"La noche es larga, pero queremos entrar en el Gobierno". Este mensaje transmitió Javier Ortega Smith, líder de Vox en Madrid, a algunos de sus colaboradores después de que PP y Ciudadanos firmaran un acuerdo que les deja fuera. Si los de Santiago Abascal retiran su órdago, José Luis Martínez-Almeida (PP) y Begoña Villacís (Cs) serán proclamados alcalde y vicealcaldesa este sábado al filo del mediodía.

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La conclusión de Ortega Smith mantiene la vigencia del único trato ofrecido por Vox -al menos una concejalía-, pero esa referencia a la "noche" deja la puerta abierta a un acuerdo in extremis. El único margen de maniobra del que dispone Almeida tras su pacto con Villacís pasa por entregar a Abascal la presidencia de algún Distrito -estos cargos no integran la Junta de Gobierno-, pero eso no convence a Vox. En Génova, un campamento negocia desde esta noche con Iván Espinosa de los Monteros, que de momento no cede.

El documento rubricado por PP y Ciudadanos -que quedará en agua de borrajas si Vox no vota a favor este sábado- divide así las concejalías capitalinas: cinco para los conservadores -además de la alcaldía- y cuatro para los liberales.

Los populares gestionarán "Hacienda y personal", "Salud, seguridad y emergencias", "Cultura, turismo y deporte", "Medio ambiente y movilidad" y "Obras y equipamientos". Ciudadanos estará al frente de "Vicealcaldía" -que incluye atención a la ciudadanía y coordinación territorial-, "Economía, innovación y empleo", "Desarrollo sostenible" y "Familias, igualdad y bienestar social".

El reparto de los distritos es el siguiente: Centro, Arganzuela, Salamanca, Chamartín, Tetuán, Chamberí, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca, Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas y Moratalaz serán para el PP. Ciudadanos ostentará Retiro, Latina, Ciudad Lineal, Hortaleza, Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro, San Blas-Canillejas y Barajas.

El último papel, justo antes de las firmas, indica: "Toda modificación de lo estipulado requiere del acuerdo expreso y escrito entre los partidos firmantes". Un entrecomillado que deja al PP sin margen de maniobra para seducir a Vox -y así lo reconocen a este diario fuentes autorizadas de Génova-.

El "nerviosismo" de Almeida

Un par de dirigentes populares reiteran que el nerviosismo de Martínez-Almeida es la prueba de que no hay ningún acuerdo apalabrado con Vox. Este jueves, el alcaldable tomó café con Ortega Smith, pero ese encuentro tan sólo sirvió para afinar cuestiones programáticas. Al final, ha sido la disputa de las sillas lo que ha puesto en riesgo la vara de mando.

Los negociadores de Cs, al término de la reunión, celebraban el acuerdo conseguido -"encabezamos algunas de las áreas más importantes- y presumían de haber cumplido con su palabra: "Hemos blindado el Ejecutivo respecto a Vox".

El PP, que no habría tenido problema en abrir las puertas a los de Abascal, coincide con Ciudadanos en que cuatro concejales -dos de ellos a la vez diputados nacionales- son muy pocos como para dirigir una concejalía: "No serían capaces, es muy complicado".

A lo largo de las nueve horas de reunión, los de Villacís cedieron y renunciaron a la alcaldía compartida a cambio de algunos de los poderes obtenidos. Ante los ruegos de abrir las puertas a Vox, los dirigentes liberales fueron claros: "Es un mandato que nuestra Ejecutiva aprobó por unanimidad".

En Alcalá, 253 apagaron las luces. En Génova siguieron encendidas. Sólo el PP puede negociar con Vox, aunque con muy poco que ofrecer. A la salida del edificio situado en la calle Mayor, tras firmar el papeleo, Villacís y Almeida sólo albergaban una esperanza: "Los votantes de Abascal no perdonarían otros cuatro años de Carmena".