El control de pasaportes que el Gobierno de Pedro Sánchez ha impuesto a los viajeros procedentes de Italia en puertos y aeropuertos, como represalia contra Giorgia Meloni, afectará a 1,2 millones de turistas italianos.
Esta medida entró en vigor en la medianoche del sábado y el Gobierno afirma que tiene intención de mantenerla hasta el 7 de septiembre, salvo que "un cambio en las circunstancias que han motivado su adopción aconseje modificar ese plazo".
Según han informado fuentes del Ministerio del Interior, el control de pasaportes se implantó anoche en los aeropuertos de Madrid-Barajas y Josep Tarradellas de Barcelona.
A lo largo de la mañana del sábado, se han ampliado a los aeródromos de Málaga, Sevilla, Bilbao, Alicante y Valencia.
Y en las próximas horas se pondrán en marcha también en los de las Islas Baleares y Canarias, que tienen una intensa actividad durante la temporada turística.
🇪🇸🇮🇹 España recupera los controles fronterizos a los viajeros procedentes de Italia tras el pulso entre ambos países por Schengen. Así se están realizando https://t.co/mqUWqrMRiw pic.twitter.com/klQLk50eV8
— Europa Press (@europapress) August 8, 2026
Los pasajeros más afectados son los procedentes de los aeropuertos italianos de Fiumiccino y Campinno (Roma), Malpensa (Milán), Nápoles, Venecia y Florencia, listado que se ampliará en los próximos días.
En cuanto al tráfico marítimo, esta tarde está prevista la llegada de un crucero procedente de Italia al puerto de Barcelona, cuyos pasajeros también serán sometidos a un control "aleatorio" de pasaportes.
Un centenar de agentes de la Policía Nacional se dedican a todo este dispositivo.
Cada vuelo que llega es controlado por dos o cuatro policías, que verifican la documentación de entre un 5% y un 10% de los pasajeros, según ha informado Interior.
De este modo, se pide el pasaporte a una media de 15 viajeros en un avión de medianas dimensiones, o a 25 en el caso de aeronaves mayores.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comunicado este sábado a distintas autoridades de la UE la decisión del Gobierno de restablecer los controles fronterizos en los aeropuertos y puertos españoles, exclusivamente para los viajeros procedentes de Italia.
Marlaska atribuye esta medida a que el Gobierno español "sigue con atención la presión migratoria registrada en la ruta del Mediterráneo central que afecta a la República Italiana y sus efectos sobre distintos Estados miembros, por la actividad de las redes de delincuencia transfronteriza vinculadas a la migración irregular".
El ministro emplea este subterfugio para no reconocer que, en realidad, se trata de una medida de represalia contra el Gobierno de Giorgia Meloni, que suspendió temporalmente el espacio Schengen en las conexiones de su país con España, a raíz de la crisis migratoria de Ceuta.
Marlaska ha comunicado la decisión a la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen; al comisario europeo de Asuntos de Interior y Migración, Magnus Brunner; a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, y a la secretaria general del Consejo de Ministros de Interior de los Estados miembros de la Unión Europea y de los Estados asociados a Schengen, Thérèse Blanchet.
España recibió en agosto de 2025 por vía aérea a 1.208.034 pasajeros procedentes de Italia, según las cifras oficiales de Turespaña. El 80% de ellos viajaban en compañías low cost. El 52,3% de estos viajeros tenían como destino la Comunidad de Madrid o Cataluña.
Por tanto, esta es la cifra de viajeros que ahora podrían verse afectados por el control de pasaportes, si el Gobierno no los retira antes del 7 de septiembre.
Esta medida ha sido aplicada después de que el Ejecutivo de Italia haya rechazado levantar sus controles a los viajeros procedentes de España tras la entrada masiva de personas en Ceuta desde Marruecos.
Italia decidió efectuar esos controles desde el pasado 1 de agosto, y el Gobierno había pedido este viernes a las autoridades italianas que los levantara antes de que acabara el próximo domingo o, de lo contrario, adoptaría medidas "proporcionales" para proteger los intereses y la dignidad de los ciudadanos españoles.
La petición fue rechazada por el Gobierno de Giorgia Meloni advirtiendo de que no aceptaba ultimátums, y ante ello, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha decidido actuar de la misma forma e imponer esos controles a los viajeros procedentes de Italia. El Gobierno justifica en un comunicado esta decisión ante la "persistente presión migratoria irregular que sufre el país transalpino".
