La palabra "ilusión" tiene dos significados muy diferentes: uno es el de una imagen o concepto irreal basado en la imaginación o el engaño de los sentidos y el otro es el de la esperanza de que se cumpla algo muy atractivo y positivo.
Pedro Sánchez apela estos días a la ilusión de sus militantes y votantes. Así lo hizo este sábado ante el Comité Federal del PSOE.
En su caso, se refiere a la posibilidad de lograr por segunda vez darle la vuelta a los pronósticos de unas elecciones y, al tiempo, intenta convencerles de que no se trata de la ilusión creada de forma artificial, que se desvanecería el 29 de noviembre por la noche, y que consiste en sostener artificial y estratégicamente que es posible ese vuelco que dejaría a la derecha y ultraderecha a las puertas de la Moncloa.
Sólo es posible la movilización que necesita si se crea el efecto "hay partido" y se alimenta la ilusión por conseguir el empate que, según explican en privado, apuntan las encuestas internas que manejan, hechas con muestras diarias de varios miles de entrevistas y que hablan de una caída sostenida del PP y una subida similar del PSOE.
Es la euforia que intentó transmitir este sábado en el insólito Comité Federal, reconvertido en mitin y arenga electoral, sólo empañado por la dimisión de la portavoz del partido, Montse Mínguez.
La quinta "caída" en poco tiempo en la cúpula de Ferraz, que daña la estrategia del discurso sobre la vivienda, pero que se quiso sepultar sin mención alguna, pasando página y dejando atrás el cadáver político de Mínguez.
"Llevo 37 años en el PSOE y no he visto JAMÁS, repito, JAMÁS, a la organización tan absolutamente volcada. Y cuando eso sucede el PSOE es una fuerza imparable. Y Pedro Sánchez… ha llegado a los minutos finales del partido con el ojo del tigre", escribió en redes Óscar Puente para transmitir esa euforia que dijo detectar en el acto que sólo estaba abierto a miembros del Comité Federal entregados y militantes activos.
En eso consiste la estrategia del PSOE, eso sí, lejos de los 11 puntos de ventaja que pronostica la "cocina" del CIS de José Félix Tezanos.
El resultado final del "CIS de Tezanos" es la ilusión creada de forma artificial con fines estratégicos para intentar sostener la otra, la de las opciones de conseguirlo de nuevo.
Esos datos tan extremos y extraordinarios no son considerados realistas por dirigentes del PSOE, si bien mantienen que hay una tendencia positiva para los socialistas que alimenta sus opciones para pelear la campaña.
Que no cunda el pánico, que no se vea como irremediable la llegada de un Gobierno de PP y Vox y que se toque a rebato para agrupar el voto de los que temen ver a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal sentados juntos en los escaños azules del Congreso.
Para eso, Iván Redondo colabora y alienta estos días la doble ilusión para mantener el optimismo.
El que fuera primer jefe de gabinete de Sánchez en la Moncloa está muy activo en recorrido por los medios de comunicación para aseverar que es posible como mínimo que el PSOE quede por encima del PP en votos y escaños.
Otra cosa es la posibilidad de alcanzar con sus socios de izquierdas, nacionalistas y soberanistas los 176 escaños para pelear una nueva investidura o, lo que es lo mismo, que PP y Vox no alcancen esa cifra de diputados.
En coherencia con esa ilusión de poder quedar por encima del PP en escaños, dirigentes del PSOE destacan que en lo que va de precampaña el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya no repite su tesis de que debe dejarse gobernar al partido más votado.
Esa posibilidad, que no refleja ninguna encuesta privada, la sostienen los socialistas en la caída del PP y la subida del PSOE. La primera la explican con el trasvase permanente de votos desde el PP hacia Vox, y la segunda por el mensaje basado en presentar al PSOE como el único receptor del voto útil frente a la ultraderecha.
De hecho, toda esta estrategia se basa en la difusión de mensajes dirigidos a votantes de izquierda de unas 25 circunscripciones donde es casi imposible que una cuarta opción logre escaño, porque sólo se los pueden repartir entre PP, PSOE y Vox.
Son Albacete, Almería, Ávila, Badajoz, Burgos, Cáceres, Cantabria, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Huelva, Huesca, Jaén, León, Palencia, La Rioja, Salamanca, Segovia, Soria, Teruel, Toledo, Valladolid, Zamora, Ceuta o Melilla. Y los socialistas entienden que atrayendo los votos "que se perderían" si no fueran a opciones a su izquierda podrían ganar al PP.
