El Gobierno de España, en su empeño por emplear el lenguaje inclusivo, ha pasado a referirse a los niños como "NNA" en sus documentos.

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¿Qué significa? NNA es la abreviatura de Niños, Niñas y Adolescentes. Se emplea en lugar de "niños" para visibilizar así a las niñas como sujeto jurídico, entendiendo que a las chicas jóvenes se les oculta en la noción de "Niñez y Adolescencia" que antes empapaba los documentos oficiales.

En un documento firmado por el Ministerio de Educación, dirigido por Isabel Celáa, y el de Derechos Sociales y Agenda 2030, en manos de Pablo Iglesias, esta abreviatura aparece hasta en 80 ocasiones. Se trata del texto Los retos de la infancia en un verano excepcional, una guía práctica llena de recomendaciones hacia tutores y monitores para el desarrollo de programas de ocio (campamentos, actividades extraescolares...) que se realizan en verano de 2020.

"No podrán participar aquellos NNA que presenten síntomas compatibles con el Covid-19"; "Estas actividades se dirigirán a mejorar el nivel de competencias básicas de los NNA"; "Diseñar actividades en las que los NNA de diferentes edades"; "Los NNA deben conocer que tienen derecho a participar"... Así hasta hasta casi una centena de veces.

En este contexto, NNA se utiliza para referirse a los jóvenes menores de 16 años que participan en estas actividades, que se realizan principalmente en centros escolares, dentro del Programa para la Garantía de los Derechos a la Alimentación, Ocio y Cultura de los Menores durante las Vacaciones Escolares (VECA).

VECA es una iniciativa que tiene como objetivo "ofrecer a menores en situación de vulnerabilidad campamentos de verano y actividades culturales y de ocio inclusivo". Estos menores son, en el texto, NNA.

No se trata, sin embargo, de un término creado ex nihilo por el Gobierno de España, pero sí que ha comenzado a utilizarse recientemente en los textos desde la llegada al Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos.

"El término NNA lo utilizan también organismos internacionales como la UNESCO, ACNUR o Cruz Roja" defienden desde el Ministerio de Educación en conversación con EL ESPAÑOL. 

"Se trata de un término que se utiliza en el ámbito educativo, pedagógico e incluso sanitario" con el fin de "no tener que estar diciendo todo el rato niños y niñas o niños y adolescentes", sostienen desde Educación. 

Masculino y femenino

El uso de masculinos y femeninos en la lengua española se ha convertido en uno de los caballos de batalla del feminismo que promulga la izquierda. Aún resuena en la memoria colectiva el "portavoces y portavozas" de la ministra de Igualdad Irene Montero, que le valió una reprimenda de la RAE.

Montero ha defendido en numerosas ocasiones que hablar de "portavoces y portavozas" es una forma más de luchar por la igualdad con el uso del lenguaje, que durante siglos ha sido "un instrumento para perpetuar el machismo". 

La izquierda considera que el lenguaje inclusivo es una herramienta política y simbólica útil para erradicar la discriminación hacia las mujeres. En este sentido, el vicepresidente segundo del Gobierno de España, Pablo Iglesias, siempre ha defendido que para "hacer una sociedad mejor y más justa para las mujeres implica también mejorar y cambiar el lenguaje para hacerlo inclusivo".

Este empeño de la izquierda en desdoblar el lenguaje ha conducido a casos flagrantes de mala praxis en los últimos años. Aún resuenan los "miembros y miembras" de Bibiana Aído o el "jóvenes y jóvenas" de Carmen Romero, exmujer de Felipe González.

La RAE recomienda evitar este tipo de desdoblamientos por "artificiosos e innecesarios" desde el punto de vista lingüístico. En esta línea, recuerda que "en los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos".

La Academia sólo considera justificada la mención explícita del femenino cuando "la oposición de sexos es relevante en el contexto".

Sobre la muerte

Más allá del uso exagerado del término "NNA", la guía titulada Los retos de la infancia en un verano excepcional, también destaca por la insistencia en hablar a los niños acerca de la muerte, al hilo de las consecuencias de la pandemia. 

El documento remitido por el Ministerio de Educación y el de Derechos Sociales y Agenda 2030 contiene un anexo (el 4.4) titulado Afrontando situaciones de duelo. En este, explica a los monitores cómo deben hablar de la muerte a jóvenes. "No es fácil", avisa la guía: "Ocultar el dolor y la muerte es algo que los adultos hacen para proteger a los niños y niñas de la pena que genera y del propio dolor. De ese modo, restamos naturalidad a una realidad que nos acompaña desde que nacemos".

El Gobierno considera que "se ha perdido la naturalidad de la muerte y saber lo que implica”. Por ello, resalta la "importancia de hablar" acerca de ella: "Si no atendemos el concepto de muerte, el NNA elaborará teorías que a menudo son más duras que la propia realidad, de ahí que resulte imprescindible ofrecerles respuestas sinceras y claras para que el NNA entienda. De ese modo, confiará en nosotros y podrá ir adquiriendo matices".

Llegado este punto, el documento explica cuatro conceptos clave para que los niños manejen la muerte y, de este modo, "esas dimensiones vayan evolucionando con la edad". El primer concepto es que la muerte es universal. El número dos y tres son, sin embargo, definiciones contradictorias: la muerte es "irreversible" y, a la vez, supone una "interrupción de las funciones vitales". Por último, el Ejecutivo recalca que "toda muerte tiene una causa y es física, no se debe a nada que los niños puedan haber hecho".

La guía también recomienda que cada niño debería tener "un tutor/a de verano", que preferiblemente será un docente o personal cualificado. Este deberá elaborar "un informe de cada participante que debería llegar al tutor correspondiente del próximo curso escolar, así como a las familias".