Mientras Pedro Sánchez se vuelca en visitas a centros de mando avanzados y ofrece comparecencias ante los medios pidiendo "unidad" y un Pacto de Estado por la emergencia climática, incluso entre abucheos, Óscar Puente ha decidido utilizar la crisis de incendios para marcar perfil propio.
El ministro de Transportes cargaba este lunes contra el PP colgando un largo vídeo en su cuenta de X para presentarse, de facto, como paladín del sanchismo ahora que se ha creado un vacío de liderazgo por debajo del presidente.
"Tengo derecho a alzar la voz, algunos no estamos dispuestos a callar", clama Puente. Y ese vacío es el punto de partida.
El fracaso de María Jesús Montero en Andalucía, la imputación múltiple de José Luis Rodríguez Zapatero, el peor resultado histórico de Pilar Alegría en Aragón, la investigación por corrupción a Santos Cerdán y su paso por prisión, la condena del viejo mano derecha José Luis Ábalos... han descompuesto el círculo de poder de Pedro Sánchez.
Detrás del líder no hay nadie. Entre otras cosas porque Félix Bolaños, pese a su poder en Moncloa, actúa con tibieza, y Óscar López no logra proyectar ningún tirón en Madrid ni credibilidad para aglutinar fuerzas.
Lo cierto es que el presidente se ha quedado, en la práctica, sin número dos claro y sin heredero verosímil. Y aunque es indudable que el jefe se presentará a las próximas elecciones, hay un hueco donde Puente ha decidido moverse.
Hasta el punto de que lo hace, no sólo como guardián de las esencias del sanchismo o contra el PP, sino también cubriendo el flanco agresivo que ha dejado sin cubrir estos días su propio líder.
Una reflexiones sobre el tema de los incendios, sobre lo de ir todos a una y sobre cuándo tocan o no según qué debates políticos. pic.twitter.com/xdsxqs8bgh
— Óscar Puente (@oscar_puente_) July 27, 2026
"Es de una ingenuidad insoportable proponer un pacto al PP", llega a proclamar el ministro. "Un partido que no pacta ni para recibir dinero", remata en referencia a la negativa de las CCAA populares a aceptar un modelo de financiación autonómica que privilegia a Cataluña frente a las demás.
Sánchez personifica el Estado
En su vídeo sobre los incendios, el ministro rechaza la idea de "rebajar el tono" y "aplazar el debate". Sostiene que "sí es el momento de abrirlo, cuando el monte arde es el momento" para enfrentar a las derechas con "sus contradicciones, sus carencias, y sus decisiones".
Y es que Puente trata de hilar la política fiscal de las autonomías populares con una Emergencia nacional que toca a Madrid, a Castilla y León y a la Comunidad Valenciana, tanto como a Castilla-La Mancha, donde gobierna el PSOE de Emiliano García-Page.
Por un lado, olvida el ministro que la misma emergencia, o peor, está arrasando decenas de miles de hectáreas en la Gironda francesa, donde más de 200.000 personas han sido evacuadas en los alrededores de Burdeos... y donde ni gobierna el PP, claro... de hecho, su consejo departamental está presidido por el socialista Jean-Luc Gleyze desde 2015.
Y por otro, culpa Puente al PP de "bajar impuestos a los más ricos", como causa de que se hayan "desmantelado los servicios públicos". Y de que ésa es la causa de que "la UME se ha convertido en el apagafuegos" de esas CCAA, que necesitan "pedir ayuda al Estado".
"Ése mismo", por el Estado, personificado en Sánchez, añade inmediatamente, al que "persiguen a su familia", en alusión a la condena al hermano del presidente y el inminente procesamiento de su esposa.
Un pacto que fue 'humo'
El contraste con ese modo pacto de Sánchez es llamativo, más allá de que ese discurso del presidente pueda ser, también, voluntarista. Porque desde que se sacó de la chistera esa propuesta, hace un año tras los fuegos en Castilla y León y Ourense, ningún paso nuevo se ha dado.
Mientras el presidente se fotografiaba con Isabel Díaz Ayuso y Juanfran Pérez Llorca pidiendo "unidad" y "coordinación", Puente ha elegido ser el ministro pirómano de la confrontación ideológica, en una especie de reparto de papeles.
