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Las claves

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha estrenado las comparecencias de los ministros en el Congreso por la crisis de Ceuta ante la crítica de los socios y oposición que, a excepción de Sumar, han sido muy críticos con la gestión del Gobierno.

El momento de mayor tensión de la comparecencia ha llegado cuando Robles ha defendido al CNI y su actuación durante la crisis de Ceuta, situándose de facto frente a la versión ofrecida por su compañero de Gobierno, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien desde La Moncloa reiteraba que no fue informado.

La portavoz del PP, Ester Muñoz, ha aprovechado inmediatamente la contradicción para poner a la ministra ante una disyuntiva: si Defensa asegura que los servicios de inteligencia informaron al Ejecutivo, mientras Interior sostiene lo contrario, alguien no está diciendo la verdad.

Robles ha detallado que en la ciudad autónoma hay 25 agentes del CNI desplegados “monitorizando la situación” y que “dieron la información requerida” y cumplieron con “la labor que se les exige”.

La respuesta de Muñoz ha sido directa. “¿Quién miente: Marlaska o usted?”, le ha espetado la portavoz popular, que ha reclamado a la ministra que deje de hacer “críticas veladas”. "Sea valiente y dígalo. Porque o mienten unos o mienten otros", ha rematado.

La dirigente del PP ha convertido así la comparecencia de Robles en un nuevo escenario de confrontación dentro del propio Ejecutivo por la gestión de la crisis y, en concreto, por qué información recibió el Gobierno de los servicios de inteligencia.

Aunque Muñoz ha recalcado que "confía más" en el CNI que "en Marlaska".

La intervención de Robles deja así sobre la mesa una contradicción especialmente relevante entre dos miembros del Gobierno. Mientras Marlaska reiteraba desde La Moncloa que servicios de inteligencia no informaron al Ejecutivo, la titular de Defensa sostiene que los agentes desplegados en Ceuta “dieron la información requerida”.

En Vox tienen la "certeza" de que los servicios de inteligencia avisaron al Gobierno El portavoz de Abascal, Alberto Asarta, afirmaba: "No diga que fue una sorpresa. Eso no se lo cree nadie. Ochenta mil personas no se concentran próximos a la frontera sin que los servicios de inteligencia de España y Marruecos tengan conocimiento de ello", ha rematado.

En el partido de derecha radical subían el tono contra Marruecos y afirmaban que fue "un ataque directo a la soberanía, a la integridad territorial". "Una frontera se pierde cuando un Estado deja de demostrar que está dispuesto a defenderla", ha rematado.

También Junts ha tildado de "inaceptables" las diferentes versiones entre Defensa e Interior. El diputado Isidre Gavín ha preguntado "qué informes de inteligencia tenía, qué avisos tenía, y dónde se produjo el fallo".

Desde el partido de Junts han inquirido en si falló "el análisis, la coordinación entre ministerios o en la toma de decisiones".

Los ataques de guerra híbrida han sido citados en varias ocasiones por Robles, que ha condenado que se utilice “a seres indefensos” como fórmula “desestabilizadora”, aunque ha evitado señalar de forma explícita a Rabat.

“Hay muchas cuestiones que tardarán tiempo en saberse. Otras que no se sabrán nunca”, ha incidido Robles, y ha mencionado a “actores” interesados no solo en desestabilizar España “sino también de la UE” en el actual contexto internacional.

Unas declaraciones con las que parecía señalar a Israel y EEUU, ya que, además, ha mencionado la situación de Oriente Medio.

Algo que ha acabado por confundir al PP. "¿Quién ha atacado a nuestro país? ¿Puede darnos la versión oficial del Gobierno", ha preguntado Ester Muñoz que ha recalcado que hay diferentes versiones en el seno del Ejecutivo. "Una parte del Gobierno dice que es Marruecos, otros dicen que son las mafias".

En línea con esta interpretación, el diputado de ERC Francesc-Marc Álvaro ha asegurado que la situación en Ceuta es “la madre de todas las crisis” y ha criticado que el Gobierno “no es consciente de la magnitud” de lo ocurrido.

El diputado republicano ha señalado que tenía la sensación de que la ministra “se estaba mordiendo la lengua” y ha coincidido con Robles enmarcando la crisis en un escenario de “guerra híbrida”.

Álvaro sí ha apuntado directamente a Marruecos y ha cuestionado que el Ejecutivo de Pedro Sánchez haya optado por considerar a Rabat como un socio fiable