Contundencia en la calle mientras se bajan las exigencias en los despachos. Ante las puertas del Gregorio Marañón, donde permanece ingresada Maricarmen, representantes de Sumar, Bildu, ERC, Compromís y Podemos han exigido al Gobierno que apruebe este martes un decreto de alquileres que recoja las principales reivindicaciones del Sindicato de Inquilinas.
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha asegurado que “no nos vamos a bajar de un decreto que no sea lo suficientemente exigente” y que incluya las demandas del Sindicato de Inquilinas que son prohibir desahucios, renovación automática de contratos, congelar precios y regular el alquiler de habitaciones.
La dirigente de Sumar ha recordado incluso el anterior plante de su formación en el Consejo de Ministros el pasado mes de marzo y ha prometido que volverán a hacerlo “si no se llevan esas medidas íntegras”.
Aunque ha reconocido que el acuerdo todavía no es inminente, ha defendido que las partes se están acercando “poco a poco” y que las negociaciones avanzan en línea con las reivindicaciones de los acampados en Sol.
Mientras esto sucedía en el Gregorio Marañón, las conversaciones entre los ministerios de Sumar y Moncloa continúan. El Gobierno afronta la doble pirueta de convencer a sus socios de coalición y, al mismo tiempo, encajar sus exigencias con las condiciones de Junts.
Lo que sí parece que quedará fuera es una de las principales reivindicaciones de Sumar: la expropiación del piso de Maricarmen.
Fuentes próximas a las negociaciones admiten que cualquier fórmula de expropiación quedará fuera de este real decreto y se abordará en un segundo texto normativo, que todavía no tiene fecha de aprobación. Pese a que este pasado viernes los ministros de Sumar dieron un ultimátum y advirtieron que la expropiación tenía que estar "sí o sí".
La estrategia que defienden ahora recuerda a la de trocear los reales decretos, una fórmula que el Gobierno ya empleó en el último escudo social. Entonces, los socialistas excluyeron las medidas de vivienda para facilitar que Junts se sumara al acuerdo y permitiera su convalidación.
Finalmente, tras el plante de Sumar, optaron por presentar otro decreto con las medidas en materia de alquileres, que los de Carles Puigdemont tumbaron en el Congreso de los Diputados al advertir de que suponían un respaldo a los okupas.
En la actualidad, tanto el PSOE como Junts o PNV han desconfiado de esta medida que parece abocada a no salir adelante cuando se presente un Real Decreto exclusivo sobre esta medida.
Ni Félix Bolaños, ministro de Justicia, ni Óscar Puente, ministro de Transportes, están a favor de la expropiación, pero tampoco PNV, que ya advierten que no respaldarán un decreto de máximos.
Más allá de las negociaciones. Lo vivido hoy a las puertas del Gregorio Marañón era una fotografía de unidad con dos ministras Sira Rego (Juventud e Infancia) y Mónica García (Sanidad) junto con diputados de Sumar como Carlos Martínez o Enrique Santiago pero también de ERC (Etna Estrems), Bildu (Mikel Otero) y el exdiputado en la Asamblea de Madrid, Jacinto Morano, en representación de Podemos.
Una fotografía de unidad en la izquierda poco habitual pero clave ante un escenario preelectoral.
