Francisco Gómez, presidente de Alfil Patrimonial.
Francisco Gómez: "Si se liberalizara el suelo, los precios bajarían; las barreras de acceso son brutales"
El presidente de Alfil Patrimonial defiende que la burocracia urbanística y la escasez de suelo disponible son las principales trabas del acceso a la vivienda, especialmente para los jóvenes.
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El acceso a la vivienda, la regulación del suelo y el papel de la Administración pública en el desarrollo urbanístico centraron una de las intervenciones más críticas del cierre del V Foro de Educación, Innovación y Economía de EL ESPAÑOL, celebrado en Málaga.
En ese contexto, el presidente de Alfil Patrimonial, Francisco Gómez, ha defendido la necesidad de reformular el modelo urbanístico actual y cuestionó algunos de los mecanismos que, a su juicio, están frenando la construcción de vivienda en España.
"Hay barreras de acceso tan brutales que impiden el acceso a la vivienda", ha señalado. "La principal barrera es la entrada, y los trámites urbanísticos no pueden durar lo que duran".
Durante su intervención, Gómez ha puesto el foco en la regulación del suelo como uno de los principales factores que, en su opinión, encarecen el acceso a la vivienda.
Francisco Gómez, presidente de Alfil Patrimonial
"Si se liberaliza el suelo y los trámites urbanísticos no duran lo que duran, más oferta baja el precio", ha afirmado, defendiendo una mayor agilidad en la puesta en carga de terrenos urbanizables.
El responsable de Alfil Patrimonial también ha cuestionado la percepción social sobre el sector inmobiliario. "Todos los que nos dedicamos al sector somos vistos como especuladores, como ogros", ha dicho, en referencia a los estereotipos que rodean a la actividad promotora.
Alfil Patrimonial es una compañía con 74 años de trayectoria que ha evolucionado desde sus orígenes en la maquinaria agrícola hasta convertirse en un grupo diversificado con presencia en sectores como el inmobiliario, los hoteles o los aparcamientos.
La empresa pasó posteriormente por etapas en el sector del cine, la producción audiovisual y los bingos, hasta consolidarse en el ámbito inmobiliario a partir de los años 2000, con proyectos residenciales y de suelo en distintas zonas de Andalucía.
Vivienda, estudiantes y un nuevo modelo de acceso
Uno de los ejes actuales del grupo es el alojamiento universitario. Según explicó su presidente, la compañía gestiona actualmente más de 400 plazas destinadas a estudiantes entre residencias y pisos.
La estrategia incluye el desarrollo de proyectos específicos de vivienda para jóvenes, especialmente en ciudades como Marbella, donde la empresa ha impulsado un modelo que combina alquiler inicial con opciones de acceso a propiedad.
"Nos preocupa el problema de los jóvenes con la vivienda. Nos preguntamos qué pasará con ellos en el futuro si no pueden acceder a una casa", ha explicado Gómez.
En ese sentido, ha defendido un sistema en el que los estudiantes puedan pagar un alquiler durante los primeros años mientras ahorran para dar el salto a la propiedad, incluyendo el pago progresivo de costes asociados como el IVA.
Crítica a la burocracia y defensa del mercado
El empresario también ha reclamado menos trabas administrativas al desarrollo urbanístico y mayor disponibilidad de suelo.
"Lo que le pido a la Administración es que no moleste", ha afirmado, defendiendo que el mercado debe ser el principal regulador de la oferta y la demanda
En su opinión, una mayor agilidad en la gestión del suelo permitiría incrementar la oferta de vivienda y, con ello, moderar los precios en el mercado.
Más allá del debate inmobiliario, Gómez ha reivindicado el papel de la empresa familiar en el tejido económico.
"Las empresas familiares tenemos unos valores diferentes. El objetivo es ganar dinero, porque si no desapareces, pero también devolver parte del beneficio a la sociedad", ha señalado, aludiendo a iniciativas sociales y becas impulsadas por la compañía.
IA y factor humano
En el plano tecnológico, Gómez se ha mostrado escéptico respecto al papel de la inteligencia artificial en la toma de decisiones.
"Yo no me fío un pelo de la IA. Sin conocimiento no hay espíritu crítico", ha afirmado, defendiendo que la tecnología debe ser una herramienta de apoyo, pero no un sustituto del criterio humano.
"El factor humano es fundamental. Las máquinas están para ayudarnos, no para sustituirnos", añadió.