“A mí dame los telediarios”. Lo dijo Pablo Iglesias en 2013, antes de fundar Podemos. Esa era su preferencia de gestión. Ahora que la política se le acaba, quiere prorrogar su influencia. Arrimado al precipicio del fracaso electoral, confesó su ambición de desempeñar el “periodismo crítico”, un género -predominantemente audiovisual- en el que hibrida el documental, la entrevista y, siempre, la opinión.

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En cuanto Iglesias dijo “periodismo”, un nombre apareció en las noticias publicadas al respecto: Jaume Roures (Barcelona, 1950), administrador único de Mediapro y dueño de Público. Aunque en una situación financiera comprometida, la multinacional gestiona los derechos de las competiciones futbolísticas más importantes y produce contenido para cadenas de televisión. En esa segunda derivada entraría Iglesias. Roures concede una entrevista a este periódico para hablar sobre el ya exlíder de Podemos y sus aficiones pospolíticas.

De entrada, con voz grave y cierta ironía, sintetiza: “No hemos hablado. Pero, ¿y si fuéramos a hacer algo? ¿Qué tendría de malo? ¿Sería pecaminoso?”. En las novelas, los grandes conspiradores emplean la frase corta e intercalan los silencios. Y Roures, que ha llevado al cine varios libros, respeta el arquetipo.

Con Roures sucede como con las culebras de verano. De repente, en un momento dado, todo el mundo habla de él. Así llevamos semana y media. “No es bueno que hablen de ti aunque sea mal”, dice al otro lado del teléfono.

Se refiere a las informaciones que dan por hecho el trato con Iglesias como “inventos para amenizar la campaña electoral”. De sus respuestas, por cierto, se infiere un claro apoyo político al exvicepresidente del Gobierno y critica “esos artículos de opinión que le daban por muerto” antes del 4-M. Sin embargo, aunque esa operación -insiste- no ha empezado, negociaría con Iglesias si llamara a la puerta de Mediapro.

-¿Han charlado después de las elecciones?

-No.

-Le habrá mandado, aunque sea, un whatsapp.

-No tengo WhatsApp.

-Un SMS.

-Sí.

-¿Y qué le ha dicho?

-Que descanse y aproveche para relajarse.

¿Una serie sobre la monarquía?

Cuando se admite ante Roures que uno cree en la inexistencia del negocio con Iglesias, puede darse un paso más allá: “Pero, ¿y si le llama?”. Entonces, Roures contesta: “Pablo siempre ha tenido una querencia por lo audiovisual. Es evidente que yo también. Le pongo un ejemplo. Si me dice a ver si hacemos una serie sobre la monarquía, pues a lo mejor me lo pienso y nos sentamos”.

Roures -lo cuenta él mismo- conoció a Iglesias hace más de quince años “llevando el cine fórum” por las facultades. Después vino -esto lo cuenta la hemeroteca- su relación política con Podemos, producción de documental mediante. Antes, como fundador de La Sexta, contribuyó al bautizo televisivo de la organización morada. Ahí queda, también, la cena de 2017, poco antes del 1-O, cuando hizo de enlace para sentar a la mesa a Iglesias y Junqueras.

Iglesias y Roures, juntos en la presentación de un acto.

El líder de Mediapro, que no rehúye ninguna pregunta, como para dejar claro que en este asunto nada esconde, acepta teorizar acerca de lo que podría desear Iglesias en esa vuelta al “periodismo crítico”. Lo ve más próximo al “documental” y a la “serie” que a la mera tertulia política.

-Bueno, es que Iglesias cree que la política es una serie de televisión.

-No, no. Por suerte, se la toma mucho más en serio. Además, la política es mucho más compleja que cualquier serie sobre política. Por ejemplo, ¿cuántos vicepresidentes conoce usted que hayan dejado el Gobierno para lanzarse a un ruedo como el de Madrid? Lo digo incluso en términos europeos. No tenía nada que ganar, ni siquiera si le hubiese ido mejor. Eso sí daría para una película.

-No me fastidie, ¿está preparando esa película?

-No, no -se ríe… y es una risa inquietante.

-¿Piensa que el periodismo sería mejor con Pablo Iglesias?

-Es que no sé qué dijo él exactamente.

-Dijo que quería volver al periodismo.

-Yo lo conocí haciendo pases de cine. Tiene una buena capacidad de síntesis. Así lo demostraba. Se lo tomaba muy en serio.

-Si tuviera ese espacio de “periodismo”, en Mediapro o en otro sitio, sería una anomalía. También, ya que lo decía usted antes, en términos europeos.

-¿Por qué?

-¿Qué otro exvicepresidente del Gobierno se dedica al “periodismo”?

-Si ha dejado sus cargos, no es una anomalía. Todo lo contrario: la gente ya sabe cómo es y qué piensa. Se le deberá juzgar a posteriori, no a priori.

-¿Y si hace una especie de La Última Hora? ¿Lo considera periodismo?

-Es que no sigo ese producto. Si lo hubiera visto, podría decirle algo. Creo que así gano en tranquilidad.

Llega el momento de volver a la carga. De acabar, ya que hemos allanado el terreno, por el principio. Con un poco más de pólvora. Roures es avalista de Joan Laporta, produce documentales sobre “las cloacas de Interior”, hace tiempo que abrazó la causa de Podemos y es el magnate audiovisual preferido de los separatistas. ¿Cómo va a llamar Iglesias a una puerta que no sea la suya? “No lo sé, si le soy sincero, nunca habíamos hablado de eso. Ya le digo: creo que antes charlaríamos sobre un documental o una serie que sobre un espacio periodístico”.

En su última semana de campaña, Iglesias recrudeció sus señalamientos a periodistas y a medios de comunicación. No a Roures, pero sí a casi todos los demás. ¿Cómo va a llamar Iglesias a una puerta que no sea la suya? “Seguí la radiografía que hizo en el Congreso sobre los propietarios de los medios y sus agendas. Me pareció muy bien. Eso no es un ataque”.

La puerta. "Toc-toc, soy Pablo Iglesias".