Pablo Iglesias iba a la tele de celebración. Se veía en las pantallas tras él, a la vez que lo entrevistaban en TVE este jueves por la mañana, el Congreso de los Diputados celebraba la última sesión del Pleno que aprobará los Presupuestos Generales del Estado "con alrededor de 190 apoyos, algo que nadie podía imaginar".

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Y al mismo tiempo, en otra cadena, era Nadia Calviño la entrevistada, su rival más directa en el Consejo de Ministros, a quien además lanzó un desafío: "Hemos acordado prohibir los desahucios, por el momento, hasta mayo, luego veremos si queremos echar a la gente a la calle... usted ya sabe cuál es mi opinión", dijo en un guiño a la periodista. A la vez, en la radio, su secretario de Estado Nacho Álvarez advertía de que también seguirán batallando por la prohibición de los cortes de suministros, que se quedó fuera del decreto.

Pero hubo un tema que encendió a Iglesias. Que le subió incluso los colores, congestionando su gesto, impulsándole a interrumpir a la periodista, llevándole a elevar el tono: "¡Ya esta bien de provocaciones, por favor!", llegó a espetar el líder de Podemos.

Le preguntaba Mónica López por "el acuerdo para la renovación del Consejo del Poder Judicial que el ministro Juan Carlos Campo asegura que ya tiene con el Partido Popular". E Iglesias frunció el ceño y cortó: "No. No hay acuerdo. ¿Que lo dice el ministro? Pregúntenle a él, porque el PP dice que no hay acuerdo".

La clave de la discusión en la que se estaba convirtiendo la entrevista televisiva hay que buscarla en las proposiciones de ley presentadas por Unidas Podemos y el PSOE en el Congreso. Hace dos meses, una para reformar el sistema de elección y evitar la mayoría cualificada. Este miércoles, otra para limitar los poderes de un CGPJ en funciones.

Ambas, como método de presión para que los de Pablo Casado claudiquen: "Dicen que no hay acuerdo ni lo habrá mientras Unidas Podemos esté en el Gobierno... no parece muy democrático... ¡ya está bien!", apuntó Iglesias.

Pero la realidad es que el vicepresidente segundo prefiere que el PP no claudique y que esas reformas se tramiten. El presidente ha impulsado estas dos proposiciones de ley de parte de PSOE y Unidas Podemos con textos maximalistas, más cercanos a las tesis de los morados que de las de su propio partido. Es decir, con reticencias dentro del ala socialista del Gobierno.

E Iglesias se ve en una situación de doble victoria, pero con prisas: o gana porque el PP se vence y él coloca un par de candidatos afines en el CGPJ, o gana porque salen adelantes sus reformas. Una urgencia que viene precisamente de lo que en las pantallas se veía que estaba ocurriendo a la vez en la Carrera de San Jerónimo, la aprobación de los Presupuestos; y de la vicepresidenta que lo contraprogramaba en Antena 3, Nadia Calviño.

Cuando sean una realidad las cuentas públicas, Unidas Podemos teme cambios en los equilibrios dentro del Gobierno. Más poder para Calviño y menos para el socio díscolo y morado al que muchos ya esperan con ganas, a la vuelta de esas esquina. "No, no habrá cambios en el Gobierno tras los Presupuestos", dijo Iglesias, como si dependiesen de él, "pero sí le aseguro que seguirá habiendo discusiones". Y dejó claro cuáles, al menos algunas de ellas.

Desahucios

Iba de celebración el vicepresidente segundo porque se siente ganador sobre la vicepresidenta tercera. Y porque las preguntas giraban todas en torno a los debates que a él le gustan: que si el Rey está "rodeado de militares jubilados y de ultra derecha", que si "es Podemos el que marca el paso al Gobierno", que si "estos son los Presupuestos que acaban con los recortes de la derecha"... 

La entrevista iba como la seda, sin salirse de un guion que hubiera hecho su propio jefe de prensa. Y todo, justo un día después de que se anunciara el acuerdo con el Ministerio de Transportes para prohibir por decreto los desahucios hasta el 9 de mayo, fin del estado de alarma. Y en eso Iglesias se siente ganador... es decir, mal mirado por el equipo económico del Gobierno. "Ayer mismo salió una sentencia del Tribunal Supremo", recordaba el líder morado, "que dice claramente que no se puede desahuciar a una familia en situación de vulnerabilidad".

Para Iglesias ese decreto, "que queremos llevar este mismo martes al Consejo", permite "acabar con una situación infame que estaba provocando imágenes vergonzosas todos los días: madres con niños en brazos que eran echadas de su casa en un contexto de pandemia, en la que pedimos a la gente que se quede en casa".

Y como el vicepresidente se crece en el castigo, dio la sensación de buscar más cuando se le preguntó si había ganado o perdido en la negociación: "De momento, tenemos la medida vigente hasta mayo, luego veremos si tiene sentido dejar a las personas en la calle aunque acabe el estado de alarma... usted ya sabe cuál será mi postura".

Y añadió, por si no lo había dejado claro, que él se deja presionar "por el sindicato de inquilinos y por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca", que compensan las "presiones del Ibex y los bancos" para llevar al Gobierno "en la buena dirección". Las presiones de "los poderosos" ya se sabe, pues, a quién las atribuye el vicepresidente segundo, que coincidía con la vicepresidenta tercera contraprogramándose a la misma hora en televisión.