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Las claves

La Unidad de Asuntos Internos (UAI) de la Policía Nacional no ha hallado transferencias o pagos de María Dolores de Cospedal, mientras ésta era secretaria general del PP, al excomisario José Manuel Villarejo.

Ahora bien, la UAI sí ha constatado que ambos se reunían habitualmente, entre 2013 y 2015, para conversar sobre, principalmente, cómo proteger al Partido Popular de las posibles consecuencias del caso Bárcenas. O sobre la amenaza que, por entonces, suponía el independentismo catalán.

Tras las insistentes peticiones del PSOE, el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña, encargado de investigar el llamado caso Villarejo, ordenó a Asuntos Internos "identificar si entre el material incautado a Villarejo [existen] conversaciones con contenido que pueda aportar indicios de criminalidad" contra Cospedal.

También, si esos indicios podrían extraerse de "correos electrónicos o transferencias bancarias" intercambiadas entre la expolítica y el excomisario.

En respuesta, según figura en un informe al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, ya en manos del juez, la UAI concluye que "no se han localizado tales conversaciones (archivos de audio) con la señora De Cospedal, como tampoco correos electrónicos o transferencias bancarias".

Ahora bien, los agentes sí han transcrito decenas de conversaciones, que habían sido grabadas por Villarejo y que éste mantuvo con Cospedal.

Por ejemplo, la charla que ambos tienen sobre la supuesta operación parapolicial para espiar a Luis Bárcenas, extesorero del PP.

Dicho asunto fue investigado en una de las piezas de la macrocausa denominada caso Villarejo. En concreto, en la pieza número 7, la llamada Kitchen.

El juicio por estos hechos se celebró este mismo año y la Audiencia Nacional dictará próximamente sentencia.

En 2021, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, antecedor de Piña al frente del Juzgado Central de Instrucción número 6, citó a Cospedal a declarar como investigada por la Kitchen.

Sin embargo, la acabó exonerando y archivó el caso para ella. Sí se sentaron en el banquillo de los acusados Villarejo, el exministro Jorge Fernández Díaz, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez o el exchófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos.

Poco antes de ese juicio —también, durante sus primeras sesiones—, el PSOE trató de que Cospedal también formase parte de la lista de acusados. No lo logró.

Ahora bien, sí consiguió que el juez Piña encargase a Asuntos Internos el mencionado informe.

En una de las conversaciones que el dosier policial transcribe, Villarejo reclama a Cospedal una "deuda" previa de 100.000 euros.

Para cobrarla, según se desprende de la conversación, el entonces comisario propone a la expolítica que se le encargasen servicios de asesoramiento a su despacho de abogados, a través de organismos públicos.

"La empresa esta de los residuos estos... Enresa. Que tiene una cantidad de fondos de la leche y tiene trescientas mil cosas de asesoramientos... Algún encargo de algún asesoramiento me hubiera venido bien porque hubiera facturado...", plantea el excomisario.

Cospedal le responde: "Bueno, pues lo voy a mirar... Voy a hablar yo con Paco Gil Ortega, que es el presidente de Enresa... Eso lo voy a hacer ahora ¿vale?".

Ahora bien, Asuntos Internos no ha detectado ningún pago de Enresa a las sociedades vinculadas a Villarejo.

Proteger al PP y atacar a Pujol

Lo que sí han constatado los agentes son los temas políticos más recurrentes en las conversaciones de Cospedal con el excomisario.

Principalmente, proteger al PP del caso Bárcenas y la amenaza que suponía, por entonces, el independentismo catalán.

En abril de 2013, Villarejo le relata a Cospedal cómo ha cenado, junto a más personas, con el inspector que instruía el caso Bárcenas, Manuel Morocho, para presionarle y lograr eliminar la mención explícita a Mariano Rajoy y a otros 17 dirigentes del PP en los borradores de un informe relativo a este procedimiento.