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Las claves

La pregunta de Alberto Núñez Feijóo estaba clara.

Aprovechando la carta que este martes Marruecos envió a varios eurodiputados, en la que eludía su responsabilidad en el asalto masivo de Ceuta y aseguraba que aceptará las devoluciones, el líder del PP se dirigió a Pedro Sánchez para preguntarle cuándo había sido la última vez que habló con las autoridades marroquíes y qué respuesta había recibido.

"Si Marruecos dice que está dispuesto a recibirlos ¿por qué siguen en Ceuta mes y medio después amargando la vida a los españoles y degradando la imagen de la nación?", añadió.

La pregunta tenía difícil salida. Feijóo lo dejó aún más claro: “O usted quiere cronificar el problema, o usted es incompetente o alguien está mintiendo”.

Parecía una encerrona. Una de esas preguntas que pueden obligar al presidente del Gobierno a pronunciarse, por primera vez, de forma crítica sobre la actuación de Rabat. La de un país que promete colaboración pero se niega a aceptar hasta la devolución de los cadáveres. Pero Sánchez optó por la vía de en medio: ignorar la cuestión y llevar el debate a otro terreno.

El presidente recuperó la discusión del día anterior para acusar al PP de “cronificar” el problema si se suspende el Acuerdo UE-Marruecos como sugirieron, durante el debate comunitario, el PP europeo.

Pero no respondió a lo esencial. Ni dijo si había hablado con las autoridades marroquíes ni aclaró si se está negociando la devolución de menores y migrantes en situación irregular.

En su lugar, reivindicó la posición de España en los 'ratings' de deuda y hasta la buena imagen del país en las encuestas de percepción exterior del Instituto Elcano.

“Esa es la España real, es así como nos ven, no como ustedes hacen cuando salen a Bruselas y a otros lados. Ustedes lo único que hacen es poner palos en las ruedas". añadía.

A partir de ahí, remató: “su patriotismo es de quita y pon. Es pura fachada”.

Feijóo, en su turno de réplica, volvió a reprocharle la falta de respuestas. “Mis preguntas son claras" y sentenciaba que era "una vergüenza" la falta de respuestas.

"Que se atreva a hablar de otros temas insultando a los ceutíes y a la integridad territorial de nuestro país es una vergüenza", replicaba el líder del PP.

"Esto es un problema de Ceuta, de España y de Europa. Deje de minimizar la crisis, de encubrir a los responsables", añadía en referencia a Rabat.

El líder de la oposición puso entonces cifras sobre la mesa. Según Feijóo, para la aplicación de la ley de nietos se reforzaron los consulados con 657 personas. Para la regularización extraordinaria, se incorporaron otros 550 trabajadores.

En cambio, denunció que en Ceuta habría apenas 50 funcionarios y 20 ordenadores para filiar y tramitar las solicitudes de asilo de 10.000 personas.

“No pida más paciencia porque se ha agotado”, remató.

Pero Sánchez volvió a esquivar la cuestión. El presidente del Gobierno afirmó que la “vergüenza” es la “suspensión del derecho al voto” decretada por el Supremo de forma cautelar mientras estudia la instrucción añadida a la ‘ley de nietos’.

La falta de respuesta irritó también a la portavoz del PP. En su turno ante el vicepresidente primero, Ester Muñoz volvió a dirigirse a Sánchez y le planteó directamente la cuestión: “¿Ha llamado al Rey de Marruecos? ¿Por qué no contesta?”, reiteró.

Pero Sánchez volvió a mirar hacia otro lado. La respuesta quedó, una vez más, en el aire.