La venganza de Dolores de Cospedal y de Ignacio López del Hierro contra Javier Arenas se coció en su corta luna de miel. La entonces secretaria general del PP y el empresario andaluz se casaron el 3 de septiembre 2009 en un cigarral de Toledo. El día 21, dieciocho días después, López del Hierro le decía al policía José Villarejo: "Quería María Dolores todo lo que puedas sacar de ahí [en referencia a la presencia de Arenas y otros dirigentes del PP en una fundación vinculada al PP]".

Noticias relacionadas

Esa luna de miel fue interrumpida por la polémica decisión del entonces presidente castellano-manchego, José María Barreda, de programar el Debate sobre el estado de la Región el día 8 de septiembre. Cospedal, como jefa de la oposición, tuvo que dar la cara.

Pero ya en la reunión que tuvo con Villarejo en su despacho de la sede del PP en julio de 2009, Cospedal se había interesado particularmente por la información que tenía la UDEF sobre Arenas, su antiguo amigo y su valedor para entrar en política. La pregunta surge sola: ¿hasta qué punto la ruptura y la mala relación entre ambos llevó a la dirigente del PP y a su marido a ir contra Arenas?

La relación entre la ex número dos de Rajoy y Javier Arenas venía de muy atrás. En el año 1997, siendo ministro de Trabajo el dirigente andaluz, convenció a la joven abogada del Estado, de poco más de 30 años, para que diera el salto de un puesto técnico en el Gobierno a otro político. Así, comenzó a trabajar en el Gabinete del Ministerio.

Ruptura un año después 

Pero la confianza entre ambos se quebró un año más tarde. Las razones no están claras. Fuentes del PP dan dos versiones distintas: los continuos feos de Arenas hacia Cospedal para salvaguardar su imagen familiar, y la aparición de Ignacio López del Hierro en la vida de ella.

Lo cierto es que, en ese momento, Cospedal puso tierra de por medio y se fue a Washington (Estados Unidos) como consejera Laboral y de Asuntos Sociales en la Embajada de España. Un año después, tras ser relevado Arenas por Ángel Acebes en Trabajo y Asuntos Sociales, Cospedal regresó al Ministerio, donde pasó a ser subsecretaria. 

La enemistad entre ambos permaneció en el tiempo y dura hasta hoy. Si en las cintas de Villarejo queda claro que Cospedal le encargó que espiara a Arenas para sacar "todo lo que pudiera" contra él, en las recientes primarias del PP para elegir al sucesor de Rajoy el enfrentamiento larvado ha aflorado con toda su crudeza. 

Arenas maniobró con todas su fuerzas para que esa carrera por la sucesión la ganara la gran enemiga de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, y estuvo cerca de conseguirlo. En su feudo, Andalucía, logró dar un revolcón a Pablo Casado y a Cospedal: Sáenz de Santamaría barrió con 5.600 votos de afiliados frente a los 2.900 de Cospedal y los 1.600 de Casado.   

Pero la victoria final de Casado, con el que Cospedal hizo tándem en la segunda vuelta de las primarias, le dio a ésta la oportunidad de devolverle la humillación: Arenas fue relevado como secretario general del PP en el Senado y dejó de sentarse en el Comité de dirección del PP. Más aún, su silla pasó a ocuparla Vicente Tirado, persona de la máxima confianza de Cospedal en Castilla-La Mancha.