Sólo faltaban unas horas para la detención de 21 políticos y empresarios de la alta sociedad catalana relacionados con el procés cuando Jordi Puigneró, consejero de Políticas Digitales y Administración Pública de la Generalidad, anunció la creación de la Agencia Espacial de Cataluña y la puesta en órbita, "durante el primer semestre de 2021", de dos satélites catalanes. Los primeros de su historia. 

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La noticia de la creación de una NASA catalana provocó de inmediato una catarata de burlas en las redes sociales e incluso la publicación en el diario británico The Guardian de un breve artículo que menciona la paradoja de que la creación de una agencia aeroespacial coincida con la noticia de un posible nuevo confinamiento masivo y de un significativo incremento de las cifras de infecciones por Covid-19 en la región. 

"Los bares y los restaurantes llevan cerrados diez días en Cataluña y buena parte del sector de la hostelería está parado", dice el artículo de The Guardian antes de recordar que la creación de la Agencia Espacial catalana invertirá 18 millones de euros en el lanzamiento de seis satélites. Los dos que se pondrán en órbita en 2021 y otros cuatro que se lanzarán durante los meses siguientes. 

El diario británico expresa también dudas respecto a un proyecto que podría invadir competencias estatales. "Pedro Duque, ministro de Ciencia y exastronauta, no se ha pronunciado aún", dice The Guardian, sorprendido por el silencio del Gobierno frente a un proyecto muy alejado de las prioridades sanitarias y económicas del país

Pero Puigneró no cree que la Agencia Espacial catalana invada competencia estatal alguna. "El espacio es como las aguas internacionales", dijo durante su rueda de prensa. Dado que los satélites catalanes orbitarán a 2.000 kilómetros de altura, y dado que la jurisdicción de los Estados sólo alcanza los 50 kilómetros, la NASA catalana será, según Puigneró, 100% legal. 

Mejor que Venezuela

Los satélites de los que habló Puigneró son en realidad nanosatélites, máquinas de entre uno y diez kilos de peso y cuyo coste oscila entre el medio millón y los dos millones de euros. Según el exsecretario de Telecomunicaciones, Ciberseguridad y Sociedad Digital catalán, estos satélites se dedicarán a la mejora de la conectividad 5G y a la observación de la Tierra. También generarán datos "que se pondrán a disposición de la industria para el desarrollo de nuevos servicios digitales".

En comparación, el presupuesto de la NASA es de aproximadamente 18.000 millones de euros. El de la Agencia Espacial Europea, de 14.400 millones de euros. El Centro Nacional de Estudios Espaciales francés, de aproximadamente 2.500 millones de euros. El presupuesto de la Agencia Espacial de Cataluña se sitúa, eso sí, por encima del de sus homólogas mexicanas (4,2 millones), peruana (7,5) y venezolana (8,3). 

De acuerdo con Puigneró, el presupuesto para la NASA catalana llegará en buena parte desde Europa. Es decir, que la Generalidad no tendrá que financiar más que una pequeña parte del proyecto. Aunque no está confirmado aún, es probable que Puigneró esté hablando de los fondos del rescate europeo que deberían de llegar a España durante los próximos meses y años.

Según las previsiones del consejero, la Agencia creará 1.200 puestos de trabajo sólo en Cataluña y una facturación de aproximadamente 300 millones de euros. De acuerdo a sus palabras, por cada euro invertido en este tipo de tecnología se generan 15 de beneficio. 

El programa espacial catalán ha sido bautizado como NewSpace. La web de la Generalidad menciona como instituciones relacionadas con el proyecto la Universidad Politécnica de Cataluña –y en especial el UPC NanoSat Lab–, el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, la Fundación i2Cat y el CTTI, el muy polémico Centro de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información. Un CTTI cuyo papel en el procés jamás ha quedado del todo claro y que la Generalidad ha considerado siempre clave para la construcción de la llamada república digital catalana

El número de seis satélites, una 'constelación' en términos técnicos, se considera el necesario para cubrir un área del tamaño de Cataluña. Un nanosatélite, cuyos plazos de construcción no suelen superar los ochos meses, tiene una vida útil de entre 2 y 4 años. Una vez superado ese tiempo de vida útil, los nanosatélites caen a la Tierra. 

Pretensiones 'indepes'

Puigneró, conocido entre el constitucionalismo catalán como el informático del procés y por su cercanía a Carles Puigdemont, desempeñó un papel clave en el desarrollo del referéndum del 1 de octubre de 2017. El expresidente fugado ha expresado ya su apoyo al proyecto de Puigneró desde su cuenta de Twitter. 

"Por eso está con el tema de la república digital y por eso le han premiado con la Consejería de Políticas Digitales", dice Dimas Gragera, de Ciudadanos. La Consejería de Políticas Digitales cuenta con presupuestos superiores a los 500 millones de euros anuales y es considerada como prioritaria por la Generalidad.

"Hace un año ya anunciaron la creación de la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña, que sustituyó al antiguo CESICAT, el CNI catalán" dice Gragera. "A Puigneró le gusta mucho esto de pretender que son un Estado independiente. El problema de los desarrollos digitales es que pueden llevar a una captación de datos masivos si te descargas una APP o le das tus datos, voluntariamente, a la Generalidad".

"El tema de la NASA catalana puede ser una cortina de humo para las detenciones de esta semana" dice Gragera. "La propuesta es ridícula. Pero Puigneró hace estos anuncios y le llegan a cierto público que se lo compra, sobre todo en el sector del separatismo más extremista".

"Es indecente este despilfarro con la que está cayendo. Cuando los sectores económicos le están diciendo a la Generalidad que no hay recursos" añade luego Gragera, portavoz de Digitales y Función Pública en Ciudadanos. "Cualquier chiringuito que esta gente crea sirve para enchufar a sus vividores, como ocurre con las embajadas o los consorcios. Me lo tomo como un insulto a la ciudadanía".

La opinión de Gragera coincide punto por punto con la de Alejandro Fernández, líder del PP en Cataluña. "Al margen del choteo generalizado que provoca el anuncio, estamos sencillamente ante la voluntad de crear una nueva estructura clientelar" dice Fernández.

"Los nanosatélites son relativamente baratos, alrededor de medio millón de euros. El resto de los 18 millones presupuestados se lo gastarán en sueldos de cargos de la nueva agencia. En ese mundo, el de la tecnología satelital, 18 millones de euros son calderilla. Pero para comprar material sanitario serían vitales".

Más allá de las declaraciones de la oposición, son ya varias las voces en Cataluña que han expresado su preocupación por el posible mal uso que una Generalidad copada por el nacionalismo pueda hacer de los datos de los ciudadanos y de una tecnología satelital que, por su propia naturaleza, escapará al control del Gobierno.