La gestión de la crisis de la Covid-19 apenas está pasando factura al Gobierno. En el último barómetro del CIS, Pedro Sánchez sale reforzado con un 31,1% de los sufragios. Pero no es la única encuesta que apunta hacia esta tendencia.

En los sucesivos sondeos que se han ido publicando, como en los elaborados por SocioMétrica para EL ESPAÑOL, el PSOE sigue liderando la intención de voto y con una ventaja holgada respecto al resto de partidos. Pero, ¿cuáles son las principales claves que explican su falta de desgaste? Este periódico ha consultado con especialistas para llegar a las siguientes conclusiones:

1. Polarización

La actual polarización política, con la celebración de caceroladas contra Sánchez y protestas callejeras alentadas por formaciones como Vox, ha alimentado esta división en bloques ideológicos en la que se encuentra anclada la política española desde la moción de censura a Mariano Rajoy.

A la espera de que las peores perspectivas económicas se cumplan, los españoles hasta el día de hoy se están decantando por apoyar a los partidos afines a su adscripción ideológica. En este sentido, la rendición de cuentas hacia los responsables públicos por la gestión de una crisis que ha dejado casi 30.000 muertos está cobrando menor relevancia que la posición ideológica. 

2. Culpas compartidas

La constatación de que el virus ha afectado también severamente a regiones con gobiernos de signo contrario al rojo-morado provoca que no todas las críticas se concentren en el Gobierno central. Y más en un estado descentralizado como España.

El debate ciudadano sigue centrándose en asuntos como la sanidad pública y los recortes a la inversión que se dieron en los años en que el PP o, a nivel autonómico, los partidos nacionalistas gestionaron la salida de la anterior gran crisis y no únicamente en los errores que se pueden haber cometido en la adquisición de material sanitario.

3. Una crisis inevitable 

La calificación de pandemia mundial por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se percibe con la apariencia de que la crisis era inevitable. 

El Gobierno ha repetido por activa y por pasiva que "no contaban con un manual de instrucciones" para un virus nuevo como el que provoca  la Covid-19 aunque, como publicó este medio, el anterior gobierno socialista diseñó un plan de pandemias que está vigente -y publicado en la web del Ministerio de Sanidad-, pese a no haber aplicado.

La novedad del patógeno ha reforzado la idea de que las medidas de confinamiento eran las únicas que era posible adoptar.

4. Centro político

Las críticas realizadas por parte de la derecha parlamentaria se han percibido como exageradas, lo que ha permitido a Sánchez presentarse como un moderado.

Los electores sitúan de forma continuada a los socialistas en el centro desde las elecciones del 28 de abril. Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, se encargó de reforzar esta idea al aprovechar la foto de Colón, donde se pudo ver a líderes del PP, de Cs y de Vox juntos, para vender una imagen de que las tres formaciones representaban lo mismo. Allí nación el término "las tres derechas".

5. Falta de alternativa

Hay también una percepción generalizada en la ciudadanía de que aunque se hayan producido fallos en la gestión, la alternativa presentada nunca ha sido mejor. La gestión en el País Vasco, en Cataluña o en Madrid, con Urkullu, Torra y Ayuso, no logró anticipar medidas efectivas contra la crisis, pese a contar con el precedente de Italia. 

Todas las regiones llegaron tarde en al abastecimiento de material y a la anticipación de medidas como no permitir grandes concentraciones. Así, la manifestación del 8 de marzo sirve para achacarle responsabilidad al Gobierno, pero ese mismo día también hubo una asamblea multitudinaria de Vox.

La ausencia de líderes percibidos por los españoles como líderes en el resto de formaciones políticas también contribuye a que nadie haga sombra al presidente Sánchez. No hay ningún dirigente que destaque o cuente con altas cotas de popularidad. En estos casos, la Ciencia Política asume que la ventaja y el control de la agenda pública beneficia a quien ostenta el poder.

6. Propaganda

Las reiteradas apariciones públicas y ruedas de prensa del Gobierno marcan los ritmos de la información.

El hecho de que al inicio de la crisis la Secretaría de estado de Comunicación controlara las preguntas de los periodistas, a través de la vía telemática, tampoco ha contribuido a la transparencia ni a la fiscalización de su gestión. Pero no le ha hecho daño en su imagen, ya que ha primado más la rectificación y la reiterada exposición a preguntas.

