"Poco antes de las elecciones hablé un rato largo con Albert. Le vi tan implicado como siempre, pero era... No sé, distinto. Jamás lo había visto tan ilusionado con su vida personal". Lo cuenta un dirigente de Ciudadanos íntimo amigo de Rivera. Dibuja esta escena para ilustrar el nuevo día a día del exlíder liberal. "Seguro que ha sentido algo de vacío, pero su rutina se ha llenado de otras cosas", relata esta fuente.

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Albert Rivera Díaz (Barcelona, 1979) dimitió de todos sus cargos el pasado 11 de noviembre. Llevaba al frente de la formación naranja desde 2006, cuando fue elegido por el azaroso método del orden alfabético. La pérdida de 47 escaños le empujó al abismo. Cumplió con su palabra. "Yo no he venido a la política para acomodarme y tener un sueldo", solía repetir. Y aquella mañana, mediante un discurso que arrancó las lágrimas a muchos de sus compañeros, renunció al que había sido su sueño.

Rivera sólo llevaba cuatro años en el Congreso, pero la intensidad de las legislaturas -que se suceden con la rapidez de un telediario- le había consolidado, junto a Pablo Iglesias, como el candidato más vetusto a la presidencia del Gobierno. Casado y Sánchez llegaron después.

El final de Rivera fue abrupto. Compareció sin preguntas y se marchó. Más allá de un vídeo de despedida que grabó desde el parlamento, no ha vuelto a aparecer. Tras la dimisión, salió de Madrid junto a Malú para tomarse unos días de vacaciones, pero pasa la mayor parte del tiempo en La Florida. Una urbanización de lujo a orillas de la capital, donde vive con su pareja.

Rivera coge en brazos a Inés, la tercera hija de Villacís. Publicada por Villacís en sus redes sociales

Aunque era un secreto a voces, Rivera anunció el pasado 4 de diciembre en su cuenta de Instagram que volverá a ser padre en los próximos meses. "No hay más que ver cómo cogía a la hija de Begoña -Villacís-... Está encantado. Le apetece mucho. Está haciendo una vida muy familiar para la que antes no tenía huecos", explica a este diario otro de sus excompañeros. El propio Rivera, en su último discurso, aseveró: "Voy a ser mejor padre, mejor hijo y mejor pareja". Daniela, de apenas nueve años, "está recuperando el tiempo perdido con su padre".

"No sé si ha ido mucho o poco a Barcelona... Sus padres y su hija vienen a Madrid con más frecuencia que antes. Estuvieron en su cumpleaños", explica otra de las fuentes consultadas. Rivera celebró su cuarenta aniversario en su casa y aquello se convirtió en una especie de despedida en la que, por primera vez, se juntaron los amigos hechos en la política y fuera de ella.

Ofertas de trabajo 

¿Y qué hay de su trabajo? "Si quisiera, podría empezar a currar mañana mismo". Varios dirigentes de Ciudadanos confirman que, desde el primer día tras la dimisión, Albert Rivera "recibió decenas de ofertas de trabajo". Principalmente, multinacionales, despachos de abogados y propuestas televisivas.

Sus amigos guardan discreción y no aportan muchos más detalles, pero sí revelan dos factores. El primero: "Lo que más le apetece es la universidad, las conferencias". Uno de sus colaboradores razona: "Es un género en el que siempre se sintió cómodo. Ya le han llegado varias propuestas. Él nos ha contado que le apetece hablar de su experiencia política". Y el segundo: "No va a ser inmediatamente, pero es muy probable que empiece a trabajar antes de ser padre". Rivera es -y era en activo- un tipo nervioso, movido: "Necesita estar haciendo algo".

Salvo un cambio radical de opinión, aducen dos amigos y compañeros, "Albert no será tertuliano". Si quisiera, "podría ir adonde desease", pero "no es algo que le haya gustado". "Ahí se desenvuelve mejor Inés... Ese tipo de programas le costaban más", desgrana uno de sus antiguos asesores. Su regreso a la sociedad civil, cuentan varios mandatarios de Ciudadanos, no mermará su tren de vida: "Las propuestas son muy tentadoras. Hasta ahí podemos leer".

Lo que sí hará seguro es escribir un libro. Será el tercero. Los dos primeros los publicó con Espasa, una editorial perteneciente al grupo Planeta. Se titularon Juntos Podemos (2014) y El cambio sensato (2015). "Firmó el compromiso hace un año, pero no había encontrado el momento. Ahora le apetece más que antes", revela un cargo con el que sigue manteniendo una estrecha relación.

"No desconecta"

Rivera es "un loco de la política", "un animal". Así lo describen quienes trabajaron codo a codo con él. "Ni desconecta ni lo hará. Claro que está siguiendo la investidura. No puede evitarlo", narra otro de sus amigos.

Aunque Rivera -en conversación con su círculo más cercano- ha admitido varios errores, cree que acertó en la estrategia de Sánchez. "Lo piensa por dos motivos. El PSOE cerró en veinticuatro horas su acuerdo con Podemos. Y Ferraz ha asumido las reivindicaciones del PSC", afirma uno de sus exasesores.

Sus comentarios en redes sociales pueden contarse con los dedos de las manos, pero uno de ellos fue para recuperar su entrevista con El Hormiguero, en la que enarboló aquello de "Iceta es quien manda en el PSOE".

¿Y qué hay de su relación con Ciudadanos? Según las fuentes consultadas por este diario, Rivera, tras su dimisión, tomó un café con Arrimadas, pero "está guardando muchas distancias". "No quiere influir, está mostrando respeto", explican desde el gabinete de la portavoz liberal.

Albert Rivera recogió "sus cosas" de su despacho en el Congreso y de la sede de Alcalá, 253. En una y otra ocasión compartió un rato de charla con sus compañeros. No se filtraron imágenes al respecto. El próximo 15 de marzo, se celebrará la Asamblea que proclamará a Arrimadas como nueva líder. ¿Intervendrá Rivera para apuntalar la transición? No está descartado.