Mientras Inés Arrimadas trabaja con secretismo absoluto en la confección de su Ejecutiva, la Gestora escribe las ponencias que se debatirán en el gran Congreso de marzo. Todo ello envuelto en la crisis desatada por el cese de los portavoces autonómicos de Asturias -Nacho Prendes- y Castilla-La Mancha -Orlena de Miguel-. Dos son los documentos en proceso de redacción. Uno relacionado con los Estatutos y otro con la Estrategia.

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El primero abordará las circunstancias orgánicas del partido. Según ha sabido este periódico, el núcleo duro de Ciudadanos -actual Gestora- apostará por mantener el actual centralismo para evitar baronías estilo PP y PSOE. "Lo consideramos fundamental para emitir un mensaje coherente y unificado", reseñan las fuentes consultadas.

"El modelo clásico de los barones, tal y como se entiende en España, no nos gusta. Creemos que genera confusión", narra un importante dirigente liberal. La propia Arrimadas podría, si quisiera, plantear enmiendas a esta ponencia, pero no lo hará... salvo mayúscula sorpresa.

La actual portavoz de Ciudadanos en el Congreso nunca se ha posicionado de manera contraria y jamás cuestionó la estructura vertical que viene ensamblando el partido desde que empezó a concurrir electoralmente a nivel nacional.

El plazo para que la Gestora entregue estas dos ponencias concluye el próximo 17 de enero. A partir de ahí, deberá aprobarlas el Consejo General, que podrá plantear modificaciones. Una vez salvado ese trámite, se debatirá en el gran Congreso de marzo -en Cs lo llaman "Asamblea"-, donde los militantes tendrán la posibilidad de enmienda.

No se esperan grandes novedades, teniendo en cuenta que Arrimadas ya ha aclarado que el ideario no albergará modificaciones. Ciudadanos será, por escrito y pase lo que pase, un partido de "centro" y "liberal".

Entonces, ¿cuáles serán las novedades? Una nueva presidenta, una nueva Ejecutiva, pero una estructura... similar. La renuncia a las baronías ya solivianta a varios de los líderes autonómicos. Prueba de ello la renuncia de Igea a su cargo orgánico. El verticalismo de Ciudadanos se traduce, por ejemplo, en un férreo tutelaje nacional de los pactos. También en el nombramiento desde Madrid de las direcciones autonómicas.

La advertencia de Paco Igea

Paco Igea, vicepresidente de Castilla y León, ya ha especificado que liderará una candidatura alternativa si no se da a la militancia una influencia directa en la elección de los dirigentes autonómicos, provinciales y municipales. A día de hoy, sólo se dirimen por primarias los candidatos electorales.

Xavier Pericay, fundador de Ciudadanos, reconoció que, en un primer momento, estuvo de acuerdo con lanzar una organización sin baronías, pero la práctica le hizo cambiar de opinión. La ausencia del concepto barón fue muy meditada en la confección del partido.

La Gestora considera que los barones, con su participación en la Ejecutiva nacional -está por ver a cuántos incluye Arrimadas- ya están "suficientemente representados". Su papel -y su influencia- nada tiene que ver con los de PP o PSOE. Comparen a Juan Marín -Andalucía- con Miquel Iceta o a Ignacio Aguado -Madrid- con Alberto Núñez Feijóo.

Consciente de esta crítica, los miembros de la Gestora, según las fuentes consultadas por este periódico, incluirán "más mecanismos de participación". "Ellos ya tienen repercusión, no damos órdenes acerca de lo que ocurre en sus territorios, pero es lógico que primen las directrices nacionales para garantizar el buen funcionamiento del partido", arguye un miembro de este órgano.

"Hablamos de democracia interna, pero aquí todas las decisiones emanan directamente del presidente. Los equipos autonómicos se nombran muchas veces en contra del criterio de la militancia. Se genera un desapego. Y, de repente, ¡sorpresa! Nace Teruel Existe", cuentan desde el entorno de un barón naranja a EL ESPAÑOL.

De momento, no se conoce más candidatura que la de Inés Arrimadas. Aunque esta realidad podría verse alterada por el contenido de las dos ponencias.