Inés Arrimadas lo tiene claro. No asistirá al pleno de este miércoles. Tampoco estuvo presente en la última comparecencia de Pedro Sánchez. Afronta sus últimos meses de embarazo y, una vez desatada la crisis del coronavirus, sólo sale de casa para ir al médico. De ahí que insista a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, en la aplicación de una "solución telemática".

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La líder de los liberales no entiende por qué le "obligan a elegir" entre "perder la portavocía" y "arriesgar" su embarazo. Llama a la "flexibilidad" e insiste en que, aunque el reglamento de la Cámara no lo permita, "sí sería posible" intervenir "desde casa" en caso de que hubiera voluntad política.

En una rueda de prensa celebrada desde su domicilio, Arrimadas puso como ejemplo de esta "flexibilidad" el voto telemático del que harán uso todos los diputados para posicionarse acerca de la prórroga del estado de alarma. "La norma lo circunscribe a supuestos muy concretos, ninguno de ellos la pandemia, y se ha aceptado", aseveró la sucesora de Albert Rivera.

Con motivo de la rendición de cuentas de Sánchez, los partidos mayoritarios enviaron al hemiciclo cuatro o cinco diputados cada uno a modo de delegación. Salvo Ciudadanos, que dejó su bancada vacía. ¿Qué ocurrirá este miércoles? "Yo no estaré, pero no comprendo por qué alguien en riesgo tiene que renunciar a ser portavoz", concluyó una Arrimadas visiblemente molesta. Pero, ¿y sus compañeros? Eso no está decidido.

La dirección naranja debatirá entre hoy y mañana las ventajas e inconvenientes de replicar la actitud de hace una semana. La situación de Ciudadanos -sólo la CUP y los nacionalistas se ausentaron- es particularmente complicada.

Una decisión delicada

La mayoría de sus parlamentarios carece de experiencia en debates de este calado. Edmundo Bal, que domina los resortes dialécticos y controla al dedillo el reglamento, se encuentra en cuarentena. Descartadas las dos cabezas visibles, restan: Marcos de Quinto, Guillermo Díaz, José María Espejo, Marta Martín, María Muñoz, Sara Giménez, Pablo Cambronero y Mari Carmen Martínez. Si Ciudadanos asiste a la Cámara, uno de ellos deberá afrontar el que probablemente sea el discurso más importante de su carrera.

Arrimadas guarda sus cartas. Prefiere acompasar los impactos -negativos y positivos- de su decisión al próximo miércoles. Nadie en Ciudadanos discute que su líder se ausente, pero extender esa ausencia a la totalidad arroja un debate más complicado.

Los naranjas pusieron este lunes el ejemplo de Carmen Calvo, a la que desean una "rápida recuperación": "La vicepresidenta del Gobierno estuvo en la última sesión. Hay muchos miembros del Ejecutivo y diputados afectados. Queremos proteger a los trabajadores del Congreso,, no debemos exponerles".

"Evitemos los desplazamientos innecesarios. El Consejo de Ministros ya se celebra telemáticamente. Demos ejemplo a los ciudadanos. Cumplamos con lo que les estamos pidiendo", comentó la propia Arrimadas.

Más allá de su caso particular, la líder liberal apremió al Gobierno socialista a procurar ese "teletrabajo" que tanto "esfuerzo e inversión" está "costando" a quienes se lo aplican: "Es nuestra obligación". Independientemente de lo que finalmente ocurra, Ciudadanos votará "sí" a prorrogar el estado de alarma.