Porque el Pacto de Estado por la Emergencia climática que Sánchez exhibe como solución lleva más de un año anunciado. Pero su vicepresidenta climática, Sara Aagesen, no ha concretado reuniones con esas Comunidades Autónomas, "que son las competentes", según recuerda el propio Puente, ni ha llevado un texto al Congreso.
Eso sí, ambos juntos prometieron, en mayo, "el mayor despliegue antiincendios de la historia".
Anunciaron diez aviones listos, pero el Gobierno pidió perdón a las CCAA, a inicios de julio, admitiendo que sólo hay siete aparatos, que la mayoría están obsoletos por tener más de 40 años y ahora sabemos que los cuatro nuevos, prometidos en 2024, no llegarán hasta 2028.
Ese desajuste entre relato y realidad es el que trata de esconder Moncloa, intentando trasladar la responsabilidad hacia el PP, convirtiendo el diagnóstico de los populares de que "Sánchez vende un pacto de palabra y no hace nada por él" en la causa de que no haya acuerdo.
Politizar o no politizar
Puente explota ahora ese hueco. Y mientras Sánchez se refugia en la foto de "unidad", él ocupa el espacio de la bronca, responsabilizando a los populares, incluso, de una polémica de hace dos décadas, la supuesta oposición a la creación de la UME (Unidad Militar de Emergencias).
El ministro recorta el vídeo de una intervención de la entonces diputada del PP; Betina Rodríguez Salmones, a la que permite sólo decir "no conviertan a nuestros militares en bomberos", cuando en su discurso ella criticaba la utilización propagandística de la UME "como parapeto, como apagafuegos o como plataforma" del Ejecutivo de Zapatero.
Pero es que la hemeroteca añade otro nivel de contraste sobre la politización, o no, de una desgracia. Y en este caso de una que no tiene origen en la naturaleza.
El pasado enero, en Adamuz (Córdoba), un tren de Alta Velocidad descarriló y otro que venía en sentido contrario lo embistió, provocando un enorme accidente con 46 muertos. Entonces, era el propio Puente quien pedía "no politizar" el siniestro.
Entonces reclamó "elegancia" y "respeto" a la oposición y pidió esperar a los informes técnicos antes de hablar de responsabilidades.
Pero hoy es el mismo ministro quien convierte la Emergencia nacional en arma arrojadiza atizando desde el principio a Ayuso, y negándole la tregua, este lunes, a Cuca Gamarra.
A la presidenta madrileña la llegó a llamar "mamarracha" tras darse por aludido cuando ella no quiso entrar a la refriega y advirtió de que "el primer mamarracho" que usara el fuego "para calentar el ambiente" político, "allá él y su conciencia".
Este lunes, la cúpula de Alberto Núñez Feijóo confirmaba la posición del PP, y Gamarra salía en rueda de prensa tras el Comité de Dirección semanal insistiendo en que "lo que toca apagar el fuego, aprobar ayudas y regenerar el monte".
La dirigente popular advertía de que "ya llegará el momento de hablar sobre por qué no había aviones antiincendios y dónde está la responsabilidad". Pero defendió que ahora la prioridad es otra.
En toda circunstancia
Por eso, el vídeo de ocho minutos largos de Puente sólo puede entenderse como una toma de posición para ocupar el hueco dejado por las circunstancias, tanto en el debate polarizador como en el puesto de repuesto del líder del PSOE.
Así, el ministro ampliaba la discusión al terreno de la "soberanía" y las crisis internacionales. Afeándole al PP que no vaya a la "unidad" cuando se cuestiona a España desde fuera o se le imponen aranceles, en referencia a Donald Trump.
Con el "algunos nos negamos a callar" deja claro que otros sí lo están haciendo. Y aunque uno de ellos sea Sánchez, no se sale del carril al defender a su familia y sus posiciones de política exterior.
Pero, eso sí, Puente se deja ver como la voz que mantiene vivo el sanchismo más combativo en toda circunstancia. Y se coloca en la primera fila del radar sucesorio, si el ciclo de Sánchez se agota o se desgasta en unos meses, tras las elecciones.
