El Congreso de los Diputados, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en un escenario impredecible. Si ayer Gabriel Rufián acusaba al Rey Felipe VI de ser "el diputado 53 de Vox", este jueves los diputados del PSOE han aplaudido por primera vez en democracia un discurso de Bildu.

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Esta inédita escena ha tenido lugar durante la intervención del abertzale Oskar Matute, en pleno debate acerca de la creación de una comisión de investigación sobre la Operación Kitchen, que ha sido aprobada con el único voto en contra del PP.

"Decía la representante del Partido Popular que por qué no investigábamos a todos", comenzaba la alocución de Matute en referencia a las palabras de Ana Vázquez Blanco. "A algunos los citaba con nombres y apellidos, como al señor Simancas. Yo le animo a que se investigue, así sabremos quién estaba detrás del Tamayazo", proseguía el diputado de EH Bildu.

Ante las palabras del bildutarra, Simancas asentía con la cabeza, mientras que otros diputados -entre ellos Adriana Lastra- aplaudían ostensiblemente. Una escena nunca antes vista en el Congreso de los Diputados.

Primera vez

Hace no tanto tiempo -escasos meses-, el Partido Socialista aún se molestaba cuando se le acusaba en falso de aplaudir a los diputados de la formación abertzale.

Así fue el pasado 5 de enero, en el marco del debate de investidura de Pedro Sánchez, cuando Santiago Abascal acusó a "los socialistas" de aplaudir a "los herederos de ETA una vez que obtienen desde la tribuna el salvoconducto de la banda".

"Pedro Sánchez y el PSOE ya han cruzado todas las líneas rojas de la democracia y de la dignidad", sostenía el líder de Vox falsamente. Y es que se trataba de un vídeo manipulado: la bancada socialista aplaudía la intervención de la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, y no de la representante de Bildu, Mertxe Aizpurua.

Casi nueve meses más tarde, ese aplauso finalmente ha llegado. No obstante, se ha producido ante un hemiciclo semivacío a consecuencia de la pandemia y no ha causado tanto revuelo como el que provocó en su día el falso aplauso.

El "blanqueamiento" de Bildu

El aplauso de la bancada del PSOE al representante de Bildu se trata de la última muestra de connivencia entre socialistas y abertzales; el eslabón último de una cadena de acercamientos producida en los últimos meses y que han llevado a la consideración de Bildu como un partido democrático más, pese a que sigue sin ajustar cuentas con su pasado.

El actual Gobierno de España ha homologado a la formación heredera de Herri Batasuna -brazo político de ETA- como un socio legítimo desde que el pasado mes de mayo estamparan conjuntamente su firma en un documento pactado para derogar "íntegramente" la reforma laboral.

Desde entonces, distintas formaciones han denunciado el "blanqueamiento" progresivo de EH Bildu por parte de PSOE y Unidas Podemos, que buscan el voto favorable de los abertzales para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado.

Carlos García Adanero, diputado de Navarra Suma, se refería esta semana a aquel pacto en los siguientes términos: "A ustedes la derogación de la reforma laboral les daba igual, ustedes querían la etiqueta de un partido democrático más, y ahí ha cumplido el Partido Socialista con creces".

El líder de las Juventudes Socialistas, Víctor Trimiño, también criticó que Pedro Sánchez blanqueara a Bildu: "Ninguna necesidad aritmética justifica tratar como un partido más a quien desde un punto de vista ético no lo son". Apenas 24 horas después, Ferraz le pidió al joven que no diese más "opiniones personales" y achacó esas palabras a su "inexperiencia".

Ahora, el Gobierno de España mima a los abertzales para asegurarse su apoyo de cara a la aprobación de los Presupuestos de 2021. Por ello, los diputados socialistas aplauden por primera vez a un diputado de Bildu la misma semana en la que su dirigente, Arnaldo Otegi, ha defendido el recibimiento a los presos de ETA que abandonan las cárceles.