mi opinión, el crecimiento en las solicitudes de marcas solicitadas ante la OEPM es una estupenda noticia en un año tan complicado económicamente como el 2020".

"Cuando llevamos meses oyendo hablar de la dificultad por la que están pasando muchas empresas, estas cifras demuestran que las marcas son útiles para darles visibilidad y que así se percibe por parte de estas como un activo valioso dentro de las empresas", afirma.

"En tiempos de crisis, los emprendedores y empresarios están demostrando una mayor concienciación sobre la importancia de proteger sus activos intangibles, como las marcas, y esa es otra novedad. También ha influido, sin duda, la creación de nuevos servicios y modelos de negocio vinculados a los efectos de la pandemia, así como la explosión definitiva de negocios ‘ecommerce’, más innovadores, en cuyo ADN se encuentra la protección de sus marcas y la de sus servicios, que entienden que las marcas contribuyen a identificarnos frente a los consumidores y a diferenciarnos frente a los competidores en un entorno de competencia global", concluye González.