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Las claves

Desde hace tiempo, en el PSOE despachan con desdén las críticas del único barón que conservan con mayoría absoluta. "Son cosas de Emiliano", suelen asegurar sus dirigentes en privado.

Otras veces utilizan la ironía, como hizo Pedro Sánchez el miércoles en Roma asegurando que "agradece" que "haya algún compañero" que le pida un adelanto electoral para "tener más mayoría parlamentaria".

Pero las últimas palabras de Emiliano García-Page parecen haber sido la gota que ha colmado ese vaso. Tras el registro de la UCO en Ferraz, este jueves, el presidente castellano-manchego respondía en la cadena COPE a Sánchez asegurando que "el país está para cualquier cosa menos para un conato de ironía".

Aunque lo que más indignaba en el Gobierno era una analogía que hizo después: "Los búnkers son una prisión... en terminología actual, una sauna”. Una cita que finalizaba asegurando que la estrategia de bunkerización "ha sido nefasta para todos aquellos que la han utilizado en la historia" y que, quien crea lo contrario, "acabará en prisión".

La sola mención de las palabras "sauna" y "prisión" indignó en Moncloa. Varios miembros del Ejecutivo mostraban su irritación con Page en los corrillos posteriores al desayuno informativo que ofreció el jueves Ángel Víctor Torres, organizado por Europa Press.

Al evento acudieron miembros del Consejo como Jordi Hereu, Arcadi España y Luis Planas, además de la exministra Reyes Maroto, entre otros. Los comentarios incidían especialmente en estos dos términos. Pero sobre todo, la alusión a las "saunas".

Se trata de una palabra tabú en el PSOE desde que se conocieran los negocios del padre del suegro de Pedro Sánchez, Sabiniano Gómez.

Incluso en la federación madrileña mostraban su conmoción, pese a que su secretario general, Óscar López, estuvo detrás de la investigación de estos negocios preparando un dosier con el que se barajó dañar a Sánchez en las primarias de 2017. Pero ni Patxi López ni Susana Díaz, sus contrincantes en aquellas internas socialistas, quisieron sacarlo a la luz.

También ha conmocionado al partido que Page sugiriera que "se acabará en prisión" en un momento de máxima debilidad para un PSOE asediado por varios escándalos, en el que dos exsecretarios de organización (Santos Cerdán y José Luis Ábalos) ya han pisado la cárcel y en el que hay procesos abiertos contra más altos cargos y familiares del presidente.

Y más ahora que sobre Sánchez planea una eventual imputación penal si la Justicia acredita que "el one" del que habla Leire Díez era el presidente del Gobierno. De ahí que varios altos cargos consideren que esta vez Page ha pisado una línea roja.

También se escuchaban en Ferraz las críticas habituales a Page cuando eleva el tono con dureza. En esos momentos le acusan de "comprar el argumentario del PP" e incluso lo sitúan en "el extrarradio del PSOE".

Aunque Page en su entrevista aseguraba que "hay una grandísima mayoría que piensa en el PSOE cosas muy parecidas a las que estamos hablando".

Lo cierto es que, tras las últimas semanas fatídicas, y en especial tras estallar el caso Zapatero, el partido tiene dos almas. Una pide "cautela" y "prudencia" ante las novedades judiciales, y evita pronunciarse. Otra, encarnada en la actual dirección, trata de sembrar dudas sobre la "coincidencia en el tiempo" de este goteo constante de casos.

Así lo hizo el ministro de Transportes y miembro de la Ejecutiva, Óscar Puente.

Este jueves afirmaba en los pasillos del Congreso que "hay mucha gente en nuestra sociedad que ve que hay un Gobierno al que se quiere derribar con métodos nada democráticos", alentando una supuesta operación que, a su entender, no ocurría cuando el PP gobernaba y se le descubrían corruptelas.

Estas declaraciones llegaron pocas horas después del registro de más de 12 horas en Ferraz. La UCO buscaba pruebas tras el último auto de la Audiencia Nacional, que investiga una trama para financiar unas cloacas destinadas a "obstaculizar" la labor de investigadores, jueces y fiscales por "orden del one".

Desde que Sánchez pidió defender a Zapatero, en un mensaje enviado al grupo de Whatsapp de la Ejecutiva del PSOE, son varios los altos cargos que, en público y en privado, insinúan la teoría del lawfare en estos casos. Así lo hizo el propio ministro Torres este jueves... a pesar de la tendencia progresista del juez Santiago Pedraz que está instruyendo el caso Fontanera.

Sin embargo, la secretaria de organización, Rebeca Torró, trataba de rebajar el tono poco después en la red social X, con un mensaje publicado a primera hora de la tarde.

En él prometía "respeto absoluto a la Justicia y máxima colaboración". Pese a los indicios acumulados en el auto, Torró aseguró que "el PSOE no ha ordenado, amparado ni cooperado en ninguna de las conductas delictivas que se podrían desprender" del auto.

"Somos los primeros interesados en esclarecer todas las cuestiones relativas a este caso", concluía la secretaria de organización.

No aclaraba más, pero prometió que Ferraz dará "todas las explicaciones" cuando se levante el secreto de sumario y analicen en "profundidad todos los detalles"... de hecho, el presidente Sánchez pidió comparecer en el Congreso. Eso sí, dentro de un mes.