Pedro Sánchez y Pablo Casado han puesto los primeros mimbres sobre los que se pretenden construir los futuros pactos por la reconstrucción de España tras la Covid. El presidente del Gobierno y el líder de la oposición mantuvieron este lunes el primer encuentro bilateral telemático desde que se declaró el estado de alarma. Tras unos intensos días de reproches, los dos mandatarios apostaron por aparcar las diferencias y buscar el mínimo común denominador sobre el cual empezar a trabajar para amortiguar el impacto de la crisis. 

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En una primera oferta, el Gobierno pretendía celebrar la bautizada mesa por la reconstrucción con grupos parlamentarios y agentes sociales fuera del Parlamento. Sin embargo, finalmente el órgano elegido para sentarse a negociar será una comisión parlamentaria en el Congreso de los Diputados, la principal reivindicación del Partido Popular. 

Los conservadores se resistían a sentarse en una mesa en Moncloa, pilotada por el Gobierno. En Génova entendían que este formato "mutualizaría los errores" de la gestión de la crisis y ayudaría a sacar adelante sus reivindicaciones a "los que quieren destruir España". Desde que estalló la pandemia, los conservadores reclamaban que cualquier acción política se concretara en sede parlamentaria, que es donde reside la soberanía nacional. El Gobierno ha cedido a favor del PP y consideran que es "positivo" trasladar la mesa de los Pactos de la Moncloa al Congreso, donde la oposición tiene más margen para controlar al Ejecutivo con luz y taquígrafos.

"Habrá problemas"

La propuesta, sin embargo, ha provocado el malestar entre los nacionalistas, que no ven con buenos ojos ese acercamiento entre PSOE y PP. El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, ha augurado que habrá "problemas" si esa mesa de reconstrucción tras la crisis del coronavirus trata temas sociales y sanitarios en vez de dedicarse exclusivamente a la economía. "Sánchez me trasladó que habría una única Mesa que giraría en torno a la economía, pero después hemos escuchado declaraciones en otro sentido (abriendo las mesas a temas sanitarios o sociales). Si es así, habrá problemas”, advirtió Esteban en una entrevista televisiva. De momento, los independentistas catalanes guardan un estruendo silencio que muchos han interpretado como que no ha gustado este acercamiento del PSOE hacia PP.

A pesar de que este primer acercamiento entre Gobierno y PP es positiva, las posturas para cerrar grandes consensos de país entre ambas formaciones siguen estando muy alejadas. De hecho, Pablo Casado ha puesto condiciones para que su grupo parlamentario apoye la nueva prórroga del estado de alarma: que se reparta protección para todos los sanitarios y trabajadores; que se haga un testeo masivo a toda la población; que se inyecten medidas económicas para autónomos, pymes y empresas afectadas por ERTEs y que el Gobierno garantice una televisión pública neutra. Los conservadores esperan que el Ejecutivo les dé una respuesta antes del miércoles, que es el día que se vota en el Parlamento alargar el confinamiento hasta el 10 de mayo.

Antes de que Casado expusiera su postura, Sánchez ofreció al PP un documento para empezar a trabajar. La oferta de Moncloa planteaba un calendario en el que todo el mes de mayo se utilizaría para avanzar en cuatro ejes de trabajo: reactivación económica, Estado de bienestar, sanidad y Europa. El borrador del Gobierno recogía que durante el mes de junio se debería alcanzar un gran acuerdo político en cada una de estas áreas de trabajo para, finalmente, consensuar ese documento con comunidades autónomas y agentes sociales. El objetivo final es durante el mes de julio las medidas se pusieran en marcha para que los ciudadanos puedan empezar a beneficiarse de ellas. 

"Facilidades"

La reconversión de la mesa de trabajo en una comisión parlamentaria ha cambia los planes de Moncloa, que ha tenido que cancelar la primera reunión que había convocado para este martes a las doce de la mañana con todos los portavoces parlamentarios. De momento, ni el Gobierno ni el PP han adelantado qué periodicidad tendrá esos encuentros hasta que los demás grupos parlamentarios den la bendición a este formato. Desde la formación de Unidas Podemos se muestran a favor de este acercamiento y recuerdan que "el Gobierno va a poner todas las facilidades para que el PP no tenga excusas para no sentarse a negociar en esa mesa". 

Además, fuentes de la formación morada piden que "ojalá Casado escuche menos a Aznar, persiga menos a Vox y quiera parecerse un poco más a los partidos e centroderecha de otros países europeos". A su juicio, los españoles "no entenderían que no haya esa voluntad de acuerdo en unos momentos tan difíciles". Vox, que rechazó hasta coger el teléfono al presidente del Gobierno, ha anunciado que "en un principio" asistirá a esa comisión parlamentaria, aunque no ha entrado en más detalles.

Por su parte, la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha insistido en la urgencia del momento y ha instado a Gobierno y oposición a dejar los matices y sentarse a trabajar. "Lo importante no es dónde nos reunamos, sino ser ágiles y útiles a los españoles. Urge consensuar las medidas para salir de esta crisis".