Subía Pablo Iglesias en estado depresivo tras la ruptura de este martes. Sus esperanzas de entrar en el Gobierno parecen ya frustradas. Y se dio ánimos a sí mismo y a su grupo recordando la "victoria" judicial de su diputada y jueza Victoria Rosell.

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Y armó un discurso en respuesta a la comparecencia del presidente en funciones, Pedro Sánchez, en el que ejerció el "ni para ti ni para mí". El líder de Podemos volvía atender la mano desde  el atril del Congreso y le pedía al socialista un gesto "para que tengamos un gobierno decente".

Si Sánchez había enarbolado la bandera de la libertad, la igualdad y la fraternidad, los valores de la Revolución Francesa, para lograr "una Europa próspera", Iglesias le recordó que "sin igualdad no se puede crecer". A cuenta del brexit Iglesias negó que "el problema de Reino Unido sea el frentismo" político, como había dicho Sánchez, sino "que han secuestrado el Parlamento", y que las políticas del primer ministro "son reaccionarias". Por eso, y en clave europea, el secretario general de Podemos expresó un deseo: "Ojalá usted tomara notas de la sensatez de Jeremy Corbyn".

Y continuó, trayéndose el debate a sus intereses: "Si el brexit nos puede generar problemas, ojalá usted apostará por la estabilidad en el gobierno". Porque Iglesias quería no molestar, no estropear los cuatro días que quedan antes de que el Rey llame a consultas y ya no quede tiempo, tras la amenaza socialista de que sin haber pactado "todos los votos previamente", Sánchez no aceptará una propuesta del Jefe del Estado para someterse a una nueva investidura.

La comparación con Salvini

El discurso de Pablo Iglesias, bien armado, traía los ejemplos europeos a la realidad española. Y así, pero sin nombrarlo efectivamente para evitar el totular pero colocar el mensaje, el líder de Podemos comparó a su presunto socio con Matteo Salvini, "cuando ha quedado demostrado en Italia que tratar de ir a elecciones por intereses propios" es un error.

Y es que el ejemplo italiano le venía que ni pintado al jefe de filas de Unidas Podemos. "Ustedes antes se metían mucho con el Movimiento 5 Estrellas, y les recuerdo que ahora han pactado un gobierno de coalición con su formación hermana, el Partido Democrático". Y de esa circunstancia sacaba dos lecciones Iglesias: la ya mencionada y la de que "es mejor una coalición para un gobierno estable que ir otra vez a unas elecciones". Y eso que, recordó el líder morado, "la agresividad entre el PD y el M5S ha sido mucho mayor que la que ha habido entre su partido y el mío".

Y sin nombrarlo de nuevo, Iglesias señaló a Iván Redondo, el jefe de gabinete de Sánchez, reclamándole que "no haga usted caso de sus asesores", ya que el ejemplo italiano tanto le convenía en un debate que en teoría trataba de lo acontecido en los Consejos Europeos del último verano.

Lagarde y las puertas giratorias

Desgranando los puntos de la intervención del presidente en funciones, Iglesias le recordó que los jefes de Estado y de Gobierno europeos se habían saltado el principio democrático en esos Consejos, "dejando a la Eurocámara como mera sala de refrendo de lo que ustedes decidían". Y afeó, entre los nombramientos decididos en julio, el de Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo, "una mujer que viene rodeada de corrupción y de la gestión más agresiva del FMI".

En plena guerra comercial de Estados Unidos contra China, con el frenazo alemán y el brexit, el líder de Podemos pedía "estabilidad" para poder resistir "a lo que usted sabe que va a pasar, que los poderes financieros le pedirán recortes". Frente a eso, Unidas Podemos ofrece "una mayoría superior a los votos de las tres derechas", dijo, "que asegure los derechos sociales, los derechos humanos, proteger a los vulnerables, la sanidad, los salarios y una reforma fiscal progresiva".

Según Iglesias, "podemos ser líderes en Europa junto junto con ese nuevo gobierno italiano, que defenderá los derechos humanos, los sociales y la soberanía" frente a los poderes fácticos. Y esos son, por ejemplo, las eléctricas, a las que introdujo cuando se refirió "al cambio climático". Para Iglesias "mientras sigan funcionando las puertas giratorias", las grandes corporaciones seguirán marcándole las políticas a quien gobierne, sea el PP o el PSOE, y Unidas Podemos quiere "acabar con sus privilegios".

"La crisis que viene"

Concluyó el líder de Podemos recordando que si Sánchez quiere preparar a España para "la crisis que se nos viene en plena guerra comercial de EEUU, con el brexit y el frenazo económico alemán", la mejor opción no es "atender a los financieros que le exigirán nuevos recortes", sino "un Gobierno decente que asegure los servicios sociales, la bajada de la luz, los derechos humanos y que los españoles lleguen a fin de mes". Para esas políticas, en definitiva, "no es a su derecha donde debe mirar".

Iglesias cerró el discurso elogiando "al Pedro Sánchez que fue la gran esperanza progresista", y apuntando que "puede seguir siéndolo". Recordó su victoria "frente a la nomenclatura de su partido" y aquella entrevista con Jordi Évole que tanto le gusta citar a Podemos, "ésa en la que usted confesó que los poderes económicos le habían prohibido pactar con nosotros".

Pero le recordó que tal como van las cosas, de aquí al 23 de septiembre "puede destruir su valiosísimo capital político". Así que le pidió un gesto tendiéndole la mano para "un acuerdo que no le satisfaga a usted, que no quiere coalición, ni a nosotros, que nos hemos visto vetados y con una oferta poco justa", pero que "sí satsifaga a la ciudadanía porque tendríamos un gobierno decente".