David Chamorro Tesán (Bilbao, 1999) jamás olvidará el 30 de noviembre de 2018. Las clases ya habían terminado en el campus de Álava (Vitoria) de la Universidad del País Vasco, donde estudia Historia, pero él se quedó junto a dos compañeras para reunirse con su recién creada Agrupación de Estudiantes por la Unidad de España (AEDE). Al terminar la reunión, se acercaba a la parada de autobús cuando una quincena de abertzales encapuchados le propinaron una brutal paliza al grito de "español de mierda".

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"Eran las seis y media. Dos chicas y yo nos habíamos quedado recogiendo. Entonces, dimos un par de vueltas por el campus y una de ellas dijo que nos estaban siguiendo. Pensé que estaba exagerando. Cuando llegábamos a la parada de bus, unos encapuchados me golpearon, me tiraron al suelo y me empezaron a patear. Perdí el conocimiento. Mejor, así casi no me enteré. Eran aproximadamente una quincena", relata Chamorro en conversación con EL ESPAÑOL.

La paliza fue tan salvaje que el joven asegura que perdió la visión durante media hora. Después, lo último que recuerda es que se despertó en un hospital. Ahí fue sometido a varias cirugías: una operación para recomponer la nariz y otra para reajustar el pómulo. "Los médicos me dijeron que me había roto 'bastante' la nariz, tardé semanas en tenerla bien. A las dos semanas volví a clase con un trauma enorme. Aún lo sigo teniendo", admite el joven bilbaíno.

Este pasado viernes, año y medio después de la agresión, el juzgado de Instrucción número 1 de Vitoria decidió archivar provisionalmente el caso por no disponer de indicios incriminatorios contra los dos únicos sospechosos que pudieron ser identificados. 

-¿Que sintió cuando se enteró de que el juzgado archivaba la causa?

-Me indigné muchísimo. No solo por la decisión, sobre todo porque me enteré a través de la prensa. No recibí llamada del Juzgado ni de la Ertzaintza. Lo supe porque me lo dijo un periodista que es mi amigo.

El joven, militante del PP de Bilbao, era consciente de que los identificados iban encapuchados y eran difícilmente reconocibles, pese a ello admite que aún albergaba cierta "esperanza": "Una semana después de la paliza, pillaron a tres. A uno lo soltaron y a los otros dos les hicieron un juicio rápido".

David puso una orden de alejamiento contra los dos encapuchados. Ahora que la juez ha determinado que no hay "indicios claros" de su participación en la paliza, ha dejado sin efecto esta orden.

"Son muchos, organizados y radicales"

El campus de Álava de la UPV aparece desde hace años en los radares de distintos cuerpos de seguridad como epicentro de actividad violenta relacionada con la izquierda abertzale. El pasado mes de diciembre, fue muy criticada por organizar una charla en la que intervino el etarra José Ramón López de Abetxuko y el abogado de la banda terrorista Txema Matanzas.

Txema Portillo, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco, criticó en su día la actitud de "contemplación" del campus de Álava tras el ataque al alumno constitucionalista: "Ven lo que pasa, lo sienten mucho y no hacen nada. No me sorprende que hayan dado una paliza a un estudiante porque el rectorado no ha tomado ninguna medida proactiva para acabar con la escalada de violencia que sufre el campus de Álava".

En esta línea, las críticas por la falta de resultados de la investigación apuntan a la UPV. El Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) ha recriminado en Twitter que la universidad no haya "mostrado ninguna voluntad" de poner fin a la impunidad con la que "los estudiantes afines a la izquierda abertzale ejercen la intimidación".

La brutal agresión provocó que David Chamorro abandonara el proyecto, recién estrenado, de Agrupación de Estudiantes por la Unidad de España. Cuando volvió a las clases, encontró una pintada anónima en un aulario de la universidad que decía: "AEDE, jódete!!".

El propio David reconoce que, antes de que le agredieran, había escrito varios correos al decanato denunciando pintadas de "gora ETA". Ninguno de ellos sirvió para que el centro tomara medidas contundentes.

La víctima, estudiante de Historia, aún tiene un curso por delante: "Una de dos, en septiembre vuelvo a la universidad y no pasa nada o se calientan más. Esto es lo peor que habían hecho en 15-20 años y han salido ilesos".

-¿Cómo definiría las juventudes abertzales en términos de radicalidad?

-Son muchos, organizados, muy radicales... Se saltan la ley y nadie se atreve a pararles. Yo no podría imaginarme a un profesor enfrentándose a quinientos alumnos. He tenido la suerte de estudiar en castellano, no en euskera, y me he librado de ese ambiente.

-¿Siente que le odian por ser español?

-Sí, yo lo he vivido. Estoy seguro. Aquí no puedes ir por la calle con una camiseta de la Selección… Mira lo que le ha pasado a la ciclista Lourdes Oyarbide. Odian todo lo español, todo lo que no es vasco según su criterio. Pero la gente más vasca que conozco se siente vasca y española.