A esto se le unen campañas en redes sociales por parte de los socios de Gobierno de Sánchez o de grupos afines a Podemos que culpabilizan a la derecha de los recortes en materia sanitaria. 

7. Desescalada

Los ciudadanos atribuyen al Gobierno, conscientemente o no, la alegría y la felicidad de poder salir de nuevo e ir a las terrazas en la mayoría del territorio, a excepción de Madrid, Barcelona y una gran parte de Castilla y León.

Esta es una ventaja que ha sabido gestionar bien el equipo de comunicación de Moncloa. Y distrae de los errores cometidos en el día a día: la gente debate sobre las playas, los paseos o las mascarillas. También a propósito de si una Comunidad Autónoma va por delante de otra. 

Las encuestas

De acuerdo con los datos de SocioMétrica, el CIS sobreestima la valoración del PSOE en un 3% respecto a la media del resto de sondeos que se han publicado desde el estallido de la crisis sanitaria.

Estos datos coinciden con el histórico del ente dirigido por José Félix Tezanos, que en los distintos barómetros desde las elecciones del 28 de abril ha tendido a amplificar el apoyo electoral a la formación socialista al mismo tiempo que sus estimaciones sobre el resto de partidos mostraban mayor fiabilidad.



Por ejemplo, en los comicios del 28-A las estimaciones del CIS daban una horquilla de 123-130 diputados para el PSOE que se cumplieron a la baja (logró 123 escaños) y en la repetición electoral del 10 de noviembre, el barómetro del CIS les otorgaba entre 133 y 150 escaños pero los socialistas cayeron hasta los 120 diputados.



En las encuestas realizadas por institutos privados de estos dos últimos meses se observa una subida del PP, a costa principalmente de Vox. No obstante, en el último barómetro del CIS, la estimación de apoyos al partido de Pablo Casado es de un 3% inferior a la media del resto de sondeos.

En cambio, Ciudadanos vuelve a emerger en el CIS de Tezanos, tras el giro de vuelta al centro que adoptado el partido bajo el mando de Inés Arrimadas (le otorga una representación de 3 puntos superior que la media del resto de encuestas).

La disponibilidad de la formación naranja de alcanzar acuerdos con el Ejecutivo de coalición para las prórrogas del estado de emergencia se ha visto premiada en el último barómetro, con una estimación del 10,5% de los sufragios (respecto al 6,8% que alcanzó el 10-N, aún con Albert Rivera al frente).

En un plano similar, tampoco Unidas Podemos ve desgastada su imagen por sus responsabilidades en el Gobierno y ahora superaría a Vox como tercera fuerza más votada.

Evolución del voto

En el agrupado mensual de las distintas encuestas que ha realizado SocioMétrica para EL ESPAÑOL, desde abril de 2019 a abril de 2020 se refleja constante la hegemonía socialista frente a sus principales competidores.

En todos los sondeos, el apoyo al PSOE se mantiene rondando el 30% de los apoyos, incluso superando este porcentaje el pasado agosto (31,3%).

Agregado mensual de los sondeos de SocioMétrica para El Español. E.E.

En un tablero político caracterizado por la polarización, los electores sitúan de forma continuada a los socialistas más cerca del centro, abanderando la moderación. No obstante, PP, Vox y Ciudadanos suman casi dos puntos más que los que les dieron las urnas el 10-N, y la suma de PSOE, Unidas Podemos y Más País pierde casi dos puntos. Es decir, se observa un pequeño movimiento de bloques, que sigue una convergencia. 

En esta media de encuestas, el dato más reciente, de este mes de abril, sitúa a Sánchez con un 28,2% de los sufragios. El PP ha logrado recortar distancias y ya estaría pisándole los talones con el 24,5% de los apoyos. El punto de inflexión a favor de la formación que lidera Casado se produjo en marzo, coincidiendo con la eclosión del coronavirus.

Con esta perspectiva se advierte que la crisis sanitaria ha potenciado el bipartidismo en favor de PSOE y PP, mientras que Vox (14,5%), Unidas Podemos (11%) y Ciudadanos (7,5%) son vistos como menos útiles para afrontar las consecuencias económicas, laborales y sociales que conllevará el paso de la Covid-19.

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