El presidente del Gobierno acudió este lunes al 8-M del Ministerio de Igualdad y apareció como un apéndice extraño en un acto de sólo mujeres, pero que cerró él. Su discurso fue reivindicativo, pero más que de la lucha de las mujeres, lo fue de la acción de su Gobierno. Y más que hablar contra el machismo, lo hizo contra la ultraderecha. Y, finalmente, más que la igualdad entre hombres y mujeres, reivindicó la unidad de su Ejecutivo, "por encima del ruido" y "contra la ultraderecha, que ve a las mujeres como personas subalternas y un objeto de disfrute sexual".

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Ante el silencio de la ministra, Irene Montero, que no sacó el tema de su Ministerio "intervenido"Pedro Sánchez deseó más que anunció que "pronto podamos aprobar esa 'ley del sólo sí es sí', para que de verdad sólo sí sea sí".

No habrá este 8-M manifestación multitudinaria. Ni en Madrid, prohibida, ni en otros lugares de España, que no han necesitado esa decisión de la Delegación de Gobierno. Tampoco habrá huelga feminista, porque bastante tienen las mujeres y los hombres que se cuentan entre los cinco millones de parados y el casi millón de trabajadores en ERTE.

Pero sí hubo un acto institucional, lleno de sonrisas y festivo, en el Ministerio de Igualdad, en el que Sánchez, presidente del Gobierno, aceptó un lugar secundario ante su ministra de Igualdad, Irene Montero, especialmente reivindicativa, especialmente anticapitalista, expresamente antipatriarcado, y con un guion de discursos alrededor de la presencia del jefe del Ejecutivo anti todo lo que representa "el sistema social y económico actual".

En varias de las lecturas que precedieron a la intervención de Sánchez se equiparó al capitalismo con el machismo y con la explotación, no ya de los trabajadores sino de las mujeres "sobre cuyo cuerpo", dijo Montero en su discurso, "se ha sostenido la economía durante estos meses de pandemia".

Vestida de morado, el mismo color de la corbata de Sánchez -sentado junto a ella-, Montero presidió el acto Por ser mujeres, celebración institucional y anunció la llegada del Plan Corresponsables al Consejo de Ministros de este martes. Son 200 millones de euros para pagar cuidadores -"cuidadoras", ha dicho en más de una ocasión- para facilitar la conciliación laboral y familiar.

Un concepto que, curiosamente, criticó la actriz Daniela Santiago en su lectura: "¿Qué os parece que para que podáis ir a vuestras reuniones de trabajo las que cuidan a vuestros hijos sean siempre mujeres migrantes, de color, explotadas?".

Montero, en esta ocasión, no dijo nada del "bloqueo" a su Ley Trans, su Ley LGTBI y su Ley de Garantía de la Libertad Sexual -ésta, paralizada desde hace un año-. Pero sí trató de aleccionar al presidente sobre cómo ha de ser el Ejecutivo que preside quien a su lado se sentaba:

"Siempre ha habido mujeres sosteniendo la vida y luchando por los derechos que hoy tenemos. Pero nunca ha habido gobiernos dispuestos a reconocer la injusticia de este sistema, las desigualdades y las violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres".

Sánchez reivindica su Gobierno

La maestra de ceremonias del encuentro fue Rita Bosaho, una de las primeras diputadas negras en España y hoy es directora general para la Igualdad de trato y Diversidad Étnico Racial del Ministerio de Igualdad. Hubo más lecturas de textos, más colectivos -como el transexual, con la presencia de Daniela Santiago, también actriz- y luego vino, para cerrar, la intervención de Pedro Sánchez.

Al inicio de su discurso, el presidente recordó que la lucha feminista ha supuesto avances, pero que "el único modo de seguir adelante es no dar un paso atrás, para defender los derechos conquistados lo mejor es conquistar nuevos derechos": Y así, recordó el motivo de que el 8-M sea el Día Internacional de la Mujer... y de que antes éste era el Día de la Mujer Trabajadora.

El mundo, dijo, "sigue siendo la fábrica de Cotton de 1908, cuando 129 mujeres perdieron la vida por reivindicar una reducción de la jornada laboral a 10 horas". Su empeño por tener un Gobierno feminista -él mismo lo reconoció- se tradujo en "adherirse a la lucha colectiva por el feminismo, una lucha que ha de ser la de todas y, especialmente, de todos".

Una lucha "en la que no sobra nadie, porque sólo a través del feminismo se va a transformar la sociedad, es ineludible e impostergable, el único camino para un futuro justo". Necesitó insistir en que la suya será una lucha "sin reservas ni fisuras para acabar con los privilegios que tienen", usó la tercera persona", los hombres sobre las mujeres en esta sociedad".

