Eduardo Rubiño (Madrid, 1991) se está convirtiendo en un valor al alza en la izquierda madrileña, un espacio político que, con permiso de Íñigo Errejón, necesita nuevos liderazgos. Sobre todo desde que Manuela Carmena perdiera el bastón de mando de Cibeles en las pasadas elecciones y anunciara su dimisión. Ahora es el turno de dar peso a otras caras. Y ahí es donde entra Rubiño, que, a sus 27 años, ha sido designado senador autonómico por sus compañeros de Más Madrid, un cargo de responsabilidad con el que Errejón trata de ceder protagonismo y apostar por perfiles jóvenes más allá de Clara Serra, Rita Maestre o Tania Sánchez, quizá más conocidas para el público. 

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Su carrera política, de momento, está siendo fulgurante, casi siempre en la sombra, pero con influencia. Fue el culpable del famoso beso entre Errejón y Carmena en la discoteca Medias Puri durante la campaña electoral. Aquel acto lo organizó el propio Rubiño.

Pero vayamos al principio de su incursión en el mundo político. Rubiño participó activamente en el 15-M para después encargarse de las redes sociales de Podemos, cuando los mejores sondeos auguraban que Pablo Iglesias amenazaba con romper el bipartidismo. En 2015 entró en la Asamblea de Madrid bajo las siglas moradas, formación de la que ahora se desentiende. En esta nueva legislatura continúa en la cámara autonómica, pero de la mano de Más Madrid. Se marchó porque “Pablo Iglesias optó por abandonar el espíritu original del proyecto” olvidando ser una fuerza “amplia, atractiva y transversal” para “preferir ocupar el espacio que tradicionalmente le correspondía a Izquierda Unida”, cuenta en esta entrevista.

Él ya lo venía avisando desde Vistalegre II, en el congreso en el que Podemos se desangró en una lucha cainita entre pablistas y errejonistas. En esa guerra interna se posicionó con los últimos. “Gente del equipo de Iglesias quiere pasar el rodillo”, advirtió en 2017

Quién es Eduardo Rubiño

Quienes le conocen dicen de él que es más errejonista que el propio Errejón. Y a partir de ahora será la voz de Íñigo -y de los madrileños- en la Cámara Alta. “Apostar por un perfil como el mío, que vengo de una trayectoria de defensa de los derechos LGTBI, es una declaración de intenciones”, admite “orgulloso”. Lo cierto es que si uno busca el nombre de Eduardo Rubiño en Google, entre los principales resultados aparecen noticias vinculadas a la diversidad sexual.

Rubiño es abiertamente homosexual. Salió del armario en plena adolescencia. En su casa se planteó como “una cosa absolutamente natural”. “Mis padres sabían que yo era gay, y yo intuía que ellos lo sabían… pero te enfrentas a ese momento en el que tienes que contárselo, pero al mismo tiempo no quieres. Porque en realidad no hay nada que contar”. 

“Fue tan sencillo como que un día llevé a un chico a casa y ya está”, recuerda. 

Admite, eso sí, que las personas LGTBI “no dejamos de salir del armario nunca”. “En nuestra sociedad existe una presunción de heterosexualidad permanente: si tienes una gestualidad más o menos normativa, todo el mundo tiende a presuponer que cumples con lo que se considera la norma social. En ese sentido, permanentemente tienes que estar saliendo del armario”.

En cualquier caso, la primera vez que declaró públicamente su homosexualidad tenía 16 años. Entonces sus referentes LGTBI, esas personas que “hacen tambalear muchos estereotipos”, eran políticos como Pedro Zerolo o presentadores como Jesús Vázquez, Boris Izaguirre o Jorge Javier Vázquez

¿Y los de ahora?

Hay muchísimos más. Se está abriendo paso a una nueva generación. Personas como King Jedet o Abipower hacen una labor fundamental. 

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Rubiño cree que Cs ha cometido un error histórico al pactar con Vox. Isabel Roso

Sin saberlo, sin pretenderlo o tal vez sin querer reconocerlo, Rubiño también ocupa un lugar dentro de esas figuras en las que muchos jóvenes pueden llegar a sentirse identificados. Su minuto de fama lo vivió en febrero, cuando pronunció un duro mensaje contra Ciudadanos en la Asamblea de Madrid, precisamente días después de la foto de Colón, que reunió a los dirigentes de PP, Ciudadanos y Vox

“Señores de Ciudadanos, ¿ustedes quieren demostrar su compromiso con las personas LGTBI?”, preguntó Rubiño, vestido con una camiseta blanca en la que se leía la palabra maricón en letras rosas. “Es muy sencillo. Señor Aguado, diga hoy usted aquí que no va a pactar con Vox en la próxima legislatura”. El vídeo corrió como la pólvora. 

