Madrid

Desde 1941, Renfe ha sido sinónimo de los viajes en tren por nuestro país y, por extensión, también de la ingente labor de vertebración social y económica que el ferrocarril ha supuesto en España. Cercanías, alta velocidad, mercancías o regionales: sus trenes recorren cientos de kilómetros a diario por toda la geografía nacional.

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Sin embargo, al operador público -segregado del administrador de la infraestructura (Adif) en 2005- se le quedan cortos los raíles. Ni el ancho ibérico, ni el estrecho de la integrada FEVE ni el ancho internacional de las vías de AVE cubren hoy en día la principal necesidad de los ciudadanos: viajar de forma sencilla, rápida y económica de puerta a puerta. 

Resulta obvio que no podemos instalar vía férrea hasta cualquier lugar remoto o al gusto del consumidor en cada momento. Sin embargo, otros modos de transporte, como el taxi o el autobús, cubren perfectamente esa última milla. Incluso los nuevos medios personales, como patinetes o bicicletas, suplen esta carencia.

Y ante esto hay dos opciones: ignorar a estas alternativas con un mal entendido sentimiento de rivalidad o colaborar para ofrecer la mejor experiencia a los usuarios.

Renfe ha optado por esta segunda salida. "Las barreras entre el transporte público y el privado, entre las distintas modalidades de movilidad, se ha diluido", explica a D+I Manel Villalante, director de Estrategia y Desarrollo de la compañía pública. "El modelo del futuro pasa por ser puerta a puerta, universal, soportado claramente por la tecnología y con un nuevo modelo de gobernanza en todos los ámbitos".

Renfe-as-a-Service

Con esta premisa, Renfe comenzó en 2018 a pensar en transformarse en una plataforma integral de movilidad como servicio. Sin olvidar su corazón de hierro, tocaba abrirse a otros medios de transporte que pudieran ser complementarios para los ciudadanos.

Así pues, la plataforma de Renfe-as-a-Service permitirá elegir la mejor combinación de transportes, públicos o privados, en base a distintos parámetros: coste, rapidez o impacto medioambiental son tres de ellos. "No esconderemos nada, ya que la selección la hará el usuario y será él el que decida cuál es el trayecto que más le conviene", detalla Manel.

El sistema hará las veces de plataforma de comparación entre las distintas opciones de movilidad -al estilo de lo que ya viene haciendo Google Maps o Moovit- pero con la capacidad de pagar todos los medios de transporte de forma integrada. "Y, además, permitiendo desarrollar nuevos modelos de gestión del transporte", adelanta el ejecutivo de Renfe.

Una nueva Renfe en la que están invitadas todas las opciones de transporte que posibiliten esos trayectos puerta a puerta: patinetes, motos, coche compartido, autobuses, suburbanos, metro, bicicletas, aviones, barcos, taxis, VTC... E incluso a los nuevos operadores ferroviarios que entran a competir desde este año contra la histórica enseña pública en el AVE.

"Si ellos quieren, comparten los objetivos fundacionales y tecnológicamente es posible, ya que cada vez la estandarización es mayor, por supuesto. No tiene sentido que digamos que queremos ser un agente de movilidad interoperable y al mismo tiempo quitemos a un agente de la plataforma, salvo que éste no quiera", sentencia el directivo.

"Queremos que la gente utilice esta plataforma, aunque no viaje con nosotros. Parece un eslogan, pero no lo es. Nuestro objetivo es garantizar el mejor trayecto para el usuario y, si en un caso la de Renfe no es la mejor por frecuencia o por conveniencia, debemos ser transparentes para ganarnos la credibilidad de los usuarios", añade.

Próximo lanzamiento

Cabe aclarar que Renfe-as-a-Service no es el nombre definitivo del servicio que se presentará públicamente, como confiesa Manel Villalante a D+I: "Simplemente es algo que define muy bien lo que queremos hacer, suena muy bien y es el nombre del proyecto. El nombre comercial que finalmente salga será el que sea".

Por el momento, el operador ya ha hecho un piloto con 500 clientes en Madrid y Barcelona, con resultados satisfactorios. El siguiente paso será la finalización del proceso de licitación de la plataforma en junio, con un primer producto mínimo viable para el primer trimestre de 2022 en ocho ciudades, como ha confirmado Bruno Espinar, Head de Mobility 4.0, durante un evento sobre movilidad en Madrid.

La licitación tendrá un importe total máximo de 39,4 millones de euros durante cinco años, incluyendo las inversiones en la construcción de la plataforma, sus gastos derivados y una parte de incentivos por objetivos.

Nueva vía de ingresos

Más allá de los beneficios para los viajeros, la propuesta de Renfe-as-a-Service también abre una pingüe vía de nuevos ingresos para el operador público.

"Tenemos nuestras hipótesis que las refrendará el tiempo. Pero siendo conservadores, toda la inversión se podría amortizar al cabo de cinco años y con unos beneficios importantes que ayudarán a mejorar el sistema económico de Renfe", reconoce Villalante a D+I, antes de remarcar que "no es un proyecto que nazca para hacer negocio, no es el objetivo primordial. Es un paso que teníamos que dar para seguir avanzando y que, además, tiene la ventaja de que económicamente es genial".

No en vano, y según las cifras publicadas por la propia compañía, esta propuesta le permitirá captar hasta 650.000 nuevos clientes entre 2022 y 2026, que se traducirán en 156 millones de euros más de facturación en esos años.