Pedro Sánchez quisiera pasar a la historia de España por la respuesta de su Gobierno a la pandemia y por la transformación digital y ecológica que el país "debe acometer". Así lo ha confesado el presidente en la entrevista-coloquio organizada por Reuters en el Instituto Cervantes de Nueva York.

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En una conversación larga con el editor de la agencia de noticias, Sánchez ha dejado los titulares para el final, pues al principio ha proferido un discurso que llevaba bien aprendido -el mismo que ha expuesto en la entrevista de esta mañana en Morning Joe-: "necesitamos la colaboración del sector privado estadounidense", "en España no hay movimientos anti-vacunas", "somos el líder mundial en energías renovables", etc.

El plato fuerte ha venido cuando el presidente ha presumido de la estabilidad del Gobierno de coalición ("so far, so good", que viene a significar "hasta ahora, todo bien") y ha achacado a la oposición que se haya limitado a "gritar" mientras ellos se dedicaban a "cumplir". De hecho, Sánchez se ha definido a sí mismo como "un político que cumple".

"Los líderes tenemos que basarnos en los hechos. Es la gran diferencia entre la oposición y el Gobierno: logramos resultados, atraemos inversiones y España sale muy bien parada en un momento muy difícil de nuestra historia". ¿Y qué va a ser lo siguiente? "El presupuesto nacional".

Por lo demás, Sánchez ha utilizado su dominio del inglés para escabullirse de las preguntas insistentes del periodista. Así, no ha dado detalles sobre qué espera obtener en concreto de los inversores norteamericanos ni ha dado una respuesta concreta a qué opinión le merece la posición de Estados Unidos con Marruecos o Cuba.

El presidente ha esquivado ambos envites con diplomacia y ha asegurado, en primer lugar, haber ido al país a "explicar" su Plan de Recuperación y, en segundo lugar, ha dicho "respetar" la posición de la administración de Joe Biden para con estos países, pero señalando que "el marco de la Unión Europea es distinto".

La gira de Sánchez

Pedro Sánchez ha comenzado este miércoles su gira por Estados Unidos con una entrevista concedida al programa Morning Joe, en el que el presidente ha presumido de cuota femenina en su Gobierno (tras la reciente remodelación cuenta con un 64% de mujeres en el Consejo de Ministros y cuatro vicepresidentas) y ha arremetido contra el expresidente Donald Trump, al que ha afeado que percibiera a la Unión Europea "como una especie de enemigo" para los intereses del país norteamericano.

Además, se ha mostrado confiado en que España logrará alcanzar el 70% de vacunados para antes de que finalice el verano.

Tras la entrevista, que ha levantado pasiones entre los usuarios (supuestamente) norteamericanos, Sánchez se ha reunido con inversores, con el cofundador de Bloomberg y con el consejero delegado de BlackRock, Larry Fink.

El presidente del Gobierno permanecerá en suelo norteamericano hasta el próximo sábado. En estos días, pretende situar a España y sus empresas en el radar de las inversiones que empiezan a prosperar mundialmente para la recuperación en la era postcovid. El objetivo, nada fácil, recabar 2.000 millones de euros.

La agenda incluye a representantes de fondos de inversión, los gigantes tecnológicos de Silincon Valley o Netflix, pero no incluye al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, con quien Sánchez sólo ha compartido un recorrido de 20 metros en la cumbre de la OTAN del pasado 20 de junio.

Desde Moncloa se escudan en que el carácter de la gira no es político sino económico, y aseguran que dejarán para "más adelante" un encuentro en condiciones entre el mandatario norteamericano y el jefe del Ejecutivo español.