Al mismo tiempo que el secretario general de UGT visita a Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners... el presidente de UGT Cataluña exige a Esquerra Republicana que repruebe la violencia callejera por sus negativas consecuencias "para los trabajadores". El sindicato acompasa el reconocimiento del político condenado por sedición al trabajo desempeñado, por ejemplo, en la Seat, donde buscan "tranquilizar" a la dirección alemana en relación a la última crisis.

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Pepe Álvarez, líder a nivel nacional, asegura haber acudido a la cárcel tras una petición de la formación separatista. Antes de que entrara en prisión, se reunió con Junqueras "seis o siete veces". En conversación con Onda Cero, definió a Esquerra Republicana como "un partido progresista" que, "con sus votos", puede "cambiar las leyes". "No estoy a favor de la autodeterminación, aunque lo he estado en algún otro momento", resumió.

Mientras tanto, Matías Carnero, presidente de UGT Cataluña y al mismo tiempo líder sindical en Seat, trabaja a contrarreloj para calmar a los empresarios del grupo alemán. En una de sus últimas comparecencias, el presidente de la corporación automovilística, Luca de Meo, reconoció que los sucesos callejeros "no ayudan a los inversores a apostar". El directivo italiano abogó por la "estabilidad" y lamentó haber perdido "millones de euros en ingresos" debido a una huelga general auspiciada por el independentismo.

Carnero, en conversación con este diario, asegura haber trasladado al vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, su malestar: "Claro que se lo dije, le manifesté nuestras preocupaciones y le pedí moderación". El doble juego de UGT en Cataluña es consecuencia de las dos almas que conviven en el sindicato; una de corte más nacionalista y otra próxima al PSC. A la primera pertenece el actual secretario general de la sección catalana, Camil Ros, que participó en la manifestación contra la sentencia del procés.

15.000 puestos de trabajo

Las palabras de Carnero, que "defiende los más de 15.000 puestos de trabajo de SEAT", colisionan con las posturas del líder nacional, Pepe Álvarez, y del secretario general catalán, Camil Ros.

Según informó Crónica Global, en UGT Cataluña existe una bicefalia desde 2016 precisamente para lograr la convivencia de esas dos almas. De ahí que Carnero ostente la presidencia y Ros la secretaría general.

Debido a la tradición germana de Seat, Matías Carnero, además de líder sindical, tiene asiento en los comités internacionales más importantes del grupo. Tras hablar con los dirigentes, asegura a este diario que "no existe un riesgo de deslocalización": "Viajamos a Alemania la semana que viene. Vamos por el buen camino. Estamos tranquilos. Sobrellevamos esa tensión política desde 2016".

Carnero, al contrario de lo que hizo Álvarez tras su encuentro con Junqueras, denuncia que las movilizaciones separatistas "descontroladas" cuestan "mucho dinero a las empresas": "Cuidado porque esas decisiones pueden suponer, por ejemplo, que no se nos asigne un nuevo modelo". Con estas palabras, deja traslucir que el partido no está ganado: "Si la situación se agrava, puede haber consecuencias".

Este líder sindical apoya la huelga como herramienta siempre que se defiendan "cuestiones laborales": "Nosotros no vamos a hacer una parada por motivos políticos". Reitera que UGT desea un gobierno progresista. También otorga ese adjetivo a ERC, pero no le gusta "cuando se salen de la Constitución" y enarbolan "la autodeterminación". No obstante, respeta "la pluralidad de opinión entre los afiliados".

Destaca que la relación con el partido de Junqueras "es buena" y que el PDeCAT "está siendo más hooligan". Pide a ERC que enmarque su postura "dentro de los límites legales". Mientras eso no ocurra, preferirá un Gobierno de coalición PSOE-Podemos... gracias a la abstención de PP y Ciudadanos. Una opción, a día de hoy, inviable.