Una de las claves de la resolución, cada vez más consolidada, de la crisis de España con Marruecos, es el "apoyo firme" que ha llegado de la Unión Europea y de Estados Unidos. El primero fue muy evidente, desde el minuto uno, con declaraciones y sobre todo advertencias de los presidentes de las tres instituciones: David Sassoli, del Parlamento; Ursula von der Leyen, de la Comisión; y Charles Michel, del Consejo. El segundo tardó 48 horas desde el comienzo del asalto a Ceuta, pero significó el inicio del repliegue de Rabat.

"Era evidente que un gesto firme los haría recular", explica una fuente cercana al presidente del Gobierno. "Y eso es lo que ha ocurrido" con el aviso del secretario de Estado para la UEJuan González-Barba, asegurando desde Ceuta que el Ejecutivo "está considerando" la posibilidad de "que se suprima el régimen especial" de las dos ciudades autónomas y ambas pasen a integrarse plenamente en Schengen.

"Hoy eso significa poco, porque Rabat tiene clausuradas las aduanas y los pasos fronterizos", aclaran fuentes de Exteriores, "pero es una advertencia clara de que nosotros también nos podemos poner duros con ellos". Y habrá más: "Hasta ahora, España ha sido demasiado flexible, y es cierto que el Gobierno ha cometido errores", admite, "pero éste es el primer gesto, y vendrán más", apunta este alto funcionario del entorno de Sánchez, "y no sólo de nuestra parte".

Washington

Porque según explica, hay que mirar un poco más al fondo. Del lado estadounidense, la diplomacia actúa con mucha prudencia, por los múltiples intereses cruzados y los equilibrios públicos que debe hacer la Casa Blanca entre socios enfrentados.

Por eso, lo primero fue un comentario leve -"Marruecos debe trabajar con España para resolver el conflicto"- y, una vez recobrada la calma en la frontera y asumida la vuelta de los más de 800 menores por parte del Gobierno de Mohamed VI, llegó la advertencia: "Hay grandes diferencias con la política de la anterior Administración respecto al Sáhara Occidental".

El reconocimiento de la supuesta marroquinidad de la antigua provincia española por parte de Donald Trump el 10 de diciembre, sólo un mes antes de abandonar la Casa Blanca, era la baza de oro de Rabat. La excusa poderosa con la que se lanzó a presionar con fuerza a Alemania primero y a España después. Con Berlín sólo logró la ruptura. Y con España, "forzar tanto la tuerca, que la ha roto".

Washington no avala una agresión fronteriza entre sus socios, y el rey de Marruecos "acumulaba tantas presiones seguidas que este paso en falso las ha dejado todas a la vista".

Juan Francisco, guarda civil del GEAS, salva a un niño de dos meses de morir ahogado. GC

Así, el primer comentario del Departamento de Estado, el 18 de mayo por la tarde, coincidía con el cambio de actitud de los gendarmes marroquíes. Y el segundo, este jueves, llegaba a la vez que la confirmación del encuentro de Joe Biden con Pedro Sánchez nada menos que en la cumbre de la OTAN, alianza militar de Occidente, en la que no está Rabat.

"Puedo augurar", apunta el colaborador del presidente, "que la Administración Biden irá dando más pasos para irse apartando de lo del Sáhara y, paulatinamente, irá tomando distancia".

Los Veintisiete

Y el apoyo de la Unión Europea tiene también unas características muy sutiles, pero poderosas. Los primeros días de la crisis fueron todos los estamentos de la UE, incluyendo una amenaza expresa del Alto Representante para la Política Exterior, Josep Borrell: "Haremos lo que haga falta, hay fondos que están vinculados al cumplimiento de los acuerdos", apuntó.

Y es que Rabat y Bruselas están inmersos en la negociación del nuevo paquete 2021-2027 de 79.500 millones de euros, correspondientes al nuevo mecanismo denominado Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (NDICI, por sus siglas en inglés). "Eso sí tiene muy asustado a Marruecos", apunta este colaborador de Sánchez.

Y es que Rabat se ha beneficiado de más de 1.300 millones anuales desde 2013, teóricamente, para el control fronterizo y la seguridad además de para su propio desarrollo. "Pero el rey tiene a la población en una situación económica y social peor, de modo que busca un enemigo externo con el que esconderse", y la Unión no aceptará "el chantaje".

Además, el contacto de Moncloa con Bruselas para coordinar acciones que ayuden a la resolución de la crisis ya no es tanto con la Comisión, gobierno de la Unión, sino con el Consejo, es decir, con la institución que reúne a todos los Gobiernos de los Veintisiete. "La interlocución es con el equipo de Charles Michel, y con él mismo", explica esta fuente.

Así, el cambio de actitud no ha llegado sólo a Madrid, sino también a Bruselas. "La Comisión ni reaccionó cuando Marruecos rompió relaciones con Alemania, y ahora, fíjate el apoyo firme que recibimos".

La agresión a Ceuta, la insistencia en las declaraciones cuasi bélicas o el uso del Parlamento de Rabat para intentar dar imagen de legitimidad en la afirmación de que "Ceuta es una ciudad marroquí colonizada", se interpreta como los estertores de un intento fallido de aislar a España de sus socios europeos: "La revisión de los acuerdos con Marruecos es lo que los ha descolocado, no se lo esperaban".

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