"La autoridad competente en todo el territorio será el Gobierno de España". Las palabras que eligió Pedro Sánchez para resumir su comparecencia tenían dos claros destinatarios: Iñigo Urkullu y Quim Torra. Los presidentes nacionalistas, horas antes, habían desafiado a Moncloa con alegatos de este tipo: "No permitiremos que confisquen nuestras competencias".

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Las fuerzas secesionistas, una vez se filtró el decreto sobre el estado de alarma, clamaron contra la "recentralización" y llegaron a definir las medidas extraordinarias como un "155 encubierto". De ahí que Sánchez, continuamente, avisara: "El virus no entiende de territorios". Además, el "mando único" recién instaurado "podrá disponer de las fuerzas armadas en cualquier momento y cuando sea necesario". "El Ejército ya está preparado", aseveró.

Tal y como recogen la Constitución y la ley orgánica de 1981, el estado de alarma otorga al Gobierno central el control de las administraciones y policías autonómicas para conseguir la máxima eficacia durante la lucha contra la excepcionalidad, en este caso la pandemia del coronavirus.

Esta circunstancia solivianta a Torra y Urkullu, que por medio de distintos portavoces, se encargaron de amenazar a Moncloa con el incumplimiento. Unidas Podemos, según distintas fuentes consultadas por este periódico, apostó en el Consejo de Ministros por mantener las competencias de Cataluña y País Vasco. Un ruego que Sánchez se negó a atender.

Las deliberaciones, que por ley deben permanecer en secreto, se prolongaron durante más de ocho horas. El presidente del Gobierno, en su comparecencia, no desmintió siquiera que Iglesias hubiese solicitado engrosar ese mando único que integrarán cinco socialistas: Robles (Defensa), Marlaska (Interior), Ábalos (Movilidad Urbana), Illa (Sanidad) y Sánchez.

De momento, Torra ya se desmarca en público del plan dictaminado por Moncloa. Los mossos están haciendo controles de acceso en las carreteras catalanas y la Generalitat apuesta por el confinamiento absoluto de la región.

Los próximos quince días -aunque el estado de alarma podría prorrogarse más- se antojan delicados para el Gobierno también en clave aritmética. La estabilidad depende de los nacionalistas que intrigan a espaldas de Moncloa y amenazan con una especie de DUI sanitaria.

"No nos va a temblar la mano"

"No nos va a temblar la mano para ganar al virus (...) Todos los funcionarios sanitarios quedan bajo las órdenes directas del ministerio. Todos los medios sanitarios, civiles y militares se pondrán a su disposición", avisó Sánchez una y otra vez.

Como nunca hasta ahora, aparentemente despojado de sus ataduras con los nacionalistas, el presidente del Gobierno aprovechó casi todas las preguntas telemáticas de los periodistas para reforzar la idea clave de su discurso: "El virus no entiende de territorios".

El mensaje de "anteponer el ciudadano al territorio" venía siendo hasta ahora una de las banderas de Casado y Arrimadas en su labor de oposición. Uno y otro ya han puesto sus escaños al servicio del Gobierno para aprobar todo lo que tenga que ver con las medidas extraordinarias.

Este mismo domingo se produce el primer choque directo entre Sánchez, Torra y Urkullu. Sánchez tiene previsto celebrar una videoconferencia con todos los presidentes autonómicos. "Lo haré para garantizar el más alto nivel en la respuesta: liderazgo pleno y coordinación", anunció.

Y en ese instante, por primera vez interpelando directamente a ambos, concluyó: "Todos los presidentes deberán situarse detrás del Gobierno y dejar a un lado las diferencias. No hay ideologías ni territorios. Los ciudadanos son lo primero. Debemos ser el gran país que somos. Vamos a dar una respuesta conjunta".