El Pablo Iglesias candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid ha escenificado este sábado el cambio de sitio en Unidas Podemos. Con una breve intervención, ha presentado su lema de campaña y ha cedido el testigo como líder del partido morado a Yolanda Díaz, que con un tono sosegado ha deslizado un cambio de rumbo: "Hechos y no palabras"

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Frente a un discurso en el que Iglesias ha clamado en contra de las "trincheras" creadas en Madrid por la derecha y "los grandes poderes económicos y mediáticos" y ha llamado a la movilización de la izquierda para que el 4-M "el barrio de Salamanca no decida el futuro de los madrileños", Díaz ha apostado por "decirle a la gente que este país es de ellos".

Los primeros mensajes de la ministra de Trabajo después de que Iglesias diera un paso atrás y le cediera el liderazgo de la formación han estado marcados por un cambio de tono y de rumbo en el que prima la gestión y la apuesta por tender puentes frente a "la política del ruido y los muros". "Necesitamos gestión y demostrar que sabemos gestionar", dijo en su primer acto tras asumir la Vicepresidencia. 

"Lo que toca ahora es ensanchar el espacio y apelo a que lo cuidemos. Demos un paso hacia adelante y hagámoslos no desde la impugnación sino desde la construcción", ha dicho este sábado Díaz, apelando a la gestión en los gobiernos a nivel estatal, autonómico y local.

Díaz ha constado que "esto ha cambiado y tenemos que dar un paso más" porque Unidas Podemos "no tiene vocación coyuntural" sino que es un proyecto político "estratégico" para las clases populares. Así, ha apostado por "construir unas realidades para cambiar la vida de la gente", en definitiva, ha dicho, "hechos y no palabras". 

Las palabras de Díaz este sábado han estado empapadas de pragmatismo y ha sido un revulsivo a la crispación y el enfrentamiento ideológico. La gallega ha llamado a centrar la agenda y los esfuerzos en "construir" y en "estar atentos a lo que la calle nos requiere". "Coloquemos la agenda legislativa en el centro", ha aseverado en su intervención.

Díaz ha apelado además al poder que tienen los dirigentes morados desde el seno del Gobierno: "Digámosle a nuestro país que con Alberto [Garzón] de la mano vamos a avanzar en los derechos de salud publica. Digámosle a las mujeres que vamos a entablar con Irene [Montero] la agenda feminista que se merece el país, porque España ha cambiado y quiere ser de las mujeres".

También ha hablado de "avanzar en la sostenibilidad industrial" y de afrontar el "gran problema que tiene el país: la gente que está en paro". "Tenemos el gran reto de colocar en el centro de actuación la reforma del mercado de trabajo. Y lo vamos a hacer porque es una necesidad", ha asegurado.

4-M

Tras plantear este cambio de rumbo y estas líneas estrategias, Díaz se ha dirigido a Pablo Iglesias y, en clave exclusivamente regional, ha asegurado que "Madrid es una oportunidad de cambio". La vicepresidenta ha dicho que las próximas elecciones son "un auténtico reto democrático". "Frente su dio, nuestro afecto; frente a las barbaridades, servicios públicos", ha defendido.

"En Madrid, el kilómetro 0 se convirtió en el kilómetro de indignación. El 4-M hagamos que ese punto se convierta en el de la mayoría social de nuestro pueblo. Vamos a hacer que Pablo, una vez más, vuelva a hacer historia", ha concluido.