Esta estrategia del PSOE, que en algún caso se pretendió que llegara a pedir que el resto de formaciones no se presenten en donde no pueden lograr escaños, tiene un efecto económico pésimo para esos partidos. Porque la ley electoral establece una subvención por cada voto que reciban en todas las circunscripciones siempre y cuando en alguna de ellas obtengan escaño.
El trasvase de votos
Es decir, si Podemos o Frente Amplio lograran un solo escaño ya recibirían subvención por todos sus votos en toda España y, por eso, es importante comparecer en todas las provincias y tener el mayor número de sufragios en todas las circunscripciones, incluso en aquellas en las que sea imposible conseguir diputado.
De hecho, esta circunstancia y las opciones de crear luego grupo parlamentario en el Congreso ha estado sobre la mesa en las conversaciones entre los partidos de izquierdas de estas semanas.
Según los datos brutos (sin “cocina”) del último CIS, el trasvase de votos del PP a Vox llega a unos 800.000 y el que se produce entre Sumar al PSOE es de 375.000. Y, además, hay más de dos millones y medios de votantes de PP y PSOE que aún se muestran indecisos.
El PSOE ha aceptado esta vez el acuerdo con el Frente Amplio para el Senado con el fin de al menos evitar que PP y Vox tengan mayoría cualificada para hacer por sí solos nombramientos vitales para el Tribunal Constitucional que cambiarían la mayoría hacia un dominio de los conservadores.
En 2023, el PSOE rechazó esa posibilidad, por mantener la marca y por la experiencia negativa de 2000 cuando Joaquín Almunia pactó algo parecido con Izquierda Unida y el resultado fue desastroso.
Toda esta estrategia plantea una gran contradicción con la que debe lidiar el PSOE, porque si crece puede superar al PP, pero como lo haría a costa de sus socios de la izquierda eso le puede suponer quedarse sin posibles apoyos.
Es decir, el efecto de los dos bloques cerrados a la derecha y a la izquierda puede hacer que el PSOE se beneficie de la falta de unidad a su izquierda, pero puede ser que eso le impida tener apoyos para una hipotética investidura.
Sobre el desarrollo de la precampaña, Moncloa y el PSOE están satisfechos de lo que consideran errores de Vox y, sobre todo, de Feijóo. Entienden que al líder del PP se le atragantan las campañas electorales y que en todas suele haber un efecto positivo para el PSOE.
Busca traspiés de Feijóo
En este caso, los socialistas se felicitan de que el PP haya seguido el camino marcado por Vox y se haya enredado con el asunto de las pensiones.
Feijóo ha mostrado la preocupación por el error no forzado al verse obligado a salir para acallar los mensajes contradictorios de algunos de los dirigentes del PP.
Todo ello después de que Feijóo incluyera en su primer acto electoral una de las palabras proscritas de cualquier campaña de cualquier lugar del mundo: sacrificio.
El PSOE lo ha cogido al vuelo y a su agenda inicial sobre vivienda ha incluido la salida en tromba alertando del peligro que supuestamente corren las pensiones si gobiernan PP y Vox.
La caída de Mínguez
Se suma el coro desafinado en el PP sobre supuestas irregularidades no probadas en el voto por correo.
En el balance negativo, se incluyen las informaciones sobre la pareja de Montse Mínguez, que han acabado con su dimisión como portavoz, en la medida que sitúa al partido en la contradicción entre lo que hace y lo que dice.
"Hay que vivir como se piensa, porque si no se acaba pensando como se vive", decía Alfredo Pérez Rubalcaba.
En este caso, la denuncia afecta al discurso del PSOE, como ha puesto de manifiesto el Sindicato de Inquilinas, asegurando que ese caso quita legitimidad a la posición de los socialistas.
El Sindicato de Inquilinas es el impulsor de la huelga general del 11 de noviembre y, por eso, hay cierto temor en el PSOE sobre las imprevisibles consecuencias de esa protesta.
La respuesta de Sánchez fue el primer día hablar de persecución contra Mínguez, incluyendo la dimisión en el mismo capítulo en el que coloca asuntos como el de Begoña Gómez.
Este sábado lo visibilizó en el Comité Federal con su declaración de amor, convirtiendo el victimismo del perseguido en argumento de campaña e intentando que esa "cacería" encubra todos los escándalos que le afectan para cerrar filas frente a los supuestos "ataques" de la derecha política, judicial y mediática.
Curiosamente, el 29 de noviembre, día de las elecciones generales, se cumplirán dos años del arranque del Congreso Federal del PSOE en el que Santos Cerdán, entonces todopoderoso secretario de Organización, intervino para denunciar la misma persecución.
