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Las claves

En el aire del Congreso se respiraba la solemnidad de las grandes citas, pero Pedro Sánchez, acostumbrado a largas intervenciones que en ocasiones superan la hora de duración, despachó la de este miércoles en apenas media hora.

Toda la corrupción que asedia al PSOE, con decenas de casos y cerca de un centenar de imputados, la agrupó en tres bloques temáticos a los que dedicó apenas siete minutos a cada uno.

Comenzó admitiendo que "el debate publicado ha sido colmatado con noticias judiciales, filtraciones, especulaciones, rumores y bulos" con los que se pretende crear "una sensación de corrupción generalizada" que, a su juicio, "no existe".

Según Sánchez todo se limita a tres personas ya expulsadas: José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez.

Si alguien esperaba responsabilidades políticas, el presidente del Gobierno las alejó asegurando: "Para mí la pregunta no es si debemos continuar, sino ¿cómo no vamos a continuar?", entre la ovación de la bancada socialista.

En ese momento, se enfundó el traje de cirujano para analizar "la anatomía del fenómeno" y se desmarcó de la caída de sus dos manos derechas en el PSOE. Para él es "un caso de corrupción que afectó a la antigua secretaría de Organización".

En ese relato mezcló a Ábalos, que acaba de ser condenado, con su sucesor en el cargo, Santos Cerdán, y con Leire Díez. Apenas una frase para cada uno.

De Santos Cerdán, imputado en el caso SEPI y en la trama de amaños de contratos, aseguró que "habría utilizado su posición para beneficiar a determinadas empresas". No ofreció más explicaciones sobre una trama que, según el juez Santiago Pedraz, habría tratado de "desestabilizar" causas judiciales.

Mencionó de pasada a "la señora Leire Díez", pero a continuación remató: "Jamás conocí ni hubiera tolerado cualquiera de estas prácticas".

Fue en ese momento cuando las carcajadas del PP inundaron el pleno e hicieron casi inaudible la promesa de Sánchez de que el PSOE nunca se financió de forma irregular.

Ya de pasada, remató asegurando que la condena a 24 años de cárcel para José Luis Ábalos por parte del Supremo, dictada por unanimidad tras analizar nueve delitos, es una sentencia que "en el Gobierno respetamos y acatamos".

Y eso después de que ministros como Óscar Puente la han considerado "desproporcionada" y han criticado que el "nexo corruptor", Víctor de Aldama, no entre en prisión por colaborar con la Justicia.

Sánchez aseguró entonces que "el goteo continuará" mientras prosigan los avances judiciales, lo cual no es óbice para que haya decidido no marcharse.

El presidente cerró su intervención asegurando que "la degradación ya ocurrió y lo que vamos a presenciar en los próximos meses es su persecución y su purga", reclamando que quienes han "ensuciado el buen nombre del PSOE lo paguen".

Apoyo a Zapatero

El segundo bloque sobre corrupción lo dedicó a "la investigación" que ha imputado a Zapatero, de la que "aún nadie puede sacar conclusiones".

Sánchez negó cualquier tipo de "trato de favor a Plus Ultra" y aseguró que es "plenamente legítimo".

Ni una palabra sobre las joyas incautadas al expresidente y, en cambio, una defensa cerrada de su paso por la Moncloa, recalcando que ocurrió hace 15 años y que, durante su mandato, no hubo ningún caso de corrupción.

También destacó que, pese a no aclarar nada durante su declaración ante el juez Calama, "está colaborando con la Justicia".

"Su trayectoria política explica la confianza que me merece personalmente", dijo, para añadir que "molesta a más de uno" que Zapatero haya defendido "un entendimiento entre los pueblos de España".

En apenas ocho minutos, despachó el asunto que más ha impactado en las bases socialistas, que han visto por primera vez a un expresidente imputado, el que en el último lustro ha actuado como "faro moral" del PSOE.

La tercera "maraña" que abordó es la que afecta a su familia y a su hermano. Aquí fue donde sacó la carta de "mentiras, informaciones falsas, pseudomedios que viven de determinados lobbies...".

Sánchez prometió que no iba a defender la inocencia de su familia, porque serán David Sánchez y Begoña Gómez quienes lo hagan ante los tribunales.

Tras el envío a juicio del caso de Begoña Gómez, el presidente defendió que su mujer lleva trabajando desde 2012 en la Complutense y que "la cantidad total que mi mujer cobró por dirigir una cátedra extraordinaria asciende a 0 euros".

Sobre las medidas cautelares exigidas por el juez Peinado, entre ellas la retirada del pasaporte, Sánchez aseguró que, a su juicio, "sobrepasan lo razonable".

Como cierre, pidió "a la Justicia que sea justa" y reclamó seguir confiando en los magistrados.

Apenas habían transcurrido 26 minutos desde que arrancó su intervención cuando Sánchez empezó a concluir, atacando al PP por hablar de "cloacas" cuando tiene la trama Kitchen y resumiendo que todo "el nubarrón" en el PSOE se limita a "un caso grave de corrupción de personas concretas que se aprovechan de su peso en el PSOE" y a "acciones coordinadas que buscan debilitar la acción del Ejecutivo mediante ataques personales y desinformación".

Insistió en que su plan es seguir adelante y sólo hubo un guiño a los ciudadanos, para decirles que se hace cargo "de su frustración y decepción".

En apenas 33 minutos, Sánchez había despachado toda la corrupción que asedia a su Ejecutivo. Aplauso de la bancada del PSOE, pataleta de la oposición y gestos de incredulidad entre unos socios que esperaban más explicaciones y se encontraron con más de lo mismo.

La 'crema' para Feijóo

En su turno de réplica a la intervención de Feijóo, el presidente del Gobierno se mostró especialmente ácido. Dijo que el líder del PP es "una amenaza a las instituciones" y que si gobernara, "la corrupción volvería con más fuerza" a las instituciones.

Volvió al ataque personal, citó de nuevo al narcotraficante Marcial Dorado y recomendó a Feijóo que se "ponga crema" si va a navegar este verano por las rías gallegas.

Redujo la corrupción en el PSOE a "algunas manzanas podridas" mezclados con el "humo" de "bulos y desinformación", mientras presentó al PP como un partido "carcomido" por ella.

En ese momento comenzó a citar casos de corrupción del PP, la mayoría del pasado y algunos archivados por la Justicia, y mostró particular énfasis con el caso de Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, para dar ya por condenada a la presidenta madrileña, hasta el punto de reprochar a Feijóo no haberle retirado la militancia del PP.

"La señora Ayuso continúa siendo militante del Partido Popular", se extrañó Sánchez.

"¿Por qué es tan contundente con Ábalos y tan connivente con la señora Ayuso?", preguntó por último a Feijóo, pese a que el exdirigente socialista acaba de ser condenado a 24 años de cárcel y la presidenta madrileña no está inmersa en ninguna investigación judicial.