Bruselas

Ni hay un problema de derechos humanos en Cataluña, ni los catalanes están oprimidos por España ni el simulacro de referéndum del 1 de octubre otorga un mandato irrenunciable para proclamar la independencia. En un nuevo revés a las aspiraciones europeístas del Govern de Carles Puigdemont, el presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker ha desmontado el relato victimista del que se sirven los secesionistas para tratar de internacionalizar la crisis catalana, ha culpado a Puigdemont de saltarse la ley y ha reiterado su negativa a ejercer de mediador.

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"En Cataluña no nos enfrentamos a un problema de derechos humanos puesto que los catalanes, que me caen muy bien y cuya cultura y forma de ser respeto mucho, no están oprimidos por España", ha explicado Juncker en una entrevista a la televisión portuguesa RTP. "No se deben trazar paralelismos entre Eslovenia y otros países de la ex Yugoslavia y lo que ocurre en Cataluña", sostiene el presidente de la Comisión.

Juncker ha reiterado además su rechazo a la independencia de Cataluña y a todos los movimientos secesionistas en Europa. "Yo no querría que mañana o pasado mañana la UE esté compuesta por 95 países diferentes. Perderíamos el control. La unidad nacional y la unidad europea son dos cosas que van juntas", alega.

Puigdemont se ha situado fuera de la legalidad

¿Acabará asumiendo Bruselas el papel de árbitro si la crisis catalana sigue agravándose?, le ha preguntado el entrevistador portugués. "La situación ya se ha descontrolado un poco porque el Gobierno y una parte del Parlamente catalán se han situado fuera de la legalidad. La Constitución española es muy clara sobre este punto: no puede haber referéndums sobre la separación de una entidad respecto al bloque español", ha resaltado Juncker. 

"Europa no tiene ningún papel que jugar en el conflicto evidente entre Barcelona y Madrid. Son los españoles los que deben resolver este problema", sostiene el presidente de la Comisión. "Se me invita a izquierda y derecha, por todas partes, a intentar conciliar el punto de vista catalán y el español, pero ese no es el papel de Europa ni de la Comisión", ha zanjado.

¿Significa eso que la UE no escucha la voluntad de los catalanes expresada en el 1-O? "Ha sido un referéndum ilegal a los ojos de la Constitución española, a los ojos del Tribuna constitucional español, a los ojos del Parlamento español", ha replicado Juncker. Además, la consulta "no ha tenido una participación que nos permita decir que la voluntad entera del pueblo catalán sea la que pretende el Gobierno catalán".

Los catalanes, como los escoceses, o el resto de movimientos nacionalistas en la UE "tienen derecho a ser escuchados pero no necesariamente el derecho a que se les siga". "¿Cómo quiere que la Comisión se infiltre en este conflicto interno de España? No es nuestro papel. Lo que no quiere decir que no respetemos tanto a unos como a otros", ha insistido Juncker.

La Comisión Europea ha respaldado expresamente la aplicación del artículo 155 de la Comisión y las medidas propuestas por el Gobierno de Mariano Rajoy, entre ellas la destitución del Govern catalán y el control de los Mossos y de los medios públicos. "Respetamos el orden constitucional y jurídico de España. Y estas medidas se inscriben en ese contexto constitucional", dijo el lunes el portavoz de Juncker, Margarits Schinas.