Ahora que el tono ha subido y la escalada dialéctica entre PSOE y Unidas Podemos ha llegado al cénit es cuando los movimientos subterráneos quedan más a escondidas. Entretenidos los periodistas y confusos los votantes en la pelea, ambas formaciones se mueven en el control de daños.

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Ni los socialistas ni los morados quieren ser vistos como culpables de nada de lo que vaya a pasar la semana que viene. Porque ambos dan ya por hecho que el grupo confederal que lidera Pablo Iglesias no podrá votar a favor de la investidura de Pedro Sánchez. No a tenor de cómo están las cosas: con "la negociación sin empezar".

Pero hay un escenario triunfal que en realidad es el que, paradójicamente, más teme Pedro Sánchez: salir investido el jueves 25 del Congreso de los Diputados sólo con sus 123 votos y los de los partidos separatistas, nacionalistas y el regionalista cántabro. El candidato socialista podría sumar sin querer 22 votos independentistas -los 14 votos de ERC, los 4 de JxCat y los 4 de Bildu, que ha sellado unidad de acción con los republicanos catalanes-, siete nacionalistas -los 6 del PNV y el de Compromís- y uno regionalista -el del PRC de Revilla-. Total, 153 votos a favor.

Oriol Junqueras saluda a Pedro Sánchez en el Congreso. Efe

Hay que recordar que faltan cuatro votos, los de los diputados suspendidos por estar encarcelados a la espera de sentencia en el juicio del procés: Junqueras, Sànchez, Rull y Turull. Pero en la segunda votación, la del jueves, al candidato le bastan más síes que noes. Y en el escenario descrito, el centro derecha no suma tanto como el PSOE más los independentistas, nacionalistas y regionalistas. El Partido Popular (66), Ciudadanos (57), Vox (24), Coalición Canaria (2) y Navarra Suma (2) sólo llegan a 151 votos en contra

A ninguno le conviene

El líder del PSOE quiere evitar en todo caso este escenario, alimentado por la reunión de este martes entre Adriana Lastra y Gabriel Rufián, quien dijo que ERC "no bloqueará la investidura". Y de ahí "su empeño en pedir las abstenciones de todos", explica una alta fuente parlamentaria de Unidas Podemos.

Los 42 escaños de Unidas Podemos tienen la llave, pero la dilación en el tiempo y la cerrazón a atender las demandas de Iglesias ha colocado al presidente, a falta de menos de una semana para renovar en el cargo, en esta incómoda situación. "Si nos abstenemos, Sánchez podría dejar de estar en funciones sólo con esos votos, aunque él no lo quiera. Pero ésa no es nuestra responsabilidad...", añade la misma fuente.

En todo caso, eso ya está hablado entre ambos líderes. Porque a Iglesias tampoco le conviene, todo hay que decirlo. Aunque no quiere votar igual que Vox.

Adriana Lastra y Gabriel Rufián, este martes en el Congreso. EFE

Unidas Podemos necesita forzar la habilitación de un par de meses más para que ese "20% de opciones" de acuerdo que vaticina en privado Iglesias se pueda convertir en un 100%, convenciendo a Sánchez de que claudique a una coalición de gobierno. Y para eso se verá obligado a evitar de cualquier modo la investidura del candidato socialista. Aun arriesgándose a colocarse en la posición incómoda que ya vaticinan Carmen Calvo y Adriana Lastra: "Podemos se va a unir a Vox en su voto negativo para rechazar otra vez, como en 2016, la investidura de Pedro Sánchez". Para la citada fuente, eso es una profecía autocumplida "porque la provocan ellos, negándose a negociar".

Y en esa dicotomía están ahora para rechazarlo: si Iglesias puede, evitará votar no como harán Casado, Rivera y Abascal; pero una portavoz del entorno más cercano a Iglesias recordaba que si hay la más mínima opción de que el PSOE sume con los demás grupos más votos que los 151 de PP, Cs, Vox, N+ y CC -que numéricamente la hay-, "la abstención no es un punto intermedio, es un sí".

La posición oficial

Ahora mismo, Unidas Podemos no quiere que haya investidura, pero se niega a confirmar cuál será el sentido de su voto, a la espera de los resultados de su consulta "y de la propuesta que traiga Pedro Sánchez a la Cámara", advertía Irene Montero. La introducción de esas tres variables justificaba la oscuridad de sus contestaciones a las insistentes preguntas de la prensa.

Fuentes cercanas a la portavoz parlamentaria explicaban después que "está claro que así no queremos que haya investidura, pero veremos si hay que votar no o nos podemos abstener". 

Yolanda Díaz (Unidas Podemos) atiende a la prensa en el patio del Congreso. ADP

Este miércoles se reunían varios diputados de Unidas Podemos en el Congreso con trabajadores de varios conflictos laborales en lucha, en la penúltima muestra del poderío sociolaboral de los de Iglesias. "El PSOE ha decidido no cambiar la vida de la gente para bien", denunciaba a la salida Yolanda Díaz.

"Me entristece que el 28 de abril se abriese una ventana de esperanza para la gente progresista de este país, que nos quiere plurales y diversas, y que el PSOE esté frustrando esta posibilidad" al dar un "portazo" a la negociación con Unidas Podemos para conformar un Gobierno de coalición, ha manifestado.

En los pasillos de la Cámara Baja, Díaz decía no entender la "estrategia" del Gobierno, a quien ve dando "palos de ciego" para sacar adelante la investidura de Sánchez sin ver "la jugada completa", porque una investidura sin Unidas Podemos pero con el apoyo de ERC, JxCat, PNV, Bildu, Compromís y PRC sería un seguro de inestabilidad.