Lorena, una turista con vuelo procedente de Bolonia, ha llegado al aeropuerto de Barajas (Madrid) este sábado y ha explicado a RTVE que los controles que le han hecho "han sido muy particulares" ya que en el avión la azafata les dijo que no podían bajar "sin mostrar documentos, sin mostrar pasaportes". "Y, efectivamente, bajando había policía para ver nuestros pasaportes", ha precisado.
Los controles fronterizos llevan operativos desde las 00:00 horas de este sábado, 8 de agosto, y consisten en el control de identidad (documento de identidad o pasaporte) y nacionalidad de los viajeros y, en caso de nacionales de terceros estados, visado o permiso de residencia.
Estas medidas se están practicando de manera aleatoria —aunque Lorena asegura que todos los viajeros que iban en el mismo vuelo que ella han tenido que mostrar su documentación una vez en territorio español— y estarán en vigor hasta las 00:00 horas del próximo 7 de septiembre, salvo que un cambio en las circunstancias que han motivado su adopción aconseje modificar ese plazo.
Marlaska explica en su escrito que las autoridades españolas siguen con atención la evolución de la situación migratoria en el espacio Schengen y, en particular, la presión migratoria registrada en la ruta del Mediterráneo central que afecta a Italia y sus efectos sobre distintos estados miembros por la actividad de las redes de delincuencia transfronteriza vinculadas a la migración irregular.
Dadas las posibles repercusiones de esta situación para el orden público y la seguridad interior, España ha decidido reintroducir de manera temporal controles en determinadas fronteras interiores. Para ello, se apoya en los artículos 25 y siguientes del Reglamento (UE) 2016/399 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 9 de marzo de 2016, que establece el denominado Código de Fronteras Schengen.
Guerra política
La petición a Italia para que levantara los controles que ha impuesto a las personas procedentes de España, fue hecha pública por el Gobierno tras la reunión telemática que mantuvo a primera hora de este viernes Sánchez con varios ministros para analizar la situación en Ceuta.
En un comunicado, el Gobierno lamentaba esa decisión que Italia puso en marcha el 1 de agosto advirtiendo de que afectaba a la movilidad de miles de pasajeros y generaba inseguridad jurídica en pleno periodo estival.
Añadía que los argumentos utilizados para adoptarla son "espurios" y no se ajustan a la verdad, ya que ninguno de los migrantes que accedieron de forma irregular a Ceuta pudo ni puede entrar libremente al espacio Schengen porque la ciudad autónoma tiene un régimen especial en el mismo.
Además, recordaba que Italia, según Frontex, es el estado miembro de la UE que más cruces irregulares ha registrado en los últimos años, con cifras que han llegado a duplicar las de España, y genera una carga adicional de la presión migratoria al resto de socios comunitarios.
Por todo ello, consideraba la medida injusta y pedía una rectificación, al tiempo que advertía de que si no lo hacía antes de que concluyera el próximo domingo, se vería obligado a adoptar medidas proporcionales.
Pero finalmente ha decidido adelantar la puesta en marcha de esos controles después de la respuesta dada por el Gobierno italiano en otro comunicado, en el que además de rechazar lo que califica de "ultimátum", aseguraba que no tenía intención alguna de revisar la decisión, al menos hasta el 15 de agosto.
Apostillaba además que no levantaría los controles en ningún caso hasta que se hayan eliminado por completo lo que considera riesgos para la seguridad y el terrorismo en Italia.
Por su parte, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, aseguró este viernes que no había "ningún motivo" para que Italia mantenga los controles en las fronteras aéreas y marítimas con España y destacó que la crisis migratoria de Ceuta, que desató las medidas italianas, ya está "canalizada y reconducida".
"No hay ningún motivo para introducir estas medidas. La situación en Ceuta y Melilla está de manera muy amplia canalizada y reconducida. La mayor parte de las personas que entraron irregularmente a Ceuta han sido ya devueltas", ha afirmado Albares, quien acompaña al rey Felipe VI en Cali con motivo de la investidura del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella.
El ministro confirmó además la solicitud hecha por el Gobierno español al italiano de rectificar y poner fin a los controles fronterizos, y ha señalado que España adoptará medidas proporcionales para proteger los intereses y la dignidad de sus ciudadanos.
