Publicada
Actualizada
Las claves

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apurado hasta el límite para retrasar en lo posible su inevitable comparecencia ante el Pleno del Congreso para dar cuenta de la grave crisis en Ceuta.

Este miércoles, poco antes de ser obligado por sus socios a acudir al Parlamento, Moncloa ha formalizado su petición de comparecencia en la Cámara.

Formalmente lo hará "a petición propia", pero en la práctica se rinde a lo inevitable.

Moncloa quería que la comparecencia tuviera lugar el 9 de septiembre, más de un mes después de que se iniciara la crisis. Sin embargo, los grupos parlamentarios han fijado finalmente que se celebre el próximo jueves 3 de septiembre.

Ya a principios de agosto, Moncloa sondeó a sus socios para evitar la comparecencia del presidente al menos hasta principios de septiembre, tras acabar sus vacaciones, tal y como adelantó EL ESPAÑOL.

Logró convencerlos y anticipó para esta semana la comparecencia de los ministros en el Congreso, para cerrar con la de Sánchez.

Los diferentes socios del Gobierno en el Congreso no ocultan su preocupación y su posición crítica hacia la forma en la que Sánchez gestiona la crisis. Empezando por la relación con Marruecos y la falta de exigencia de responsabilidades.

Esa sensación se incrementa con las contradicciones manifiestas entre los ministros de Defensa e Interior.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, reveló este martes en el Congreso que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cuenta con 25 agentes desplegados en Ceuta y defendió la actuación de los servicios de inteligencia durante la crisis de los pasados 30 y 31 de julio.

La titular de Defensa aseguró que el CNI y el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) "realizaron la labor que les es exigible y proporcionaron la información requerida" al Gobierno, dejando caer que esta comunicación se produjo de manera verbal.

Frente a esas afirmaciones, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, contradijo a la titular de Defensa al asegurar que ningún servicio de inteligencia, nacional o internacional, "atisbó nada parecido", a un escenario similar al de la crisis vivida en Ceuta.

Por todas estas razones, incluida esta contradicción manifiesta entre ambos ministros, los socios de Sánchez consideran inevitable su comparecencia, que prevén dura.