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, aplaude a la ministra de Igualdad, Irene Montero, en el acto institucional del 8-M. Efe

Para Sánchez, el siglo XXI es el siglo de las mujeres. No lo va a ser, "lo es". Recogió el "mandato" de la declaración de Derechos Humanos de la ONU, que dice que "todos los seres humanos nacen iguales en deberes y en derechos", y reconoció la "deuda democrática de que a la mitad de la sociedad se le arrebata esa igualdad en derechos por el mero hecho de ser mujeres".

El Plan de Recuperación

El machismo es sistémico, dijo Sánchez, "y somos el primer Gobierno que incorpora la perspectiva de la igualdad de género en su quehacer diario". Así, enganchó su discurso al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, "porque la transición feminista es uno de los cuatro grandes ejes de nuestra política transformadora que aceleraremos para salir de la crisis económica asociada a la pandemia".

Al iniciar el repaso de sus logros, sonriente pero algo incómodo como protagonista masculino en un acto como ése, el presidente recordó que los Presupuestos de 2021 incrementan en un 157% las partidas de Igualdad, "y hemos recuperado el Ministerio de Igualdad porque aunque es una política transversal, tiene su entidad propia". Sánchez puso ejemplos de sus avances, con "un Gobierno paritario, y uno de los Parlamentos más paritarios de Europa", que se arrogó. Y además, destacó la dirección de la Guardia Civil, "por primera vez para una mujer" y otros hitos de los techos de cristal que su Ejecutivo ha roto.

"La brecha de género se ha abierto más que nunca", aseguró, "durante la pandemia, y lo he hablado muchas veces con la ministra". Y recordando el confinamiento y el riesgo para las mujeres amenazadas por la violencia de género, apuntó que "la única vía para solucionar todo esto es acelerar la agenda feminista". Por ejemplo, igualando los permisos de paternidad y maternidad, o con el Plan Corresponsables "con una dotación de 200 millones para ayudar a las familias con menores de 14 años", o la aprobación del Ingreso Mínimo Vital.

Lo que queda por hacer

Sánchez incluso presumió de la ley de Educación, la LOMLOE, aunque evitó citar el fin de la financiación a los colegios concertados con segregación por sexos, muy polémico y recurrido en este momento en el Constitucional por un supuesto ataque a la libertad de elección de los padres.

"Nos ceñimos a los hechos, la igualdad avanza, y esto no es autocomplacencia", aseguró, "sino reivindicación de todo lo que hemos hecho en estos meses y de todo lo que nos queda por hacer, lo sabe muy bien la ministra Montero".

Entre lo que queda por hacer, en realidad, están las tres leyes comprometidas por su acuerdo de coalición: la Trans, la LGTBI y la de Igualdad de Trato. Las dos primeras, sin avances, la tercera, presentada por el PSOE sin contra con Unidas Podemos... y además, la del sólo sí es sí, parada en el Consejo de Ministros desde hace ahora, exactamente, un año.

"El feminismo lo atraviesa todo y construye sociedades más justas porque no deja desequilibrio por igualar... en él, nos lo jugamos todo", aseguró Sánchez. "Ponemos el foco también en las violencias, porque se ha acabado el tiempo en el que las violencias físicas o psicológicas quedan en el silencio, porque las sufren las mujeres por el mero hecho de serlo. Y por eso, seguro, ministra, que en muy poco tiempo podremos aprobar la ley de que sólo sí es sí, para que sólo sí sea sí".

La ultraderecha, el enemigo

"No podemos obviar la ultraderecha, con su discurso de odio y su machismo descarnado", proclamó el presidente. Una opción política "que resurge" y que propugna, afirmó Sánchez, "una vuelta atrás a los tiempos de la sumisión al padre, al marido, al jefe, una nostalgia de los tiempos en que las mujeres estaban a su disposición, como servicio gratuito, personas subalternas y objeto de disfrute sexual".

Sánchez, incluso, aprovechó el estreno de la serie documental sobre Nevenka, la concejala que hace 20 años denunció públicamente el acoso sexual al que era sometida por el alcalde de su ciudad, Ponferrada. "En pocos días, se cumplen 20 años desde que compareció en público para denunciar públicamente el acoso de su jefe, el silencio de sus compañeros, la complacencia de sus vecinos y el ataque de la Fiscalía que no la amparaba".

Según el presidente, España ha cambiado mucho esto años, "pero aún hay demasiadas mujeres que tiemblan cuando sus parejas alzan la voz, que tiemblan al cruzar la calle por las noches". Esa injusticia es "tan infame", dijo, que "sólo podemos ganarla con la unidad de todos, por eso la bandera del feminismo es la de la unidad de todos".

Antes que la ministra y el presidente, la actriz Itziar Castro explicó qué entiende el Ministerio de Igualdad por "este sistema", leyendo la carta Mundial de las Mujeres 2004, un texto reivindicativo, que mezcla la lucha feminista con las luchas contra cualquier tipo de segregación: "El machismo y el patriarcado son, como el capitalismo, responsables de la explotación y la desigualdad".