"Si hubiésemos hecho esto a nivel nacional, hoy Vox tendría más escaños en el Congreso y Ciudadanos, más senadores", decía Pablo Casado con una sonrisa socarrona. De pie en los pasillos del Congreso que albergan los despachos del Grupo Popular, el presidente del PP iniciaba este lunes de palabra -y explicándolo como hechos inevitables- la reunificación del centro derecha para la que le ungió José María Aznar en la convención del pasado enero.

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El presidente del PP, incluso, se vino arriba y cerró la frase con la siguiente conclusión. "En ese caso, quizás el que estaría ahora recabando apoyos para la investidura sería yo y no Pedro Sánchez". Así de fuerte siente Casado a su partido. Porque el líder popular da por hecho que esa refundación -o refundición- de los liberales, que se le fueron por su izquierda, y los conservadores, que se le escaparon por la derecha, será antes o después. Y que será bajo su mando.

El caso es que todo esto lo decía el presidente del Partido Popular ante a un atril frente al que presentaba un documento firmado mano a mano con Javier Esparza, líder de Navarra Suma (N+): "Éste es el modelo que deberíamos exportar a otras Comunidades Autónomas". El texto pretende defender las instituciones navarras, la Constitución y la institucionalidad española... contra "la inmoralidad" de que el PSOE esté acercándose a un pacto con los nacionalistas, "que en Navarra son anexionistas", y con EH-Bildu, "los herederos de ETA".

Y es que el modelo del pacto a la andaluza es el que aún se defiende para los eventuales gobiernos de Madrid y Murcia -donde este martes los de Santiago Abascal votaron no al popular Fernando López Miras-, aún pendientes del entendimiento de Vox y Cs entre sí. Pero Casado quiere demostrar que esa unión de intereses es mucho más rentable hacerla antes de ir a las urnas.

Las cuentas cuadrarían

La prueba es Navarra Suma, "primer experimento real de lo que yo les propuse a Ciudadanos y Vox antes de las elecciones generales". El 26 de mayo casi dobló a la segunda lista, el PSN, en votos (36,5% frente a 20,6%) y escaños (19 a 11). 

El presidente del PP no lo dijo, pero basta mirar los resultados de las legislativas del 28-A para -salvando el hecho de que en política las sumas no siempre son reales- comprobar que la suma de los votos de PP, Cs, Vox y N+ supera en un millón a la de PSOE y Podemos (12,2 millones frente a 11,2) y que ése es el camino que les toca transitar a los populares.

Una fuente de la dirección del PP confirmaba estos extremos a El ESPAÑOL. "Ése es el plan", apuntaba en conversación con este periódico. "Es un objetivo claro de Pablo... no ahora, si es que al final se repitieran elecciones -aunque en política nunca se sabe-, pero sí de aquí a cuatro años".

Esta fuente, del entorno más cercano a Casado, confirma que la idea de exportar el modelo Navarra Suma se intentará aplicar ahora a posteriori en Asturias (atrayendo a Foro), Aragón (sumando al PAR) y también en Madrid o Murcia. Pero que "es un proyecto para trabajar a nivel nacional". Es lo que se busca en Génova "y es lo que quieren los votantes, lo están pidiendo".

Entre "soberbia" y bandazos"

Entonces, ¿es por eso que Albert Rivera se negó a hacerse la foto con Casado y Esparza? ¿Para rehuir el abrazo del oso? La pirueta del político liberal obligó al líder navarro a pasearse por los corredores del Congreso a rubricar exactamente el mismo papel dos veces con sus dos socios en sitios distintos.

"Es que a Rivera no hay quien lo entienda... Va dando bandazos", explica esta persona de la dirección del PP. "Ciudadanos ahora se está deshinchando, por eso. Mientras que nosotros ya hemos tocado fondo y sólo nos queda ir para arriba, quizá cuando lo vean se les acabará esa soberbia".

Pablo Casado y José María Aznar, expresidente del Gobierno. Efe

Por eso "aún no está abierta esa puerta", pero Casado ha comenzado a meter la llave. Y a eso se refería Aznar cuando dijo aquel 19 de enero que "ninguno de tus antecesores lo tuvimos tan difícil", ni siquiera él cuando refundó el partido en el congreso de Sevilla en 1990 para recoger a todo el centro derecha.

El expresidente marcó el camino que este martes ha comenzado a transitar Casado pidiendo a todos los afiliados y dirigentes del partido que reivindicaran que el PP es "la casa común de liberales, conservadores y demócratas cristianos" y al joven presidente que afirmara su "vocación mayoritaria". Ya está en ello.