Desde entonces, ha abanderado un discurso inflexible contra la formación de Albert Rivera, por la cercanía de los liberales con Vox. Y por sus recientes pactos.

¿Qué le parece que este año la organización haya impedido que Cs tenga carroza oficial en el Orgullo?

Ciudadanos ha participado en las anteriores ediciones sin ningún tipo de problema. Los convocantes siempre nos ofrecen un compromiso. [Este año uno de los puntos pedía “no valerse de los votos de los partidos que defienden una ideología de extrema derecha para gobernar"]. Cs ha escogido ir de la mano de una fuerza homófoba, tránsfoba y muy peligrosa. Por lo tanto Rivera no puede tener la piel tan fina para no comprender que los activistas LGTBI no puedan reírle las gracias después. En política hay que ser consecuente.

Cs comete un "error histórico"

Según Rubiño, la posición de Manuel Valls o la marcha de Toni Roldán “no son casualidad”. “Un gran sector de Cs está escandalizado tanto como los colectivos LGTBI. Están cometiendo un error histórico”, lamenta. 

Sobre los ataques que sufrió una comitiva de Cs en Barcelona y Valencia, Rubiño no comparte lo que sucedió. “Es un hecho aislado que no representa al colectivo, que sale de forma pacífica y masiva a las calles”, puntualiza, si bien reconoce que “genera un foco de atención” que “no hace ningún bien a la causa”. Y añade: “No quiero pasarme la semana del Orgullo hablando sobre Ciudadanos”. 

¿Le molesta que los simpatizantes de Cs lleven la bandera arcoíris a sus actos?

En absoluto. Cualquier militante de Cs tiene todo el derecho del mundo a utilizarla. Es un símbolo de todos, y le debemos un respeto enorme. Lo que se critica de Cs es que utilizara la bandera para tapar otra foto incómoda: la de Rivera junto a Abascal. Eso es insultar y escupir a miles de personas en este país que se emocionan porque España sea una tierra de libertad y respeto.

¿Se puede ser gay y de derechas?

Sí, claro. Cada uno puede tener la identidad o la orientación sexual que quiera y votar lo que considere. Ahora bien, me parece que las personas LGTBI tenemos que ser conscientes de que ha costado conseguir una serie de derechos que nos han permitido ser quienes somos y disfrutar de libertades en este país. Por eso yo no entiendo que alguien que sea LGTBI, por mucho que sea de derechas, esté dispuesto a pactar con una fuerza de ultraderecha que se dedica a decir cosas como que estamos enfermos o tenemos que ir a terapias.

"Es de mala madre no querer que tu hijo adopte"

Y si Rubiño se muestra firme con “el rumbo” que ha tomado Cs –"han tensado muchísimo la cuerda y eso les aleja de miles de personas"–, todavía reprueba más a sus nuevos compañeros en la Asamblea de Madrid. Los 12 de Vox, con Rocío Monasterio a la cabeza. Ella misma, junto a otros diputados, firmó un manifiesto pidiendo “libertad” para llevar a sus hijos a terapias curativas en caso de detectar una homosexualidad temprana, tal y como publicó EL ESPAÑOL

Y otra parlamentaria, Gádor Joya, llegó a decir que preferiría no tener nietos si su hijo se declarara gay. “Hay que ser mala madre para no querer que tu hijo pueda ser feliz y pueda tener hijos, si quiere tenerlos. Espero que no tenga ningún hijo que se enfrente a esa situación porque, de verdad, vaya desgracia”.

Rubiño será senador autonómico por Más Madrid. Isabel Roso

¿Qué película le recomendaría a Rocío Monasterio?

Call me by your name. Una película que utiliza a dos personajes masculinos para contar una preciosa historia de amor universal. Se la recomendaría para que entendiera que ese discurso que da a entender que las personas LGTBI no podemos tener una vida plena y no podemos ser felices es erróneo. Y está fuera de todo sentido común. Además, esos discursos son los que después abren la puerta a esas terapias de conversión que ellos están defendiendo.

¿Es España un país homófobo?

España tiene que estar siempre orgullosa en un sentido patriótico de ser reconocida en todo el mundo por el avance sin precedentes que se ha llevado a cabo con los derechos LGTB. Es una cosa que me hace sentir orgulloso de ser español. Para mí defender España es defender que España sea eso. No quiero volver a esa España de pandereta y gris a la que nos quieren devolver algunas personas de Vox.