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Las claves

El presidente Pedro Sánchez ha intentado zanjar la crisis migratoria de Ceuta con palabras de gratitud hacia Marruecos... y de discordia frente a los principales socios de la Unión Europea.

La irrupción de cerca de 60.000 inmigrantes ilegales en Ceuta en 24 horas ha hecho saltar por los aires el espacio Schengen de libre circulación de personas: Italia lo ha suspendido en sus fronteras aéreas y marítimas con España.

Y han estallado las tensiones internas en el seno de la Unión, con los principales socios (de Italia a Francia, Polonia o Finlandia) señalando a Pedro Sánchez por la falta de control de las fronteras y por el "efecto llamada" que ha provocado el proceso de regularización de inmigrantes.

Durante su visita de este viernes a Ceuta, Sánchez culpó de la avalancha migratoria exclusivamente a las "mafias de tráfico de personas" y evitó cualquier crítica al Gobierno de Marruecos.

Por el contrario, agradeció a las autoridades marroquíes su "cooperación" y su "voluntad para que se materialice cuanto antes la repatriación" de los cerca de 60.000 inmigrantes que entraron en Ceuta, la mayoría de ellos a nado o bordeando el espigón de Tarajal, aprovechando la bajamar.

El presidente subrayó que "la interlocución con las autoridades marroquíes" fue durante toda la jornada del jueves "constante, muy fluida y razonable".

Sánchez tuvo palabras muy contundentes de condena a la "violación" y el "ataque a la integridad territorial de España" que ha supuesto el asalto a Ceuta.

Y, como solución, anunció que la Armada y la empresa pública de Salvamento Marítimo van a colocar boyas en la playa del Tarajal, que actúen como paso fronterizo para poder justificar la devolución en caliente de quienes en el futuro lleguen a nado a la ciudad autónoma.

Pero las imágenes del asalto a Ceuta, que han dado la vuelta al mundo, han removido también los pilares de la Unión Europea.

Por la tarde, la primera ministra italiana Giorgia Meloni cumplía su amenaza y confirmaba la decisión de suspender temporalmente el espacio Schengen en su frontera marítima y aérea con España.

"Defender las fronteras significa defender la seguridad de los ciudadanos, combatir la inmigración irregular y golpear las redes criminales que trafican con seres humanos", recalcó Meloni para justificar esta decisión.

Otros mandatarios europeos también han mostrado su malestar con España. El presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, ordenó el jueves reforzar los controles en la frontera con España, con patrullas terrestres, aviones y drones.

Y la ministra de Interior de Finlandia, Mari Rantanen, coincidió con Meloni en plantear la posibilidad de excluir a España del espacio Schengen, para evitar que los inmigrantes de Ceuta lleguen a su país.

En su respuesta, Pedro Sánchez apeló a la "solidaridad y empatía" de los socios europeos, ante la grave crisis humanitaria sufrida en Ceuta.

"La solidaridad y la empatía son opcionales", ha escrito Sánchez en su cuenta de X, "el respeto a los tratados europeos y a los datos, no".

Sánchez recordó que otros países de la UE han sufrido crisis migratorias aún mayores que las de Ceuta.

Esgrimiendo las cifras del Frontex, Sánchez destacó que Italia ha recibido 478.600 inmigrantes irregulares desde 2021 y Grecia otros 259.800. En el mismo período, España habría recibido 234.760.

"No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida", concluyó de todo ello el presidente español.

Pero Sánchez decidió hacerse trampas en el solitario, utilizando las estadísticas a su conveniencia.

La estadística del Frontex refleja únicamente los inmigrantes irregulares cuya llegada se ha detectado por vía marítima (por ejemplo, en las oleadas de pateras) o cruzando las fronteras terrestres.

Sin embargo, más del 90% de los inmigrantes irregulares que llegan a España lo hacen por avión. Por ejemplo, utilizando un visado temporal de turismo, para quedarse luego en nuestro país.

Así ocurre con el grueso de los 1,3 millones de inmigrantes irregulares que han solicitado acogerse al proceso masivo de regularización de inmigrantes.

Y por tanto, su presencia no queda reflejada en las estadísticas del Frontex que Sánchez esgrimió este viernes para replicar a Meloni y al resto de líderes europeos.

La explotación de los datos del censo que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE) acredita que en tan sólo dos años (2023 y 2024) llegaron a España 2,2 millones de inmigrantes irregulares.

Una cifra muy superior a los 234.760 contabilizados por el Frontex entre 2021 y 2026, ya que esta agencia europea únicamente computa los llegados en patera o los que cruzan la frontera terrestre de Ceuta y Melilla.