Con apenas quince días por delante, Pablo Casado no aparta la vista del premio final: conseguir unos resultados suficientes que le permitan ser el próximo presidente del Gobierno de España. En Génova no considera que sea una realidad inalcanzable y, por eso, la cautela es la pauta. Nada de estridencias, nada de dejarse llevar. El plan es claro y no cabe la posibilidad de que les saquen de él.

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Pero dentro de la estrategia a seguir en las próximas jornadas, destaca un acto en concreto: el debate electoral que tendrá lugar el próximo 4 de noviembre, lunes, organizado por la Academia de la Televisión. De momento, en el PP dan por consolidados los cien escaños. Pero, al calor de los datos demoscópicos, crece la confianza en el partido: saben que será un cuerpo a cuerpo entre el PSOE y ellos, que apenas unos diputados marcarán la diferencia y que existe la posibilidad de que puedan empatar en cifras. O incluso superarles.

“Si van las cosas como van y el debate de la Academia sale bien, los 105 diputados pueden ser una broma”, afirman fuentes de la dirección popular y que también participan en el comité de campaña. Desde Génova, en privado, son claros: “Vamos a por la remontada final, que se puede”.

Todo el partido, a una

Es el día clave, no sólo por la audiencia que tendrá —el organizado por RTVE en abril alcanzó los 8.886.000 espectadores y un tercio de los españoles vio, al menos, un minuto del programa, según datos de Barlovento Comunicación—, sino porque supone el arranque de la recta final de la campaña. Es el punto de no retorno.

Por eso, han pedido que el partido muestre músculo y despliegue sus fuerzas llenando las sedes a lo largo y ancho del país para el seguimiento del debate. También, que nadie se salga de las directrices comunicativas. En resumen: todos juntos, a una.

No es algo ajeno al resto de partidos, y por eso se generó una gran fricción entre populares y socialistas a la hora de pactar su celebración. El PSOE impuso, primero, que tan sólo hubiera un único debate. Después, la fecha fue el resultado de un tira y afloja durante varios días entre el equipo de Pedro Sánchez y el de Casado. Finalmente, el presidente del Gobierno impuso una fecha mediante un ultimátum al PP, que claudicó y cedió a las presiones.

Paro y economía

En Génova querían hacer coincidir la celebración del programa con la publicación de los datos macroeconómicos del paro y de la creación de empleo, algo que no será posible. Eso favorecería su estrategia de colocar un mensaje puramente económico, técnico, de experiencia de gestión ante la desaceleración y crisis que están en el horizonte. Es su gran fortaleza y también lucharán por hacer que el asalto ante las cámaras pivote en torno a esos temas.

Como no será posible, Casado no duda en tirar de esa carta cada vez que le es posible. La última, este viernes en Málaga: tras un breve análisis de la política fiscal y de los datos de paro, la estocada. “Quizá por eso Pedro Sánchez no quería debatir el día 5, quizás por eso no quería un cara a cara”, azuza. Él, de momento, piensa aprovechar el único debate que le han arrancado al presidente del Gobierno en funciones milimétricamente. De él depende gran parte de su futuro.