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El impacto del apagón sufrido en España demostró hasta qué punto la conectividad sostiene el funcionamiento diario de la sociedad moderna. Para Alfonso Álvarez, CEO de Cellnex Iberia, aquel episodio evidenció la necesidad de proteger las redes de telecomunicaciones como un elemento estratégico del país.

Aquel suceso manifestó que una red que no es resiliente deja sin oportunidad económica a un territorio en muy poco tiempo. Durante su intervención en el VII Observatorio 5G organizado por EL ESPAÑOL-Invertia, el directivo ha defendido que hoy en día "ya no cabe hablar de economía digital, puesto que la economía es 100% digital".

Álvarez ha explicado que toda la infraestructura pasiva y activa que está por debajo de los servicios de red es fundamental. A su juicio, estas estructuras son "comparables a las estructuras defensivas o energéticas", ya que sin ellas la economía de un país se paraliza por completo.

Alfonso Álvarez, CEO de Cellnex Iberia

Por ello, la visión corporativa de Cellnex es que la Unión Europea debe "tomar cada vez más conciencia de esta necesidad". Cree que debe impulsar y reforzar el sector a través de los actores privados que gestionan estas complejas instalaciones esenciales.

En este marco de debate sobre la resiliencia y la soberanía tecnológica, Bruselas debe dar solución a varios aspectos clave. El primer paso indispensable consiste en garantizar que los operadores dispongan de negocios saneados y rentables para atraer capital y abordar con garantías el nuevo ciclo tecnológico.

"Nuevos gigantes europeos"

Álvarez ha señalado que "es el momento histórico adecuado para que se posibilite la creación de esos grandes gigantes europeos". En otros territorios como Asia o EEUU, los operadores cuentan con balances mucho más sólidos para acometer con solvencia los desafíos que la evolución constante de la tecnología exige hoy.

La irrupción de la inteligencia artificial acelerará de forma exponencial las necesidades de infraestructura en centros de datos, conectividad de fibra y redes móviles. El directivo ha advertido de que las demandas de inversión serán grandiosas en un plazo no mayor a cinco años si Europa no quiere perder el tren definitivamente.

Según las estimaciones de la GSMA, el sector requerirá una inversión de 470.000 millones de euros en los próximos años. Dado que los operadores no podrán asumir este esfuerzo en solitario, las instituciones europeas deben respaldar a los nuevos actores y estabilizar un marco regulatorio seguro.

Respecto al entorno normativo, Álvarez ha abogado por un cambio de paradigma hacia un modelo proinversión. En su opinión, los reguladores no deben centrarse únicamente en el precio final al usuario, sino en incentivar el despliegue continuo de redes de alta calidad que beneficien directamente al ciudadano.

Mercado español

En cuanto a la situación del mercado español, el consejero delegado ha calificado la reorganización de las infraestructuras compartidas como una prioridad indiscutible. La presencia actual de cuatro compañías de torres para menos de cuatro operadores hace que la consolidación en España resulte una medida "necesaria y urgente" para el mercado.

Sobre las lecciones del apagón, el ejecutivo de Cellnex ha recordado que "las telecomunicaciones no causaron el problema ese día". No obstante, la caída general de la red fija provocó un uso intensivo y abusivo de las redes móviles por parte de los usuarios ante la emergencia del momento.

Para responder a la regulación de autonomía de baterías impuesta por el futuro Real Decreto, la compañía se ha anticipado mediante acuerdos estratégicos con Telefónica. Esta alianza ha permitido equipar ya un primer paquete de 2.300 emplazamientos con sistemas de baterías de continua para asegurar el servicio básico.

La compañía tiene comprometido extender este equipamiento de respaldo a 3.800 emplazamientos en total durante los próximos meses. De esta forma, la infraestructura móvil contratada con la operadora ofrecerá al menos dos horas de autonomía garantizada ante posibles fallos graves de suministro en la red eléctrica nacional.

Gracias a esta rápida adaptación ante emergencias, Álvarez ha concluido que "España se va a convertir en el parangón a imitar en otros países". La experiencia acumulada servirá de guía para reguladores y mercados vecinos como Portugal, demostrando el valor estratégico de reforzar la resiliencia de las infraestructuras.