Las claves
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El presidente Pedro Sánchez ha mostrado este sábado sus discrepancias con los socios de la OTAN, durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich: ha insistido en que considera innecesario elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB y ha hecho un alegato contra el rearme nuclear.
Ha replicado así a la Alta Representante de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la UE, Kaja Kallas, quien constató esta semana que, si sólo las armas nucleares pueden actuar como fórmula de disuasión frente a la amenaza de Putin, "podría ser un tema de debate en futuras discusiones".
Y también el canciller alemán Friedrich Merz explicó, en la apertura de la Conferencia, que había mantenido con Emmanuel Macron "las primeras conversaciones" sobre "la disuasión nuclear europea".
Y aclaró que "no estamos haciendo esto para descartar a la OTAN. Lo hacemos para construir un pilar europeo fuerte y autosuficiente dentro de la Alianza", señaló.
Sin embargo, Pedro Sánchez ha rechazado rotundamente esta opción, durante su discurso: "El rearme nuclear no es la senda a seguir y no soy el primero en pensarlo", ha indicado.
"Hace 70 años, nuestros padres y abuelos llegaron a la conclusión de que la disuasión nuclear era demasiado costosa y arriesgada", ha añadido el presidente español.
A su juicio, se trata de una aventura "demasiado costosa, porque exige inversiones públicas colosales, y demasiado peligrosa, porque los errores técnicos y humanos nos acercaron a desencadenar una guerra nuclear abierta entre Occidente y la antigua URSS, una guerra que hubiera llevado a la Humanidad al borde de la extinción".
Tras décadas de disparatada carrera armamentística entre Occidente y la URSS durante la Guerra Fría, ha sostenido Pedro Sánchez, "nuestros predecesores se dieron cuenta de que los riesgos de la disuasión nuclear pesaban más que su contribución a la paz".
Porque se trata de un sistema, ha argumentado, que "exige cero errores y una corrección constante para evitar una destrucción total. No es una cuestión de izquierda o derecha", ha apostillado, sino de "hacer lo correcto".
Esta posición que Pedro Sánchez ha defendido hoy en Múnich aleja aún más a España de las dos grandes potencias que actualmente lideran la estrategia de defensa europea: las que encarnan Friedrich Merz (Alemania) y Emmanuel Macron (Francia).
Tras su intervención inicial, Sánchez ha participado en un panel junto al presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.
Y este debate ha puesto en evidencia, de nuevo, la enorme distancia que existe entre las inquietudes del presidente español y sus socios europeos.
Al analizar los retos de la defensa europea, Stubb y Frederiksen han coincidido en la necesidad de aportar más recursos militares a Ucrania, para que puedan defenderse de la amenaza rusa.
Pedro Sánchez ha respondido hablando de Gaza, Cisjordania, el cambio climático y la necesidad de reducir la pobreza y la desigualdad en el mundo.
El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ha considerado que Putin "está fracasando a nivel militar", en una guerra que le supone un coste de vidas humanas muy elevado.
Tan sólo en los meses de diciembre y enero, han muerto 65.000 soldados rusos en el frente de batalla, ha detallado.
Una cifra abrumadora si se compara con las 18.000 bajas que registró la URSS durante los 10 años de su invasión en Afganistán.
A ello se suma el desgaste económico: la inflación se ha situado por encima del 10% en Rusia y los tipos de interés alcanzan el 16%.
"Putin no quiere finalizar esta guerra", ha dicho Stubb, "no porque crea que puede avanzar, sino porque el coste político y social de traer los soldados a casa es demasiado arriesgado" para la estabilidad del régimen de Moscú.
Por ello, ha considerado necesario mantener la presión mediante sanciones económicas y sobre la flota fantasma que intenta exportar su crudo, además de facilitar a Ucrania "todos los medios, incluidos los [misiles] Tomahawk. Así Ucrania ganará esta guerra", ha recalcado.
Por su parte, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha lamentado que si Putin puede sostener su agresión en Ucrania es gracias a la ayuda que recibe de Irán, Corea del Norte y China.
"Tenemos que entender que Rusia no va a cambiar, no están interesados en la paz", ha constatado Frederiksen, ya que la agresión está en el "ADN imperialista" de Putin.
A su juicio, se trata de un conflicto que sólo se podrá resolver "añadiendo más presión económica y militar".
La primera ministra danesa ha recordado que siguen existiendo "líneas rojas" sobre las armas que los socios de la OTAN pueden facilitar a Ucrania.
Pero, ha advertido, "no se puede luchar con un brazo atado a la espalda, ni proteger un país sin defensa aérea".
"Sabemos todo lo que tenemos que entregarles", ha agregado, "incluyendo la membresía de la OTAN. Si [Ucrania] fuera miembro de la OTAN, estaríamos en una situación completamente distinta".
Al respecto, Pedro Sánchez ha señalado que la invasión de Ucrania no es sólo "un ataque a un país, sino a la totalidad de la Unión Europea como proyecto político de democracia y libertad".
Pero, ha objetado, la situación en Gaza y las amenazas de Trump sobre Groenlandia están "legitimando lo que está haciendo Putin", al cuestionar el principio del respeto a la "integridad territorial".
Porque no es aceptable aplicar un "doble rasero", ha dicho, hay que defender "la integridad territorial de Ucrania, pero también la de Gaza y Cisjordania".
Por otro lado, ha advertido que las naciones del "sur global" están pidiendo a los países occidentales que participen en "todos esos debates públicos sobre el clima, la pobreza y la desigualdad", para garantizar la estabilidad mundial.
Sánchez ha reiterado su "disconformidad" con el objetivo del 5% del gasto militar pactado en el seno de la OTAN porque, ha indicado, implica desarrollar "más dependencia de la defensa estadounidense".
En su opinión, el objetivo debe ser "fortalecer el pilar europeo dentro de la OTAN", pero eso no significa "centrarnos solo en cuánto gastamos, sino en cómo gastamos juntos y mejor".
La primera ministra danesa ha replicado: "Mi responsabilidad como líder europea no es sólo proteger a mi país, sino proteger al conjunto de la OTAN".
En cuanto a las pretensiones de Trump sobre Ucrania, Frederiksen ha señalado que la isla no está en venta.
"No se puede poner un precio a Groenlandia", ha dicho, "igual que no se puede poner precio a una parte de España o de EEUU".
"Es uno de los principios democráticos más básicos, hay que respetar la soberanía de los Estados y el derecho de libre determinación de los pueblos", ha agregado, "y el pueblo groenlandés lo ha dicho muy claro, no quiere volverse estadounidense".
Frederiksen ha descartado una agresión militar de EEUU sobre Groenlandia: "Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN", ha advertido, "entonces desaparece la OTAN. Game Over".
