Albert Rivera ya ha contestado al ofrecimiento de Santiago Abascal. El líder de Vox, además de en rueda de prensa, escribió un mensaje privado a su homólogo en Ciudadanos para tratar de fijar una reunión de cara a desbloquear las negociaciones murcianas y madrileñas. El liberal acaba de contestar: no.

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Rivera ha decidido que no habrá fotografía con Abascal. Le ha emplazado a que sean "sus equipos autonómicos" quienes continúen desmadejando los procesos de Murcia y Madrid. El dirigente de Vox insiste en que estará en el Congreso desde las ocho de la mañana de este martes. El candidato de Ciudadanos ya le ha avisado de que no le visitará.

Fuentes de Ciudadanos mencionan las "discrepancias" que afectan a la cúpula de Vox. Algo que la derecha radical niega taxativamente. A ojos de los liberales, fueron esas divergencias entre Madrid y Murcia las que frustraron la investidura hace una semana. Abascal arguye precisamente lo contrario: "El grupo de Cs en Murcia quería firmar, pero Madrid lo impidió".

Santiago Abascal, en una comparecencia ante los medios, prologó el mensaje enviado a Rivera apelando a la "vieja amistad" que les "unió" cuando el de Vox era presidente de DENAES -una fundación en defensa de la unidad de España-.

Abascal solía invitar a Rivera a dar distintas charlas, lo que le costó algunos empellones por parte de la entonces cúpula del Partido Popular, donde militaba. Mantuvieron la relación hasta después de las elecciones europeas de 2014.

Antes de esa campaña, Ciudadanos y Vox decían compartir "gran parte del programa". Sus líderes se lanzaban flores en las tertulias donde coincidían. Abascal mandó una carta a Rivera después del recuento electoral. No obtuvo respuesta. Ahí se truncó la relación.

Algunos dirigentes de Cs, como por ejemplo su candidato en Aragón, hablan de una "incompatibilidad genética". Arrimadas, este lunes, ha reiterado que no habrá ninguna firma común: "Nos reuniremos para explicarles los pactos con el PP todas las veces que haga falta, pero nada más".

Las fuentes consultadas por este diario conciben que la postura -aprobada por unanimidad en la Ejecutiva- es "inamovible": "Si no facilitan las investiduras, tendrán que explicar a sus votantes por qué han permitido la vuelta de la izquierda o la llegada de nuevas elecciones".