Inés Arrimadas afronta dos retos muy delicados en el Congreso. El primero, ser relevante tras pasar de 57 a 10 escaños; el segundo, abrir un espacio en el centro frente a la crispación que inunda la Cámara. En cuanto sea ratificada -el próximo marzo- como presidenta de Ciudadanos, dictará su estrategia para conseguirlo.

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Las dos misiones, conciben los dirigentes de la formación liberal, van unidas. A su juicio, recuperar la utilidad pasa por regresar al centro. Y ese objetivo se antoja complicado debido a la brecha que se ha abierto entre las distintas bancadas. "Para Sánchez, todo los que no es PSOE, Podemos o nacionalistas se convierte en extrema derecha. Pretende meternos en el mismo saco. Tenemos que combatir ese mensaje", relata un importante miembro de Ciudadanos en conversación con este periódico.

Arrimadas ya ha comentado con los suyos que esa "maniobra" es el mayor "peligro" que afrontarán esta legislatura. "Sánchez inflará a Vox al máximo. Su objetivo se habrá cumplido cuando pueda decir que la disyuntiva es el PSOE o Abascal. No hay más que ver sus comparecencias en el Congreso", señalan las fuentes consultadas.

La propia portavoz de Ciudadanos dedicó parte de su último discurso en la tribuna de San Jerónimo a abonar esta tesis: "Sánchez necesita cavar trincheras. Los extremos son la gasolina de su proyecto". Y ahora, advierte un diputado liberal, "el PSOE se valdrá para ello de la maquinaria que ostenta el gobierno".

Arrimadas ya se ha marcado un objetivo: "desmontar" la existencia de un solo bloque de derechas "reaccionario" que se opone al "progresismo" encabezado por PSOE, Podemos y los nacionalistas. "España no está condenada a que la gobierne Sánchez, pero tampoco a caer en manos de una derecha ultraconservadora", desgranan altos cargos de Ciudadanos.

"Contra la polarización extrema"

"En esa polarización extrema buscada por PSOE y Vox, tenemos que ser capaces de abrirnos un hueco", razona un diputado. Les ayuda el último tono elegido por Pablo Casado, que consideran "duro" y que deja más espacio en el centro. ¿La dificultad? Que esa "moderación y sentido común" no parezcan una "pérdida de firmeza". "Debemos ser contundentes, al mismo tiempo, contra las cesiones al nacionalismo y el populismo", narran desde Alcalá, 253.

¿Y eso cómo se hace en la práctica? A ojos de Arrimadas, cuando el debate gira en torno a temas como la Iglesia, el aborto, la Memoria Histórica o la monarquía, el PSOE juega con la exasperación de Vox para invisibilizar al centro y englobar en "la derecha" a toda la oposición.

"Nosotros apoyaremos las medidas que nos parezcan adecuadas, hablaremos de reformas concretas y de los problemas que realmente afectan a la gente. Es complicado, pero esta polarización también nos brinda una gran oportunidad", cuenta otro diputado de Ciudadanos a este medio.

"Detestamos el nacionalismo, pero también la agresividad que puede llegar a mostrar la derecha. Somos el centro moderado. Eso, por supuesto, supone oponerse al grito y al insulto, venga de donde venga", apostilla esta fuente.

Arrimadas, tras los insultos que PP y Vox vertieron sobre EH Bildu en el Congreso, aseguró que los suyos no habían participado en la refriega y que se desmarcaba, por supuesto, de los alegatos abertzales, pero también de los insultos que les arrojaron en la Cámara.